'Hackers' de élite y guante blanco

Sentados, los cinco integrantes del equipo finalista, Enrique Bustillo, Adrián González, Víctor Cabrita, Vladimir Kirilov y Jairo Pérez. De pie, su tutor José Carlos Gallego.
Sentados, los cinco integrantes del equipo finalista, Enrique Bustillo, Adrián González, Víctor Cabrita, Vladimir Kirilov y Jairo Pérez. De pie, su tutor José Carlos Gallego. / Roberto Ruiz
  • El IES Alisal accede a la final de las Olimpiadas de Ciberseguridad tras terminar primero la fase previa

  • El equipo del instituto santanderino competirá el viernes por ser el mejor de España con otros nueve de distintas comunidades. «Llegar hasta aquí es ya un reconocimiento a nuestro trabajo», valoran

Han sido los mejores y los más rápidos en localizar información oculta en páginas web, en recuperar llamadas borradas del disco duro de teléfonos móviles, en descubrir las vulnerabilidades de servicios y redes, en localizar archivos ocultos en otros y en descifrar mensajes codificados en cadenas encriptadas. Y por eso, el IES Alisal disputará este próximo viernes, junto con otros nueve institutos de distintos puntos de España, la gran final de las Olimpiadas de Ciberseguridad para centros educativos (‘CyberOlympics’), que se desarrollará en León dentro de la ‘CyberCamp 2016’.

El equipo presentado por el instituto santanderino, integrado por Vladimir Kirilov, Víctor Cabrita, Jairo Pérez, Enrique Bustillo y Adrián González, estudiantes de Bachillerato y FP, ha superado la fase online de esta competición, en la que han participado 127 centros educativos, y se ha clasificado para la final con los mejores resultados de todos ellos, obteniendo 2.178 puntos, casi 100 más que el siguiente. Y eso a pesar de jugar con una desventaja, ya que la fase eliminatoria coincidió en parte con el periodo de vacaciones de noviembre que establece el nuevo calendario escolar cántabro, diferente al del resto del país, así que los jóvenes tuvieron que hacer «un esfuerzo extra» para completar las pruebas en la primera semana, ya que en la segunda no tenían disponible el instituto.

«Haber accedido a la fase final, además con estos resultados, supone un reconocimiento al trabajo que hacemos en la Escuela de Ciberseguridad y Hacking Ético ‘Ciberalisal’. No sé en qué puesto quedaremos en la final, porque tenemos adversarios muy potentes, pero confío en las posibilidades del equipo», asegura, cual entrenador de fútbol, José Carlos Gallego, profesor de informática del IES Alisal, coordinador de la escuela y tutor del conjunto finalista. «Sentimos muchos nervios y presión, no sabemos lo que nos espera en la final porque es la primera vez que vamos y hay gente que ya ha competido otros años, pero tenemos la esperanza de poder alcanzar algún puesto destacado», señala Kirilov. «Es muy satisfactorio ver recompensado el esfuerzo que llevamos realizando todo el año», expresa Cabrita.

La competición, organizada por el Instituto Nacional de Ciberseguridad, dependiente del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, y destinada a alumnos de centros de Secundaria y Formación Profesional con 18 años de edad como límite, ha constado en su fase clasificatoria de 15 retos de cuatro temáticas diferentes –criptografía y esteganografía, ‘reversing’, vulnerabilidades de entornos web y análisis forense a dispositivos móviles–, ante los que «hemos tenido que aplicar técnicas de ataque y defensa para obtener la información requerida» , relata Pérez. «Ahora están volviendo a repetir estos retos para prepararse para la final –donde todos los equipos parten de cero–, pero corrigiendo los fallos que se cometieron en el fragor de la batalla y viendo cómo se podían haber hecho mejor», relata Gallego sobre los preparativos.

Los cinco jóvenes pertenecen a la Escuela de Ciberseguridad y Hacking Ético ‘Ciberalisal’, que nació el pasado mes de marzo como un proyecto que unificaba las dos grandes pasiones de su impulsor, José Carlos Gallego: la docencia y la ciberseguridad. «Tiene como pilares la detección temprana del talento en el área de ciberseguridad y el difundir técnicas y buenas prácticas en el uso de internet y las nuevas tecnologías», explica. En la actualidad, la escuela cuenta con doce alumnos del centro, tres de Bachillerato y otros nueve de ciclos formativos de FP de la rama de informática, que dedican parte de su tiempo libre a seguir formándose en un campo hacia donde quieren enfocar su futuro. «Para muchos supone un gran esfuerzo, ya que es fuera del horario de clase, no cuenta para nota, y tienen que compaginarlo con los estudios y otras obligaciones», destaca.

Combatir el ciberacoso

Una vez pase la final de ‘CyberOlympics’, la Escuela de Ciberseguridad y Hacking Ético afrontará otra ambiciosa línea de trabajo destinada a combatir el ‘ciberbullying’. Se trata de la implantación en Cantabria del proyecto ‘Cibermentores’, que ya se ha llevado a cabo en centros de otras comunidades con muy buenos resultados. «Formaremos a varios alumnos para trabajar de mediadores y observadores en posibles conflictos y casos de ciberacoso», detalla Gallego. Una parte cada vez más importante del acoso escolar se produce a través de los móviles, las redes sociales, pero no hay nada regulado. «La Consejería de Educación tiene un protocolo de actuación en caso de acoso escolar, pero no hay nada específico para el ciberacoso. Queremos lanzar esta experiencia piloto, ver cómo funciona y ‘provocar’ que la Administración educativa incluya el ciberacoso dentro de ese plan», asegura.

La escuela desempeña así un doble plan: «formamos ‘hackers’, pero también concienciamos a la gente de que tiene que protegerse. De hecho, el ‘hacker’ no está pensado para atacar, sino para detectar fallos de seguridad e informar de ellos, lo que pasa es que el término se ha intoxicado por su mal uso. No hay ‘hacker’ bueno y malo, sino ‘hacker’ y ciberdelincuentes, que utilizan las mismas herramientas que nosotros pero para sobornar, extorsionar... Por eso la Escuela ‘Ciberalisal’ lleva también el título de ‘hacking ético’, porque enseñamos que estas armas existen, pero que hay que aprender a usarlas para bien», incide Gallego.

En un futuro próximo, quiere abrir sinergias con otros centros educativos de la región para expandir la escuela y conseguir que Cantabria sea «un referente en materia de ciberseguridad en el ámbito educativo».