El sábado se presenta en La Magdalena la fundación 'Yo, mono-Pablo Herreros Ubalde'

Pablo Herreros Ubalde y su perro, Lupo, junto a un 'amigo' chimpancé. /Javier Cotera
Pablo Herreros Ubalde y su perro, Lupo, junto a un 'amigo' chimpancé. / Javier Cotera

El acto, que también será un homenaje al primatólogo y divulgador científico, fallecido en diciembre, se celebrará en la zona del Paraninfo a partir de las 19.00 horas

Mada Martínez
MADA MARTÍNEZ

Muchos de los mensajes que los amigos y seguidores de Pablo Herreros Ubalde compartieron tras conocer su fallecimiento, ocurrido el pasado mes de diciembre, comenzaban del mismo modo: 'Hasta pronto, amigo primate'. En las columnas publicadas en los periódicos, en las tribunas radiofónicas, en redes sociales, muchos le recordaron de esta manera, como un gran compañero de chimpancés, orangutanes, babuínos, macavos, bonobos, gibones… El nombre de Pablo Herreros Ubalde ha quedado ya ligado para siempre a su pasión investigadora: la primatología, el estudio del comportamiento animal, el fuerte vínculo que une a primates y seres humanos. Esta dedicación se transformará en breve en una fundación. La presentación del proyecto tendrá lugar mañana sábado, en el Paraninfo de La Magdalena, en un acto que también será un homenaje a la figura del sociólogo y divulgador científico. La celebración, que comenzará a las 19.00 horas, cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Santander y del Palacio de La Magdalena.

La fundación se llamará 'Yo, mono', el nombre con el que Pablo Herreros bautizó algunos de sus proyectos: su primer libro, publicado por Editorial Destino en 2014, o también el programa de televisión que condujo en el año 2015 en La 2 de TVE. Esta fundación, indican los promotores, una vez comience a caminar, «va a recorrer los cinco continentes con experiencias únicas, dando a conocer el legado tan valioso y enriquecedor que el cántabro ha dejado».

El homenaje será, además, un motivo de encuentro y celebración de la vida y trayectoria de Pablo Herreros. En primer lugar, se proyectará un vídeo en el Paraninfo que incluye secuencias filmadas en el estudio la fotógrafa Isabel Muñoz ('World Press Prize' y Premio Nacional de Fotografía en 2016). Estas imágenes de Muñoz, junto con otras tomadas por Pablo Herreros, iban a conformar un proyecto que, si quedó inconcluso en un primero, se llevará finalmente a cabo. Además, «el homenaje será grabado y constituirá el inicio de una película que será distribuida nacional e internacionalmente, y en la que se rodarán escenas que reflejen la belleza de Santander y sus alrededores», indican los promotores.

Al acto han sido invitados personajes públicos del ámbito de la comunidad científica, así como expertos en la gestión del talento y la tecnología, amigos, seguidores, «y todos aquellos que le valoraban no solo como profesional sino también como persona».

Amor a los animales

Pablo Herreros Ubalde ha sido uno de los divulgadores científicos más comprometidos con el ámbito primatología y el comportamiento animal. Ese compromiso ha quedado reflejado en libros como 'Yo, mono' o su último título: 'La inteligencia emocional de los animales. Lo que mis perros y otros animales me enseñaron sobre la psicología humana' (Destino 2018). Como a veces explicó en los programas y proyectos en los que colaboraba −por ejemplo, era una voz habitual en 'El bosque habitado', de Radio 3, o compartía sus impresiones en el blog para el diario 'El Mundo'−, quiso buscar entre chimpancés, perros, bonobos y gatos algunas certezas sobre el comportamiento humano. ¿Por qué desligar a hombres y mujeres de sus contemporáneos primates?¿Por qué no buscar en ellos algunas respuestas para entendernos? Pablo Herreros se propuso hacerlo. Buscó esas respuestas en la investigación, en sus colaboraciones con la Fundación Punset o el Bioparc de Valencia, también en la mera observación del comportamiento animal y humano, de su perro Lupo o de sus amigos más cercanos. Hay muchos ejemplos de ello en sus libros: «Nikkie, un macho de gorila del Parque de la Naturaleza de Cabárceno sobre el que he realizado alguna investigación, antes de calmarse y estar atento a las pruebas que le proponía, me recibía dando golpes contra los barrotes y las chapas de metal. De esta manera me recordaba quién mandaba allí, día tras día, como si de un ritual se tratase. [...] el cabreo de Nikkie conmigo era aún mayor cuando yo le daba trozos de fruta o cacahuetes a alguna de sus hembras. Estoy seguro de que Nikkie nunca quiso pelearse conmigo, solo dejarme claro hasta dónde estaba dispuesto a llegar si me pasaba de la raya [...]», escribe Herreros en 'Yo, mono'. En el libro, incitaba con este tipo de ejemplos a vernos reflejados en comportamientos que, a priori, solo se achacan a los animales. ¿Pero no hace el ser humano una ostentación de sus capacidades para exhibirse ante el contrario, para mostrar hasta dónde puede llegar?

Después del caso del gorila de Cabárceno, Herreros escribía en el libro sobre cómo, sentando en la terraza de un amigo, viendo discurrir el tráfico en una rotonda, encontraba muchas coincidencias entre los conductores y Nikkie, entre el asfalto y una pequeña selva.