«Me aporrearon la puerta a las ocho y media de la mañana y me sacaron a la fuerza»

Un nuevo hogar. Aún conmocionada, entre montañas de enseres, Olga recuerda en su nuevo piso de Anero cómo se vio forzada ayer a recoger sus cosas en bolsas de basura para abandonar el piso en que vivía alquilada en Solares. Dice que ahora es el momento de «empezar de nuevo» en el inmueble que le concede el Gobierno regional. /Alberto Aja
Un nuevo hogar. Aún conmocionada, entre montañas de enseres, Olga recuerda en su nuevo piso de Anero cómo se vio forzada ayer a recoger sus cosas en bolsas de basura para abandonar el piso en que vivía alquilada en Solares. Dice que ahora es el momento de «empezar de nuevo» en el inmueble que le concede el Gobierno regional. / Alberto Aja

La Guardia Civil ejecutó ayer el desalojo forzoso que frustró el pasado martes la plataforma Stop-Desahucios en Solares. La familia ha presentado hoy la denuncia al considerar que no había orden judicial desahucio

JOSÉ CARLOS ROJO y MARIÑA ÁLVAREZSantander

Todavía le tiembla la voz al recordarlo: «Empezaron a aporrear la puerta pasadas las ocho y media de la mañana. Supe que eran ellos y no pude reaccionar porque se han presentado por sorpresa». Esos golpes se han grabado en la cabeza de Olga, que ayer se encontró sin apoyos para frenar su desalojo del tercero derecha del portal 20 de la avenida Calvo Sotelo, en Solares. El piso donde vivía en régimen de alquiler con su pareja y su hija de siete años y por el que debía cinco mensualidades, además de los gastos de agua, luz y gas.

Así pasó

La situación fue bien diferente a la que se había vivido el día anterior, cuando la citación judicial había previsto el desahucio. Cerca de una docena de representantes de la plataforma Stop-Desahucios plantados en las inmediaciones del portal frenaron el avance de la secretaria judicial y la Guardia Civil. Todos creyeron que anulado el desalojo del martes se abriría un nuevo procedimiento para redactar una nueva citación, pero no fue así. El lanzamiento se produjo ayer, poco después de las ocho de la mañana y cuando la mujer se encontraba sola en el inmueble.

«Han esperado a que no hubiera nadie, no hay derecho a lo que han hecho», criticó ella, aún conmocionada. «Escuché los golpes en la puerta, corrí a ver quién era y me avisaron que tenía que abrirlos». Olga llamó entonces a los representantes de la plataforma para pedir consejo porque estaba desorientada. «Cierra la puerta, no te vayas sin más, porque si no es un abandono voluntario», le avisaron. «Eso sí, tengo que decir que la Guardia Civil se ha portado de maravilla. Ellos sólo hacen su trabajo», matizó.

Ahora, Stop-Desahucios adelanta que denunciará a la secretaria judicial que acudió a la vivienda en la mañana de ayer «por no llevar una nueva orden judicial, con fecha y hora; por vulnerar los derechos de esta familia», explicó a este periódico el portavoz de la plataforma, Antonio González.

Pero fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) explican que «el lanzamiento no se pudo llevar a cabo en el día previsto por motivos de conservación del orden público, pero la obligación de la comisión judicial era realizarlo lo antes posible». No se ejecutó ese desahucio no porque se hubiera suspendido la orden ni porque las partes acordaran un aplazamiento, sino porque el enfrentamiento entre los integrantes de la plataforma y el amplio dispositivo de la Guardia Civil desplegado el martes hubiera tenido un desenlace violento.

Un nuevo piso en Anero

Aún conmocionada, Olga ordenaba todos sus enseres en el nuevo piso que le ha concedido el Gobierno de Cantabria en Anero en régimen de alquiler social. Muchas de esas cosas estaban recogidas en bolsas de basura. Fue el recurso rápido que encontró para ultimar la mudanza forzada, aunque desde el pasado lunes tenía en su mano las llaves del nuevo inmueble gestionado por la empresa pública Gesvicán.

«Este piso es estupendo, mucho mejor de lo que teníamos. Ahora lo único que quiero es emprender una nueva vida, empezar de cero», indicaba entre lágrimas mientras ordenaba algunos juguetes de su pequeña. Suerte que la menor no presenció la escena. «Estaba en casa de sus abuelos porque no estábamos seguros de que pudiera pasar esto».

La luz y el agua fueron dadas de alta ayer en el nuevo inmueble. Para la puesta en marcha del gas habrá que esperar a la instalación reglada. «Lo que hace falta es que haya más información sobre esta posibilidad que ofrece el Gobierno de Cantabria porque las asistentes sociales no te lo cuentan», decía Olga, que insistió en reservarse su apellido. «Ahora tengo la suerte de poder empezar de nuevo».

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