El mal tiempo de julio frustró las altas expectativas de los hosteleros cántabros

El mal tiempo de julio frustró las altas expectativas de los hosteleros cántabros
Roberto Ruiz
Cantabria

Las cancelaciones y la escasez de reservas de última hora debido a la climatología dejan un balance turístico «peor del previsto». El sector espera que no suceda lo mismo en agosto

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ SANTANDER.

«Un día nublado, fresco, hasta lluvioso, hace gracia, pero rachas de tres o cuatro seguidos, no. Los días de playa han sido muy escasos en julio». El mal tiempo que ha reinado durante el último mes en Cantabria ha afectado de forma negativa al turismo, que no ha alcanzado el alto techo que preveían los hosteleros en una época tan significativa. «La hostelería, sobre todo aquellos establecimientos con terrazas, se ha visto muy afectada. Y los hoteles también, en menor medida, pero también se han resentido un poco, porque ha habido cancelaciones, turistas que no han ampliado su estancia o que se marchan antes y han entrado menos reservas de última hora», refleja Ángel Cuevas, presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería (AEHC), que agrupa a más de 2.000 empresas.

Son impresiones basadas en la comunicación con sus asociados, faltan los datos oficiales, que se conocerán en unas semanas. «Nos conformamos con igualar las cifras de julio de 2016», indica Cuevas. Un mes que fue histórico, ya que, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), la ocupación hotelera media en la región llegó a superar entonces el 67%, el porcentaje más alto de la serie histórica iniciada en 1999. Lo que sucede es que, después de seis meses consecutivos de crecimiento interanual respecto al pasado año, el objetivo en este julio que concluyó ayer era también crecer, no sólo 'empatar'. «Las reservas hechas con antelación eran superiores a las del año pasado, pero la climatología lo marca todo. En las peores épocas de la crisis, siempre decía que el mejor antídoto era el buen tiempo; ahora que ha remitido, lo repito», destaca el máximo responsable de la hostelería cántabra.

Un vistazo a los referentes del turismo de Cantabria certifican esta realidad, que julio fue un mes bueno, pero no tanto como se esperaba. Sólo el teleférico de Fuente Dé, empujado por la incidencia del Año Jubilar Lebaniego, ha mejorado las cifras del ejercicio pasado: 48.456 frente a 45.134. Cabárceno, a falta de contabilizar los visitantes de ayer, se ha quedado en cifras similares a las de julio de 2016; y la cueva de El Soplao ha reunido a 3.500 turistas menos.

«La hostelería, sobre todo las terrazas, se ha visto muy afectada. Y en menor medida los hoteles» Ángel Cuevas

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Después de un «gran» junio, julio ha terminado «regular» para el turismo rural. «El sol lo es todo» Turismo rural

Hace justo un mes, Ángel Cuevas afirmaba que el verano tenía «muy buena pinta». Ahora, después del julio vivido, centra sus esperanzas en que agosto ayude a que sea así y no tenga que rebajar este calificativo al final del estío. «Las previsiones en los hoteles están entre el 80 y el 90% de ocupación, en algunos incluso por encima. Las expectativas son muy buenas, pero es necesario que el tiempo nos acompañe». «Queda el solomillo», resume de forma gráfica el presidente de la AEHC en referencia al mejor mes turístico del año. En el recuerdo, el del año pasado, cuando la ocupación hotelera en la región llegó a superar el 81%, récord absoluto.

Cabárceno ha tenido en julio cifras de visitantes muy similares a las del año pasado. ::
Cabárceno ha tenido en julio cifras de visitantes muy similares a las del año pasado. :: / Roberto Ruiz

De más a menos

Las palabras de Cuevas fueron compartidas por el presidente de la Asociación de Turismo Rural, Jesús Blanco, que el lunes tuvo un día de sensaciones contrapuestas. Amaneció con la noticia de que, según los datos del INE, las pernoctaciones en los alojamientos extrahoteleros de Cantabria aumentaron en junio un 27,1% respecto al mismo mes de 2016, hasta las 250.386, cuando en el conjunto de España lo hicieron un 9,9%. Subieron las pernoctaciones en todos los tipos de alojamientos extrahoteleros, con especial incidencia en los albergues, que crecieron un 73,1% hasta alcanzar las 7.073. En este cómputo es pertinente considerar como aliciente el Año Jubilar y la ruta del Camino Lebaniego asociada al evento. También aumentaron en junio de forma importante las pernoctaciones en las casas rurales (11.677, con un 50,9% más), los campings (143.048, un 26,2% más) y los apartamentos con (51.371, con un 20 % de subida).

Pero a Blanco se le torció cuando recibió la llamada de EL DIARIO MONTAÑÉS para realizar una valoración del julio que acaba de finalizar. «Pues ha sido regular, los primeros diez días muy bien, pero después, más flojo de lo esperado», resume. Hasta el punto de que no cree que en el turismo rural se alcancen las cifras de julio del año pasado. «Cuando no tienes ni sol ni calor, el termómetro de la ocupación también baja. Las temperaturas incluso han sido frías para los turistas que vienen del sur», expresa de forma gráfica. «El sol es clave -continúa-. Junio ha sido un muy buen mes en cuanto a ocupación por algo tan sencillo como que hizo sol. Pero esas buenas sensaciones que creíamos se iban a trasladar a julio, pues no se han podido cumplir porque el tiempo no ha acompañado, nos ha estropeado un mes en el que pensábamos que nos íbamos a salir. Santander ha estado a reventar, pero nosotros no. El balance de julio no va a estar mal, pero no es lo que esperábamos». Blanco también espera que agosto ayude a quitar el mal sabor de boca. Según Toprural, Cantabria encabeza la previsión de ocupación de los alojamientos de turismo rural de alquiler íntegro en agosto con un 85%. «Hay muy pocos huecos, va a ser un gran mes... salvo que no vuelva a salir el sol», afirma.

La visión más optimista procede curiosamente de Pablo Alonso, de la Asociación de Campings, la parte del sector que más depende de la meteorología. «Julio no ha sido tan malo como cabía esperar . Las sensaciones son peores que los números, que van a ser iguales o incluso un poco mejores que en 2016». Y agosto es un mes «garantizado», con una demanda «muy fuerte», que hará «rozar el lleno» en casi todos los campings de la región.

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