Un oso destroza una decena de colmenas en las afueras de Cosgaya

Antonio Alonso, vecino de Cosgaya, señala las colmenas que un oso destrozó la pasada semana.
Antonio Alonso, vecino de Cosgaya, señala las colmenas que un oso destrozó la pasada semana. / Pedro Álvarez
  • Los avistamientos de plantígrados han crecido durante los últimos meses en Liébana en zonas cada vez más próximas a los pueblos

La presencia del oso en la comarca de Liébana se está haciendo cada vez más patente, al menos así lo demuestran los constantes avistamientos de machos y de hembras con crías en diferentes municipios de la comarca que se están produciendo en los últimos meses, así como los ataques a colmenas y fincas de frutales repartidas por diferentes pueblos lebaniegos.

Uno de estos ataques ha tenido lugar en los últimos días en Cosgaya, en el municipio de Camaleño, donde un oso ha destrozado una decena de colmenas.

Estas colmenas, propiedad de José Antonio Casares, se encontraban en una finca a escasos quinientos metros del pueblo de Cosgaya, en una zona rodeadas de pinares. Ahora, tras el paso del oso, sólo una de ellas ha quedado en pie. El gran destrozo sufrido hace pensar a Casares que «ha tenido que entrar en el colmenar más de un día, ya que los daños sufridos son considerables. Han venido los guardas para comprobar y poder tasarse los daños».

Antonio Alonso, cuñado del propietario de esta pequeña explotación apícola, afirma que «el oso se ha cebado con las colmenas y no ha dejado prácticamente nada en pie. Suerte que ya se había catado la miel, pero las diez colmenas atacadas están totalmente destrozadas y repartidas por toda la finca, donde también hay manzanos, uno de los cuales ha sufrido daños, por lo que nos tememos que el animal regrese de nuevo al lugar, pero esta vez a comer las manzanas». Debajo de un manzano se podían ver los excrementos del oso, con abundante cera, y en dos zonas diferentes de la finca se puede comprobar el rastro marcado por el animal después de romper una alambrada, donde dejó pelos, pasando a un pinar por el que bajó, por un camino, hacia el pueblo de Cosgaya.

Otros casos

Este caso de Cosgaya no es el único que se ha producido en los últimos tiempos. Manuel García, vecino de Caloca, localidad del municipio de Pesaguero, se encontraba hace dos semanas en su pueblo acompañado de otro vecino, Iván Vejo, cuando vieron que en un colmenar cercano a su vivienda «las abejas estaban muy revueltas por la mañana». En principio no dieron importancia a esta circunstancia, hasta que fue Lito, el padre de Iván, el que dio la voz de alarma. «Me comentó si había visto cómo estaban las colmenas y cuando fui a verlas me encontré con que tres de ellas estaban totalmente destrozadas. Sin duda es obra del oso, pero es que las colmenas están al mismo pie de las casas».

Manuel también afirma que «un matrimonio que vive en Bilbao y viene a una casa del pueblo, hace unas noches se alarmó al escuchar cómo ladraban con fuerza los perros y al asomarse a la ventana vieron dos bultos grandes del tamaño de un oso que salían por debajo de la vivienda». «Igualmente, varios vecinos, al subir por la noche desde Potes, le han visto merodear a la entrada del pueblo», añade.

Pero no solamente es en Caloca donde están dejando notar su presencia los plantígrados, ya que a Chencho, vecino de Lomeña, también en Pesaguero, le han destrozado una finca de manzanos, al igual que a Pepita, vecina de Pesaguero, según nos comentó Manuel. Hace unos días en Pollayo, en Vega de Liébana, otro ejemplar soltó un grifo en una finca.

En el valle de Vega de Liébana se ha visto merodear algún oso por las inmediaciones de Bárago, al igual que en el puerto de Dobres, y se tiene constancia de que hay al menos tres osas con crías en los municipios de Vega de Liébana, Pesaguero, y Camaleño, al igual que varios ejemplares de osos adultos, uno de los cuales se pasea entre Dobres y Bárago.

En la comarca, los vecinos creen que está aumentando el número de ejemplares y que ya se dejan ver por cualquier municipio, y piensan que este otoño se van a producir muchos más avistamientos, porque su presencia es considerable.