La reforma y modernización de la Plaza de Abastos se queda a medias

La reforma y modernización de la Plaza de Abastos se queda a medias
Luis Palomeque

Los cinco puestos de hostelería continúan vacíos después de tres intentos fallidos para su adjudicación y en la mejora de la fachada aún no se ha intervenido

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

El ambicioso proyecto de rehabilitación, mejora y modernización de la Plaza de Abastos se ha quedado a medias después de un año de intentos fallidos para adjudicar los puestos de hostelería y de ver cómo los trabajos de arreglo de la fachada del edificio aún no han comenzado. Tras una inversión de más de 200.000 euros, los propios comerciantes lamentan que el proyecto se haya quedado «estancado» con la mejora del interior del mercado, la incorporación de baños públicos y la dotación de un espacio para el disfrute de los ciudadanos y la organización de eventos y actividades de ocio. Sin embargo, consideran que el intento de transformar la Plaza de Abastos en un moderno centro comercial se ha quedado en «proyecto» después de ver cómo el concurso para la explotación de los locales destinados a hostelería ha vuelto a quedar desierto. En principio, el equipo de gobierno (PSOE-PRC) no contempla otra opción que no sea repetir la convocatoria, que ya rebajó las condiciones económicas en un 40% pero que sigue sin interesar a ningún adjudicatario.

El proyecto de convertir la Plaza de Abastos en un mercado moderno que incluya servicios de ocio y hostelería encalló de nuevo, después de más de un año de espera y dos licitaciones fallidas -no se presentó nadie a las convocatorias-. Los nuevos puestos encontraron adjudicatario el pasado mes de septiembre, la empresa cántabra Mouro Producciones, pero no presentó la documentación requerida y quedó excluida. Y la otra sociedad que presentó oferta, Bar El Pino, renunció al concurso

Tres puestos de pinchos, uno para cafetería y otro móvil tipo carro para comida rápida

Después de muchos años de espera para su rehabilitación y con la mitad de su espacio vacío, el céntrico mercado continúa inmerso en una reforma que no termina de verse rematada. Presenta nueva imagen gracias a los trabajos cofinanciados por el Ayuntamiento, propietario del edificio, y el Gobierno de Cantabria. La inversión ha superado los 200.000 euros, sin contar el equipamiento y los gastos del personal que se encarga del mantenimiento y limpieza de las zonas comunes: terrazas, baños, zona infantil de juegos digitales... El objetivo de las obras era la remodelación interior de los espacios de circulación, eliminando los puestos en desuso y reordenando el resto, incluidos los de nueva creación, de manera que se pueda diversificar y ampliar el uso del mercado. Tras varias reformas en su dilatada historia, la Plaza de Abastos se mostraba decadente, con importantes deficiencias constructivas y cada vez más alejado de la vanguardia comercial.

Pintadas y cables

En cuanto a los trabajos para la mejora de la imagen del edificio, los presupuestos municipales contemplan una partida de 120.000 euros pero a día de hoy no hay proyecto para su ejecución. Ello supone que el inmueble centenario presente un aspecto viejo, llamando la atención desde la calle los cables eléctricos que cuelgan por la fachada y que según los comerciantes puede suponer un riesgo para los propios trabajadores o para los clientes. A ello se unen las numerosas pintadas y grafitis que invaden las paredes, sobre todo en los muros que dan a la plaza Piqué y Varela y a Serafín Escalante. Además, El Ayuntamiento dispone de otra partida de 90.000 euros destinada a la climatización del espacio pero que aún está pendiente de ejecutarse.

Las obras para aplicar en este mercado tradicional la fórmula que está teniendo éxito en otras ciudades, se iniciaron en junio de 2017 y concluyeron antes de finalizar ese año. Los trabajos no fueron fáciles. La vieja estructura del edificio, inaugurado en 1911, planteó dificultades y, además, se intentó compatibilizar la reforma con la actividad diaria del mercado, por lo que, en ocasiones, la empresa adjudicataria tuvo que aprovechar hasta los puentes festivos para ir avanzando.

La Plaza de Abastos de Torrelavega cumplió cien años el 1 de enero de 2011. La asociación que agrupa a los comerciantes de este mercado, Acoplaza, aprovechó la efeméride para festejarlo durante todo el año y reivindicar que seguían ofreciendo «servicio y calidad». El edificio, de propiedad municipal, está situado en el centro de la ciudad, y en la planta baja tiene repartidos una veintena de puestos.