Fresa y fresón

Las fresas y los fresones son genéticamente distintos pero poseen las mismas cualidades.
Las fresas y los fresones son genéticamente distintos pero poseen las mismas cualidades. / DM
  • Las fresas y los fresones se consumen al natural, durante su temporada, pero también en mermeladas, batidos y todo tipo de dulces

Aunque están clasificadas como una fruta de primavera, las fresas y los fresones aparecen en todas las fruterías en el mes de febrero gracias al cultivo temprano. Lo harán hasta el mes de junio, aproximadamente, siendo los meses de abril y mayo su mejor momento. Pero ¡ojo! No son lo mismo geneticamente, aunque es frecuente referirse a este fruto rojo indistintamente sin saber si es uno u otro, pese a ser el fruto con más presencia en la gastronomía de todo el planeta, y muy utilizada en todo tipo de decoraciones.

La fresa que se conoce actualmente tuvo su origen en Norteamérica y hoy puede haber más de mil variedades. Fue introducida en Europa por los primeros colonos de Virginia en el siglo XIX, y a partir de ahí se obtuvieron nuevas variedades que ganaron en tamaño pero no en sabor. Más tarde se realizaron cruces entre ésta y una variedad chilena, consiguiendo una fresa grande y sabrosa.

En España lo que más se produce y consume es el fresón (la fresa es más complicada de encontrar y sólo se da en primavera) y la provincia productora por excelencia es Huelva, representando más del 65% del volumen nacional. Extremadura y el Maresme son otras zonas nacionales con importantes fresales. Los principales clientes del fresón español de alta calidad son Francia y Alemania, junto a Reino Unido, Bélgica, Holanda, Suiza y Austria.

Propiedades

Las fresas y los fresones son frutos muy atractivos por su color rojo intenso y brillante y su aroma. Carnosos, jugosos y dulces, aunque con un punto ácido, en función de la variedad, son frutas muy nutritivas que aportan pocas calorías al organismo, siendo un alimento ideal para las dietas. Son muy ricas en agua y en hidratos de carbono (fructosa, glucosa y xilitol ). Las fresas contienen gran cantidad de sales minerales (potasio, magnesio y calcio), así como vitaminas (C y E). Son de fácil digestión y aumentan las defensas orgánicas. Al ser muy diuréticas, están especialmente adecuadas para aquellas personas que padecen gota, artritis o reúma. También protege y mejora la piel en casos de úlceras y tanto sus hojas como el fruto son utilizadas para elaborar mascarillas caseras. Contienen ciertas cantidades de ácido salicílico con propiedades analgésicas y antiinflamatorias.

Ambos frutos se consumen generalmente crudos, al natural, pero también es muy habitual hacerlo en mermeladas o compotas, yogures, helados, zumos, batidos, tartas y otros postres, bañadas en chocolate, con nata o maceradas en algún licor.

Conservación

A la hora de elegir las fresas o los fresones, hay que asegurarse de que sean frutas tersas, brillantes y que estén muy frescas, ya que son alimentos efímeros y muy delicados. Las fresas no maduran fuera de la planta, por eso deben recogerse en su punto óptimo y consumirse en los cinco días siguientes.

Se deben conservar en la nevera, tapadas con papel film para que no se sequen, o en su defecto, en un lugar fresco, oscuro y ventilado. No se aconseja su congelación puesto que pierden gran cantidad de agua en el proceso de descongelado, quedando una especie de mermelada cruda y sin aroma. Es conveniente lavarlas antes de su consumo para eliminar tierra o sustancias nocivas y no retirar los tallos hasta que se hayan lavado.