De Sarón salieron bailarinas y de Toledo regresaron campeonas

Algunas de las alumnas llevan 11 años dando clase en la escuela de Sara Vega. :/Héctor Ruiz
Algunas de las alumnas llevan 11 años dando clase en la escuela de Sara Vega. : / Héctor Ruiz

La escuela que dirige Sara Vega obtuvo 5 premios en distintas categorías en el X Campeonato Nacional en Ventas de Retamosa

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZSarón

Tres días a la semana niñas y jóvenes se convierten en bailarinas gracias a la academia de baile de Sara Vega, situada en Sarón. La mayoría de alumnas, tal y como señala la profesora, acuden como «un hobby, no como algo profesional», sin embargo su preparación en la escuela les ha llevado a ganar cinco premios en el X Campeonato Nacional de Ventas de Retamosa en Toledo. El certamen, que tuvo lugar el fin de semana pasado, consiste en una competición a nivel nacional que comprende hasta siete estilos de baile, con un total de cuatro categorías por estilo y edad.

El encuentro en Toledo tiene una duración de cuatro días, repartidos en dos fines de semana, en los que los participantes, llegados de todos los puntos de España, se convierten en los protagonistas del espectáculo. Además, el talento de los grupos es evaluado a través de tres jurados para cada disciplina, cuyos integrantes son profesionales de fama y prestigio reconocido.

De Toledo, la escuela de Sara Vega, que participó con 69 alumnas, regresó a Santa María de Cayón con nada menos que cinco premios: tres copas otorgadas a la mejor idea coreográfica, mejor puesta en escena y dos premios a la mejor idea coreográfica en la disciplina de baile español. «La verdad que no pensábamos que íbamos a ganar», reconocen con alegría las integrantes de uno de los grupos de la escuela de baile. Desde el Ayuntamiento de Santa María de Cayón han trasladado su orgullo y enhorabuena «a nuestras campeonas».

«Siempre trato de inculcar a mis alumnos que deben disfrutar con la danza»

Sara Vega, junto a su academia, es una de las incondicionales de el certamen celebrado en Toledo, puesto que de sus diez ediciones, ella ha participado en nueve. «Todos los años nos hemos traído algún premio, lo cual es una gran satisfacción personal y una motivación para los alumnos», recuerda Vega. Además, insiste en que, dejando a un lado los premios, lo que más gusta a los inscritos en su escuela es «el movimiento, así que siempre se les intenta llevar a exhibiciones aunque no tengan aparejada un premio». La profesora recalca que siempre intenta «inculcar que tienen que disfrutar del baile».

Tanto es así, que, a pesar de la creciente popularidad de los concursos de talento en televisión, Vega no se ha llegado a plantear participar en alguno de esos formatos. El motivo, entre otros, es que no puede contar con el tiempo necesario por parte de sus grupos de alumnos. «Considero que para llegar a eso es necesario una gran dedicación».

Más de una década

La academia abrió sus puertas en 2007 para enseñar danza clásica, española y urbana. Ahora mismo, al centro acuden cada semana más de 100 alumnos de entre 4 y 16 años. «A los más pequeños les gusta más las danzas urbanas porque son muy actuales y movidas». Sin embargo, conforme van creciendo, parece que la danza española, que reúne folclore, flamenco, escuela bolera y danza estilizada, va comiendo terreno. «Es nuestro estilo favorito porque es el que más le gusta a Sara y nos lo inculca», recalca Mercedes Casuso, que lleva 11 años acudiendo a la escuela.

Sin embargo, y a pesar de que algunas toman clases desde pequeñas, no conciben que su futuro sea la danza, a excepción de alguna como Ángela Díaz, que no descarta estudiar un bachiller de artes escénicas. De hecho, Sara Vega sí que prepara al que lo solicite para las pruebas de acceso al conservatorio, «pero en general todavía están estudiando y no se han planteado si quieren una formación profesional». Así que el objetivo principal, por el momento, es que «aprendan y se diviertan».

Uno de los motivos de que no lleguen a considerar seriamente el formarse como bailarinas, comenta Vega, es que muchas veces deben elegir entre desarrollar otro tipo de estudios y la danza. «Muchos no se creen que lleve 9 años dando clases de baile», recalca María Dasgoas, una de las bailarinas.

Para los alumnos varones todavía es más complicado, ahora en sus grupos tiene únicamente a tres chicos, frente a cien niñas. «Se inscriben muchos niños, pero luego que continúen es muy complicado», recalca la profesora. El principal motivo para ello es que «socialmente parece que todavía no estamos preparados para admitir que un chico prefiera bailar en lugar de jugar al fútbol», por lo que muchos, soportan una presión, sobre todo en el que colegio, que termina echando para atrás sus ganas por bailar.

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