La vuelta al cole no es para todos en Cantabria

La vuelta al cole no es para todos en Cantabria
DM
Udias

Un amplio grupo de padres del colegio público Monte Corona, en Udias, no llevará mañana los niños a clases en protesta por la falta de respuesta a sus demndas de cambios de horarios

Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

No todos los niños de Cantabria empezarán el colegio este jueves, 7 de septiembre. Aunque el curso escolar da comienzo mañana, en Udías, los alumnos del CEIP Monte Corona empezarán las clases con una huelga.

Sus familias han decidido no llevarles a clase ni mañana ni la semana que viene como medida de protesta y de presión ante la Consejería de Educación que no solo no atiende sus demandas sobre la necesidad de un cambio de horarios en el centro, sino que ni siquiera les responde. Ni a los padres, ni al centro educativo. Roberto Rivera, presidente de la Asociación de Padres y Madres de Alumnos (AMPA), ha explicado que mañana se concentrarán a la puerta del centro con sus hijos y después de reunirán para organizarse y ver cómo se turnan para cuidar a los pequeños durante la próxima semana. «Ante este vacío y la falta de escucha vamos a ir a la huelga», indica Rivera, quien reconce el momento que vive ahora la consejería, con los cambios en el PSOE, pero advierte que llevan todo el año con esta petición y que los problemas internos no pueden afectar a la comunidad educativa.

Él CEIP Monte Corona, en Udías, ha solicitado a la Consejería de Educación una modificación del actual horario escolar, que es de 9.45 a 13.15 y de 15 a 16.30 horas, a una jornada de 9.20 a 15.30 horas, con una parada de una hora y media para comer (actualmente disponen de dos horas). Insiste en que no están pidiendo una jornada continua sino adelantar el fin de la jornada lectiva porque se trata de un colegio rural y los desplazamientos hasta allí son largos, para las familias y sobre todo para los docentes. El centro tenía el año pasado 62 alumnos de 2 años, infantil y hasta 6º de Primaria. Según el presidente del AMPA, el 83% de las familias respaldan la petición de cambio de horario y las medidas de presión que se iniciarán mañana.

Lo primero que piden los padres es ser recibidos y escuchados por la Consejería de Educación y en segundo lugar «hacer valer una mayoría», la de los padres que reclaman esos cambios de horario, avalados por los docentes.

Se da la circunstancia de que en el centro hay una alta rotación de profesorado y solo 2 de los 11 docentes tienen plaza fija, lo que implica cambios constantes de profesores y que los niños no logren apegarse a ellos. «Los docentes que pueden elegir nunca deciden trabajar en un colegio con horario partido y se van a otros centros que les permiten conciliar mejor la vida laboral y la familiar», argumentan. Con un claustro de profesores estable, «el equipo docente se implicaría más en el proyecto educativo de este colegio, empleando metodologías afines».

En Terán no irán a clase por unas obras inacabadas

Los representantes de las familias y el AMPA del colegio público Manuel Llano de Terán, de Cabuérniga, decidieron por unanimidad no enviar a los alumnos a clase por «la falta de garantías en cuanto a seguridad y limpieza del centro debido a las obras inacabadas en la planta baja».

Durante una visita de técnicos de la Consejería en julio se detectaron grietas en algunas aulas que despertaron preocupación en técnicos y dirección del centro. Tras descubrir las vigas de la planta baja comprobaron su deterioro y la necesidad de reforzarlas con vigas de metal y nuevos muros de carga. Las obras, que comenzaron a finales de agosto, aún no han finalizado.

Pese al esfuerzo por parte de los docentes y de los operarios enviados por el Ayuntamiento para limpiar y recolocar aulas y salas comunes ha sido imposible llegar a tiempo para el comienzo escolar. Se espera poder comenzar las clases el próximo lunes. «Este hecho ha supuesto una desilusión más para las familias de este colegio que curso tras curso ven cómo llegan las mejoras de este edificio histórico a cuentagotas y que además se han encontrado con que desde la Consejería se decidió reducir el personal docente para este curso, obligando ello a fusionar las clases de 4 y 5 años». Familiares y AMPA se preguntan «si esta es la ‘apuesta por la escuela rural’ de la que tanto presume el Ejecutivo actual».

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