Viaje a la época de Juan de Herrera

Viaje a la época de Juan de Herrera
Luis Palomeque

El Mercado Renacentista vuelve a la ciudad para trasladar al público a los últimos años del medievo

PAULA DÍAZ REVUELTA TORRELAVEGA.

Juan de Herrera fue un arquitecto y matemático cántabro -entre otras de sus múltiples facetas- que, en la época del Renacimiento, dejó su nombre para la posteridad en el panorama arquitectónico nacional por la construcción del impresionante Monasterio de El Escorial, que, hoy en día, recibe miles de visitas de turistas y curiosos. Ya en el siglo XXI no está de más acordarse de personajes tan ilustres de la tierra. Y, quizá, esta sea una de las funciones que cumple el Mercado Renacentista instalado en la Avenida de España, una actividad más que consolidada en la agenda del programa de fiestas de la Virgen Grande año tras año. Este mercado temático arrancó su actividad ayer a eso de las 11.00 horas. La inauguración corrió a cargo del alcalde de la ciudad, José Manuel Cruz Viadero. Después tocó recorrerlo.

Vecinos y visitantes podrán disfrutar hasta el próximo día 14 de puestos de gastronomía, textil y entretenimiento de la época, entre otras propuestas. Si el recorrido comienza a la altura del instituto Marqués de Santillana, la primera alternativa -golosa para los más pequeños- son los columpios de madera artesanos, puestos en marcha por uno de los juglares. Acto seguido, 'El horno de Lugo' o 'Colorea con arena' son algunos de los sellos con los que el viandante podrá cruzarse. Tras esto, puestos de calzado o bisutería hecha a mano son otros de los productos que se ofertan para los numerosos paseantes. Con una esencia propia en tanto a perfume y decoración, los visitantes no encontrarán problema a la hora de recorrer este mercado, siendo su ubicación lo bastante espaciosa como para continuar el camino sin dificultades.

Una visita por los puestos invita a trasladarse a la época de la que se hace gala, el Renacimiento. Tanto es así que, dando un paseo, es posible observar cómo cambia hasta la jerga de los vecinos: «¡Qué difícil comunicarse con vuestra merced», bromeaban ayer en una conversación telefónica.

Dejando atrás la Avenida de España, en los alrededores del Parque Manuel Barquín, se encuentra la zona más representativa de la época. De manera algo particular, zona de juegos y de tortura comparten espacio para mostrar a los vecinos 'un pedazo' de la historia de los antepasados. Contrastes. Así, los curiosos que se acerquen a este espacio se encontrarán con un tablero de ajedrez a tamaño escala además de con diferentes técnicas de tortura o muerte como la 'Silla del Interrogatorio', el 'Garrote Vil' o el 'Aplastadedos', todas ellas con sus respectivas -y también crueles- descripciones.

Vida de feriantes

En líneas generales, no hay demasiadas novedades en cuanto a nuevos puestos, pero sí es de destacar la lejanía de su procedencia. Algunos de ellos llegaron ayer a Torrelavega desde León o Navarra para, seguidamente, marcharse a otros eventos de las mismas características a lo largo y ancho del país. «Nosotros (los feriantes y artesanos) en verano hacemos muchos kilómetros. Vivimos de esto», apuntaban algunos. Y el verano es la época de más trabajo.

Entre feriantes que aún estaban montando sus puestos a media mañana -aunque el montaje comenzó el viernes-, los visitantes señalaban que este mercadillo «anima las calles de la ciudad» y que «da vida» -aún más, si cabe- a Torrelavega en estas fechas. «Los ciudadanos siempre contamos con su presencia y, si algún año no está, nos extrañaríamos bastante», destacaban algunos vecinos. Entre lo que echaron a faltar en esta edición están los puestos habituales de elaboración 'más artesana', como los trabajadores del hierro o del vidrio, entre otros. Lo achacaban al «poco tiempo» con el que se ha organizado este año.

A pesar de todo, la visita a este emplazamiento sigue planteándose como una de las opciones más peculiares dentro del programa de fiestas. Una actividad que afectará de manera positiva a la hostelería de los alrededores. Ayer ya fueron muchos los que recorrieron los puestos y el Mercado Renacentista estará también abierto al público en las jornadas de hoy, mañana y el martes hasta las 00.00 horas de la noche. No hay excusa para no sacar tiempo y embarcarse en la aventura de trovadores, juglares y artesanos que vuelven a la ciudad para evocar tiempos pasados.

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