Soy una pringada: «Si pierdo la tristeza, me pierdo a mí»

El estilismo de la youtuber y guionista Esty Quesada, capaz de crear todo un personaje./Luis Palomeque
El estilismo de la youtuber y guionista Esty Quesada, capaz de crear todo un personaje. / Luis Palomeque

La youtuber, guionista, actriz, pinchadiscos y directora Esty Quesada se confesó ayer en el Santemar | Fue todo un alegato por la naturalidad, por la verdad en internet: «Yo, o hago las cosas a mi manera, o no las hago. Por eso la gente me respeta y me cree»

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Ella es su personaje, que en los cimientos se sustenta con su propia personalidad; pero que luego ha forzado hasta el extremo. Y a la gente le gusta, lo celebra. «Me han comprado así, pues ahora que se aguanten, porque soy así y hago lo que me sale del coño».

La youtuber, guionista, escritora, cineasta y pinchadiscos Esty Quesada (Soy una pringada), subió este sábado a la palestra del Santander Social Weekend (SSW) en una suerte de monólogo con el que recorrió su trayectoria vital: «Desde mi habitación en casa de mis padres, donde me perdía por internet a falta de amigos y vida real; hasta Madrid, donde me liberé». Ha escrito dos libros, su propia serie de televisión, que también ha dirigido e interpretado. Ha pinchado música, ha participado como actriz en publicidad y cine y «he hecho otras muchas cosas pero ya no me acuerdo». «Y más que quiero hacer, soy una zorra ambiciosa», certificó.

Tiene el don de arrancar una carcajada del público casi a cada frase. Culpa de su frescura, de su humor resultón, de una sinceridad que corre desbocada en un discurso a veces chusco con el que, también a veces, se mete en charcos. «Pues si estás deprimida te aconsejo que te obligues a salir. Que vayas al cine con tus amigos, que te de el aire en la cara, el sol. Prueba cosas nuevas, emborráchate mucho, fuma porros... Y otras cosas. Y al final, oye... (lo piensa dos veces) Si el mundo al final no te gusta, pues suicídate».

Programa de hoy, domingo

10.00 - 11.15 horas.
Taller: Convirtiendo el marketing en una experiencia narrativa transmedia.
11.15- 12.35 horas
Taller: Estrategias de Social Media para la Moda
11.20 - 12.35 horas.
Taller: Cómo crear una arquitectura web perfecta.
12.40 - 13 .55 horas.
Taller: Stop al tráfico basura con Google Analytics.
12.40 - 13 .55 horas.
Taller de Instagram

«Cuando me hice youtuber sabía que se iban a meter conmigo por ser gorda y una pringada» Los peligros de internet

La depresión

Ella es consciente de que la tristeza le va a acompañar por siempre. Es más, debe acompañarla siempre. «La depresión no la quiero perder nunca porque me perdería a mí misma», enfatizó. Lo único con lo que conviene tener cuidado es con el ánimo con el que alguien se expone en la red. «Cuando yo me metí en Youtube ya sabía que se iban a meter conmigo por ser gorda y una pringada. Por eso supe desde el primer momento que no me iba a afectar». «Pero aconsejo a cualquiera que si no tiene una buena autoestima, no se meta en ese mundo porque te van a dar bien. Oye, como yo doy a los demás. Es una fiesta, sobre todo en Twitter».

«A veces igual no tengo las mejores formas pero soy así, me han comprado así, pues ahora que aguanten» Sinceridad, a toda costa

En cosa de dos años ha pasado de publicar vídeos en internet a ser uno de los personajes más conocidos del panorama digital y no tan digital. «Mi target es muy variado. Podría decir que va de los once años a los ochenta. En una amplia gama entre la vida y la muerte, vamos», precisó. Y en cada afirmación pareció elaborar un chiste.

Hace lo que quiere, no se pliega a las sugerencias u órdenes de los demás. «Porque he de ser fiel a mí misma. ¿Habéis visto los anuncios que se hacen a veces de jóvenes? Esos spots donde los chavales van andando con un patinete bajo el brazo hablando en plan 'Chuli, tío' 'Guay'. Por favor, que alguien le diga a esos señores productores que no tienen ni idea de qué se habla en la calle, que están haciendo el ridículo».

Ver más

Formas toscas, pero de verdad

A veces puede pecar de ruda, de formas toscas, chuscas, pero es que ella es así. «Si pierdo esa esencia la gente va a dejar de confiar en mí. Si ahora me siguen y si me hacen caso cuando les digo algo es porque saben que no les estoy mintiendo, que no me vendo al mejor postor. Y para mí lo más importante son los seguidores, porque es lo que soy. Son ellos los que me sustentan».

Un estilismo marca de la casa

La cara pintada, a saber en base a qué referencias -hubo quien recordó con ironía la memoria del famoso luchador de la WWF 'último guerrero'- la camisa desteñida, adornada con lamparones que parecen manchas de lejía, un pelo de rubia platino y una gorra negra, Esty conoce a la perfección los matices del buen marketing personal. «No estoy loca; aunque lo parezca». Desde luego que no. Sabe muy bien lo que hace. No da una puntada sin hilo y demuestra una habilidad para el show de esas que nacen de las entrañas. Parece mentira que esta chica que ayer subió al escenario en el Santemar fuera antaño una cría tímida incapaz de relacionarse con alguien que trascendiera del círculo familiar.

«Aún hay semanas que me encierro en casa porque pienso que el mundo es una mierda» Estados de ánimo

«Aún me quedan taras, no os creáis. Aún hay semanas que me quedo en casa, encerrada, porque pienso que todo el mundo es una mierda y el mundo es una mierda. Hay veces en que de repente todavía me vuelve la fobia social. Pero bueno, es normal. Lo bueno es que acaba pasando, se acaba saliendo. Aunque aquí me quedan los cortes en los brazos», sentenció ante el silencio de todo el aforo. «No os preocupéis, podéis reír», agregó para restar dramatismo al episodio.

Celebró su salida de Barakcaldo, su éxito profesional, «el vivir en Madrid y tener dinero». En definitiva, el éxito que ya trasciende las redes sociales para anclarse cada vez con más solidez en una industria, la de la ficción española, donde parece tener futuro. Puede que esa imagen de superación pueda servir de referente a muchos de los adolescentes para los que es una 'influencer'. Ella lo sabe y lo explota. Para el resto, los más veteranos poco dados a merodear por Youtube para ver qué se cuece en las últimas tendencias, su ponencia resultó un entrañable monólogo de humor.