Una de las ilustraciones de época recogidas en la publicación
Una de las ilustraciones de época recogidas en la publicación / Librucos

La mujer en Cantabria, desde la República hasta el final del franquismo

  • Ramón Viadero, autor de la obra que se presenta en el Ateneo, cree que en las épocas difíciles de la Historia "ha sido siempre ninguneado por los prejuicios o la pereza de quienes la escriben"

La consecución del voto femenino en España; la presencia de las mujeres en las instituciones públicas de Cantabria durante la Segunda República y la Guerra Civil; las figuras femeninas clave en la vida política de Cantabria durante la Segunda República; las mujeres asesinadas o desaparecidas en la región durante el Frente Popular; la relación de republicanas fallecidas en las prisiones de Cantabria (1937-1951); la guerrilla y la militancia clandestina y la pérdida de las libertades son algunos de los territorios históricos y espacios humanos abordados en un nuevo libro que acaba de ver la luz.

La mujer en Cantabria, de la República al franquismo

José Ramón Saiz Viadero es el autor de ‘Mujer, República, Guerra Civil y represión en Cantabria’, que ha editado Librucos y que será presentado el próximo martes en el Ateneo de Santander a las siete y media de la tarde. El escritor estará acompañado por la profesora e investigadora Esther López Sobrado.

Trece grandes epígrafes recorren la documentación, también gráfica, de esta investigación estructurada en dos partes en sus más de trescientas páginas. Un objetivo claro: «Tratar de visibilizar el papel de la mujer en España durante ese periodo tan prometedor pero, a la vez, tan difícil como fue el que va desde la instauración de la Segunda República hasta el final del franquismo y, por lo tanto, de la represión que la dictadura ejercía, sintetizando la mayor parte de las informaciones recopiladas de la bibliografía existente sobre el tema, así como las confidencias recogidas de parte de muchas de las protagonistas y de su entorno».

El periodo de la Segunda República constituyó "un alentador tiempo de cambios para la sociedad española, incluido dentro del proceso de liberación que las mujeres vivieron en una parte del mundo durante la primera mitad del siglo XX". Y la Guerra Civil fue la culminación de ese proceso, "truncado por el dramático final con la represión y el consiguiente retroceso de las libertades conseguidas que se produjo a partir de la toma del poder por los sublevados".

Pero el estudio hace hincapié en que la contienda también hizo aflorar una realidad que "ineludiblemente aparece en medio de cualquier conflicto armado, consistente en que la mujer que haya tomado parte en su desarrollo, bien sea de forma activa o pasiva, es objeto de una agresividad exacerbada por quienes utilizan las situaciones de violencia y, sobre todo, ante la impotencia que el ejercicio del poder por el más fuerte produce en el seno de la sociedad para dar vía libre a sus instintos de dominación".

No importa la ideología que profesen, porque las mujeres siempre "han estado alineadas en el bando de los más débiles y, por ello, han sido objeto de persecución y escarnio", subraya el libro concebido como una visión "bastante representativa de cómo los deseos de libertad son objeto de manipulación y cómo los logros conseguidos pueden ser desarticulados y perseguidos hasta conseguir hacerlos desaparecer del imaginario femenino".

A propósito de la dificultad documental Viadero (Santander, 1941) escritor, conferenciante y periodista –que ha participado en un centenar y medio de ediciones, tanto como autor, compilador y editor– apunta que el silencio extendido alrededor de las circunstancias vividas, tanto por quienes las encarnaron como por quienes las heredaron, "ha hecho que no se abran del todo las puertas a la información y, en bastantes casos, se imponga el anonimato a los informadores", como pueden corroborar los trabajos de los investigadores precursores como Fernando Obregón, Jesús Gutiérrez Flores o Ana R. Cañil, entre otros.

Mujeres historiadoras

Por desgracia, subraya el autor, "el mayor peso informativo se ha ido a la tumba con las personas que lo sufrieron. Queda la memoria de las mismas y el rastro de su existencia que deberán aportar sus descendientes cuando se rompa completamente el tabú reminiscente alrededor de esa etapa y de sus consecuencias".

Especialista fundamentalmente en la historia del cine español Viadero, que ha trabajado también en el exilio republicano español, cree que "el papel de la mujer en las épocas difíciles de nuestra Historia ha sido siempre ninguneado por los prejuicios o la pereza de quienes la escriben, que tradicionalmente fueron los varones. Ahora que aparecen generaciones de mujeres historiadoras podrá completarse la escritura con las nuevas investigaciones".

En la obra ahora editada se refleja que durante el siglo XX, salvo el paréntesis de la larga dictadura, "las cosas han ido tan rápidas en nuestro devenir" que se aprecian por lo menos tres etapas bien definidas.

En su crónica documental asoma la correspondiente a "la generación nacida antes de los años veinte y que, además de poder ir a la escuela como los varones, y quizás por eso mismo, aportó toda su entusiasmo y su generosidad a la hora de reivindicar los derechos que les correspondía y que les estaban siendo negados sistemáticamente: la Constitución republicana, con la aprobación del sufragio universal a partir de los 23 años fue el primer paso, seguido de la Ley del Divorcio y la separación de la Iglesia y del Estado". Todo ello se perdió con el franquismo que, entre otras cosas, para frustrar esa gran revolución feminista había desencadenado la sublevación militar.

Segunda: la participación de las mujeres, sobre todo las más jóvenes, de ambos bandos durante la guerra civil, lo cual trajo libertades y dolor, sobre todo en el bando perdedor.

Y, finalmente, las libertades perdidas con la implantación de la dictadura, "especialmente la del sufragio femenino y su participación en política, así como el derecho al divorcio y con ello el regreso de la supremacía de la Iglesia Católica en la actividad privada y pública".

La situación en Cantabria

A la hora de valorar las connotaciones entre Cantabria y el resto del país Viadero señala dos diferencias fundamentales correspondientes a la distancia existente en el terreno educativo entre la España preparada y la España profunda. "Nuestra región pertenece a la primera de ambas. Pero el hecho geográfico de que decidiera permanecer fiel a la legalidad republicana hasta la llegada de las tropas sublevadas trece meses después del inicio del golpe de estado contribuyó, fundamentalmente, a una serie de episodios de violencia que desataron las muertes y otro tipo de situaciones trágicas que son recogidas en el libro".

Matilde Zapata, una de las mujeres clave de la vida política de Cantabria en la Segunda República.

Matilde Zapata, una de las mujeres clave de la vida política de Cantabria en la Segunda República.

Director de la Historia General de Cantabria y la Biblioteca San Quintín, ambos proyectos de Ediciones Tantín, así como las colecciones ‘Guía Secreta de y Guía Sentimental de’, el coeditor del anuario ‘Viñetas de ayer y hoy’, publicó recientemente ‘La maté porque era mía y otras violencias domésticas y de género’, sobre hechos sucedidos en Cantabria, relatos muchos de los cuales se publicaron en El Diario.

El propio autor refiere que un capítulo que, por falta ya de espacio, apenas queda esbozado, y que será tratado con profundidad en otro volumen, "es el de las mujeres que se fueron al exilio. Se trata de una aportación muy numerosa porque el exilio republicano tuvo algunos caracteres que le asemejan al de los judíos en la España republicana: su condición familiar, con gran presencia femenina".