Sniace paraliza toda su planta de celulosa hasta nuevo aviso por la falta de madera

Sniace paraliza toda su planta de celulosa hasta nuevo aviso por la falta de madera
SANE

La compañía espera que a inicios de la semana próxima pueda retomar la actividad, mientras que Viscocel usará hoja seca para continuar

Jesús Lastra
JESÚS LASTRA

El transcurso de la semana no ha aliviado el problema que tiene Sniace en cuanto a su remanente de madera, materia prima para que el complejo de Torrelavega pueda producir celulosa. Como avanzó este periódico el lunes, la empresa se vio obligada a parar la línea de Celltech destinada a la comercialización en fardos, dirigiendo el escaso producto disponible hacia la planta de Viscocel y su fabricación de fibra. Sin embargo, el jueves se acordó suspender la actividad en la división, un proceso progresivo que concluirá el domingo con la detención total hasta nuevo aviso. La empresa confirmó ayer por la tarde este extremo y afirmó que a comienzos de la próxima semana se espera poner de nuevo en marcha la maquinaria de esta parte del complejo para operar con normalidad, aunque no pudo concretar plazos.

Sniace atribuyó esta problemática el lunes al temporal sufrido recientemente, lo que dificultaba las labores de recogida y tala de madera por las compañías contratadas para tal efecto. El representante de los trabajadores, Antonio Pérez Portilla (UGT), se alineó el martes con el discurso de la Dirección y confió en que el percance estuviera resuelto ese mismo día o el miércoles. El bajo stock en la fábrica había llevado a un escenario en que la corporación no tenía materia para operar de forma ordinaria, con unas reservas muy por debajo de los niveles recomendables. La fábrica consume unos 1.300 estéreos por jornada.

A pesar de los buenos presagios del sindicalista, el miércoles apenas entraron camiones con madera. El ritmo de provisiones sí que mejoró el jueves, aunque fue el momento en que se decidió suspender la producción de celulosa al llegarse a la conclusión de que en esa condición no se podía seguir y se dio orden de ir parando el proceso productivo para poder hacer acopio de estéreos. Un nivel medianamente aceptable supera los 15.000, de forma que se pueda responder a cualquier contratiempo, aunque ya desde finales de enero el estocaje se ha visto reducido de forma sensible. La corporación ha llegado a tener 200.000 estéreos en su parque, ahora casi vacío.

La decisión se adoptó el jueves para alcanzar un nivel óptimo de estéreos

Esa propuesta llevaba implícita la necesidad de mandar de vacaciones a parte del personal hasta la próxima semana, aunque aún no se conoce qué día se retomarán los trabajos a buen ritmo. Con todo, al haber bastante ácido en las instalaciones, se llevarán a cabo labores de vigilancia por parte de los operarios que quedarán. Un portavoz de Sniace también hablaba ayer de que se aprovecharía el escenario para efectuar ciertas inspecciones en esta parte del recinto torrelaveguense, aunque no pudo precisar el número de trabajadores que van a estar estos días en casa.

Viscocel se mantiene

Lo que sí garantizó ayer la corporación es que Viscocel, que reabrió en diciembre, mantendrá la producción de fibra. Primero, porque la poca celulosa disponible se derivó a esta planta -la organización dice que se ha fabricado estos días de forma «intermitente» en Celltech para garantizar el mantenimiento del área de Viscosa- y, segundo, porque este complejo también se puede abastecer con «hoja seca» para funcionar, explicó el portavoz.

Esta remanente de hoja seca, que sí podría garantizar la fabricación de fibra durante varias jornadas, entronca con la producción inicial de prueba que se hizo en Celltech tras la puesta de nuevo en funcionamiento de la factoría en otoño de 2016.

El motivo de priorizar Viscocel en todo momento gira en torno a la mayor complejidad a la hora de reducir o parar la actividad por los condicionantes ambientales que tiene el complejo. El Gobierno otorgó una moratoria a la compañía para poder rebasar durante cinco meses los niveles contaminantes permitidos, periodo necesario para que las bacterias que dan sentido a los biofiltros estén funcionando a pleno rendimiento.

El nivel de reservas de madera siempre ha sido un buen termómetro para calibrar la salud que atraviesa el complejo del Besaya. Cada camión que entra en el complejo debe abonarse antes de que descargue su contenido.

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