A la caza de la avispa asesina

El apicultor inyecta insecticida al nido.
El apicultor inyecta insecticida al nido. / Luis Palomeque
  • Un apicultor explica cómo acaba con un nido con la ayuda de un potente insecticida en menos de 20 minutos

La avispa asiática está invadiendo a un ritmo de unos 50 kilómetros al año la zona norte del país. Se trata de una voraz especie que captura entre 25 y 50 abejas diarias y cuya presencia ya se ha detectado en toda la comunidad autónoma. La especie invasora, según Marcos Negrete Ocejo, presidente de la Asociación Española de Apicultores, genera importantes perjuicios al sector apícola, dado que acaba con las colmenas en poco tiempo; daña la biodiversidad y crea alarma social porque muchos de los nidos están en entornos urbanos.

Este apicultor, al que El Diario acompaña para ver cómo se retira un nido ubicado en un garaje del centro de Torrelavega, explica que la tarea «no es complicada». Sin embargo, alerta de que ante la presencia de uno de ellos hay que avisar «siempre» al 112 para que los servicios especializados procedan a la retirada. Marcos Negrete indica que en este caso concreto «es más fácil porque el nido está entre la pared y el techo del garaje». «La labor es mucho más complicada cuando está en un árbol, primero porque hay que acceder hasta él y por el riesgo que supone estar moviendo el nido con las avispas dentro», señala.

Una vez echado el insecticida se tapona el orificio por el que las avispas entran y salen del nido. Luego, relata el apicultor, «sólo queda esperar a que las avispas mueran» para empezar a desmontar las capas del caparazón que estos insectos construyen con trozos de celulosa que las avispas transportan con la boca. Marcos Negrete apunta que ese de Torrelavega es uno de los nidos más grandes de entre los centenares que ya ha retirado por Cantabria.

«Cuanto más grande, más avispas hay y más agresivas», advierte. Además, recuerda que es importante también retirar los nidos al anochecer, ya que en ese momento es cuando «todas las avispas están en el interior» y porque estos insectos «carnívoros y cazadores» no ven por la noche. En la última fase del proceso, una vez retirados los distintos restos del nido, se queman de forma controlada. Menos de veinte minutos, aunque insiste en que «son muy peligrosas» por lo que se debe acudir a un profesional.

El presidente de la Asociación Española de Apicultores dice que los nidos grandes pueden alcanzar hasta un metro de alto y 0,80 metros de diámetro, y pueden tener hasta 15.000 celdillas y entre cinco y seis capas de celulosa. Este experto subraya la extrema dificultad de controlar la plaga e insiste en el grave riesgo que supone para los productores de miel en la región.