Alertan del incremento del virus del sida entre los jóvenes cántabros

Prueba del VIH realizada en una farmacia de Torrelavega.
Prueba del VIH realizada en una farmacia de Torrelavega. / Luis Palomeque
  • Los diagnósticos por VIH se han duplicado y se han notificado 14 nuevos casos de sida, uno más que en 2015

Ante el VIH no se puede bajar la guardia. La advertencia se recuerda cada 1 de diciembre, con motivo del Día Mundial del Sida. Si el año pasado las autoridades sanitarias alertaban de que Europa registraba el mayor incremento de nuevos casos desde 1980, las alarmas empiezan a girar en torno a una población "cada vez más joven". De las 174 personas que acudieron en 2015 a la Asociación Ciudadana Cántabra Antisida (Accas) a realizarse el test rápido en saliva, la mitad (96) eran menores de 35 años. Y de ellos, 27 tenían entre 18 y 25 años. En tres casos la respuesta fue positiva. Según los datos facilitados por la Dirección General de Salud Pública, en Cantabria este año se han notificado 14 casos nuevos de sida (en 2015 fueron 13), centrados en el grupo de 30 a 34 años y de 40 a 44. Pero el balance de infecciones por VIH (implica que ha habido exposición al virus aunque puede no llegar a desarrollarse la enfermedad) se multiplica por cinco: 63 diagnósticos hubo el año pasado, más del doble que en 2014. La región alcanza así una tasa de 10,82 casos por 100.000 habitantes, muy superior al nivel de años anteriores y de la media estimada en el territorio nacional (7,39).

Convertida en una enfermedad crónica controlable, el virus del sida sigue estando ahí, "aunque no se le tiene en cuenta", destacan desde Accas. Y lo paradójico es que, conociendo que el sexo sin protección crece como vía de contagio hoy en día –la principal causa siempre ha sido el uso compartido de jeringuillas–, casi la mitad de los encuestados a través de la asociación reconoce no utilizar preservativo de manera regular. Una realidad que, a juicio de Míriam Bustillo, orientadora sexual de Accas, "refuerza nuestra idea de utilizar la educación sexual en jóvenes y adolescentes como herramienta fundamental para la prevención tanto de embarazos no planificados como de enfermedades de transmisión sexual". Ese es el objetivo del programa ‘Relaciones, emotividad y sexualidades’, que entra en las aulas de los institutos cántabros –dirigido a alumnos de 3º y 4º de la ESO– para "facilitar el conocimiento de la sexualidad desde una visión positiva, aportando información verídica y recursos a los que acudir en caso de dudas". Todo ello, explica, para "promover una educación afectivo-sexual basada en relaciones sanas e igualitarias", porque las cifras de nuevos diagnósticos de VIH "se están dando en gente cada vez más joven, lo que revela esta necesidad emergente".

"Preocupantes" cifras

¿Qué es para vosotros la sexualidad? Suele ser la pregunta de arranque. El punto de partida de una charla destinada a desterrar "mitos, prejuicios y estereotipos" entre los menores de 15 y 16 años. El equipo de orientadores defiende que "se tiene que trabajar la educación afectivo-sexual de manera transversal". Una reivindicación que lanzó recientemente el Colegio de Enfermería de Cantabria, con motivo del Día Mundial de la Contracepción, ante la "preocupante" realidad que reflejan las estadísticas.

Según las memorias de actividad de La Cagiga, en la última década se han disparado los abortos en menores de 19 años (el peor dato fueron 127 en 2011, frente a los 57 de 2007), consecuencia de "la falta de inversión en una estrategia de prevención", denunció la enfermera María de Vierna. Ella vivió la etapa de auge del pionero proyecto de educación para la salud en la escuela, iniciado en los años 80 por La Cagiga, que llegaba a 3.500 alumnos al año, pero asistió también a su declive fulminante a partir de 2008. "En consecuencia, no solo ha aumentado la tasa de abortos, sino que estamos viendo enfermedades de transmisión sexual en jóvenes de 15 y 16 años", alertó. El centro de la calle Vargas facilita de forma gratuita las pruebas de sífilis, sida y hepatitis para todo aquel que las solicite, tenga o no tarjeta sanitaria. De VIH se realizan al año entre 150 y 200 test, que se suman a los realizados a través de las farmacias autorizadas.

"La mayor preocupación de los adolescentes es el embarazo. La pregunta del millón de los alumnos es ¿cuántas veces puedo tomar la pastilla postcoital? Y la respuesta siempre es la misma, no hay que entrar en cuántas, sino saber que es un método de emergencia, no un anticonceptivo", destaca Bustillo.

Aumenta el virus del sida entre los jóvenes cántabros

El programa de Accas, impulsado hace quince años, se ha ido "actualizando para dar una respuesta adaptada a los cambios que se están produciendo y a la nueva realidad que viven los jóvenes de nuestra comunidad. Esta labor a veces tiene mala fama, porque parece por hablar del tema incitamos a los jóvenes a tener relaciones antes o más parejas, y es todo lo contrario. Lo que promueve es ser libre para decidir cómo y cuándo quieren el sexo". De ahí que el último enfoque de este formato que recorre los institutos de Cantabria –este año han participado más de 700 alumnos de 15 centros– se centre en la visión más social de la sexualidad.

Sexo responsable

"Nos encontramos con que los jóvenes hoy en día tienen dificultades para hacer valer sus ideas y decir ‘quiero usar preservativo’. Eso les lleva a no utilizarlo y a que se esté dando un gran repunte de enfermedades de transmisión sexual y de embarazos no deseados". Desde este colectivo intentan transmitir a los menores que "la sexualidad es maravillosa y necesaria para desarrollarnos personalmente, pero que hay que vivirla de forma responsable –Accas reparte preservativos de forma gratuita en su sede de la calle Ruiz Zorrilla–. Si en una pareja existe una relación de poder (uno domina al otro), cuesta decidir. Si alguien te presiona, te hace chantaje emocional o te coacciona a tener relaciones sexuales, no tomas la decisión de manera libre". Un planteamiento que busca que el uso del preservativo "no sea algo negociable". Pero para ello, antes hay que "borrar muchas creencias erróneas", porque "los menores tienen una idea muy estereotipada incluso antes de iniciarse en el sexo. Existe una cultura de justificación de por qué no usarlo que va desde el ‘confío en mi pareja’ hasta que ‘gusta menos’, pasando porque ‘se rompe con facilidad’, y están totalmente equivocados. Tienen que entender, y cuanto antes mejor, que el único método que protege las enfermedades de transmisión sexual es el preservativo, y que tener relaciones de riesgo les coloca en situación de vulnerabilidad".

A partir de esas conversaciones en clase, concluye que "sigue habiendo machismo, homofobia y transfobia en las aulas" y que las generaciones de adolescentes "no le tienen ningún miedo al VIH". "Creen que las relaciones sexuales es una cuestión de confianza (como confío en mi pareja no uso preservativo). Y es ahí es donde hay que conseguir cambiar la visión: No es que desconfíes de tu pareja, sino de que decides cuidarte tú". De su paso por las aulas, el equipo de educadores concluye que "los adolescentes están bastante perdidos", pese a tener "un acceso ilimitado a la información a través de internet. Tienen muchas dudas, les bombardean con mensajes contradictorios". En consecuencia, "reproducen estereotipos machistas en sus relaciones, como el tema del control, y reproducen los mitos del amor romántico. Por ejemplo, la primera vez está muy idealizada. Siempre les digo que si piensan que va a ser como en ‘A tres metros sobre el cielo’ es muy posible que haya frustración".

Por último, destaca que el hecho de que acudan de forma precoz a hacerse la prueba supone que "aumenta la preocupación entre la población joven de conocer su estado serológico", un paso fundamental para acceder a un tratamiento retroviral, impedir el desarrollo de la enfermedad y ganar en calidad de vida.