"Que esta losa entierre para siempre un enfrentamiento entre españoles"

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La vicepresidenta del Gobierno regional, Eva Díaz Tezanos, flanqueada por los consejeros Juan José Sota y Ramón Ruiz y otras autoridades. / María Gil Lastra

  • Díaz Tezanos defiende "la libertad y la justicia" en el descubrimiento de la lápida que recuerda a las víctimas del franquismo en la Biblioteca Central

El consejero de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, Ramón Ruiz, descubrió ayer la losa que recordará a las víctimas del franquismo en la Biblioteca Central de Cantabria, vista ya, con ese gesto simbólico, como lugar de memoria histórica gracias a la iniciativa impulsada por más de una decena de colectivos que no quieren que Santander olvide que, además de la antigua sede de la empresa Tabacalera en la ciudad, ese edificio fue también un centro de reclusión de presos republicanos tras la Guerra Civil.

Colocada en el recibidor del inmueble, a escasos metros de la puerta de entrada, la lápida muestra una leyenda ciertamente sobria: ‘Sitio de Memoria Histórica. En honor de las víctimas del franquismo. Gobierno de Cantabria. Santander, 30 de enero de 2017’.

El descubrimiento de la placa culmina una propuesta grupal efectuada hace tiempo por diversos partidos políticos (PSOE, IU y PCE), sindicatos (UGT, CC OO y CNT) y colectivos (Asociación Archivo Guerra Exilio (AGE), Héroes de la República y de la Libertad y Plataforma Ciudadana III República), todos ellos representados en un acto que los organizadores hicieron coincidir con la celebración, ayer, del Día Internacional de la No Violencia –conmemorativo del nacimiento de Gandhi– y al que también asistieron la vicepresidenta del Gobierno de Cantabria, Eva Díaz Tezanos, y los consejeros de Educación y Economía y Hacienda, Ramón Ruiz y Juan José Sota, respectivamente.

Trasladada al Ejecutivo regional en el mes de diciembre del año 2015, aquella propuesta pedía la colocación de una lápida que reconociera como lugar de memoria histórica a la Biblioteca Central de Cantabria, antiguamente sede de Tabacalera, y, más antiguamente, de 1937 a 1944, "centro de confinamiento y distribución a campos de concentración, a cárceles o al paredón de Ciriego de muchos de los 50.000 presos que el franquismo hizo en Santander durante la Guerra Civil".

"Que esta losa entierre para siempre un enfrentamiento entre españoles"

Recogida, estudiada y tramitada por el Gobierno de Cantabria, aquella propuesta cristalizó ayer, trece meses después, con el descubrimiento de una placa conmemorativa en un acto que arroparon alrededor de 300 personas y que abrió la propia vicepresidenta, para quien la elección de este escenario "es un acierto".

Un almacén de seres humanos

"Durante las tres primeras décadas del siglo pasado, este edificio fue un almacén industrial de tabacos. Pero a partir del verano del año 1937, pasó a ser un almacén insalubre de seres humanos, de presos políticos", dijo Tezanos, que aseguró que este "no fue el único depósito para los más de 50.000 presos que llegó a haber en Santander".

Según ella, la antigua Tabacalera "llegó a ser una especie de central de almacenamiento, clasificación y distribución de presos políticos. Quizá por esta razón –continuó– este lugar figura en la memoria colectiva de Cantabria como sinónimo del sufrimiento".

La vicepresidenta, que cree que "muchas familias relacionan con la palabra ‘Tabacalera’ recuerdos de sufrimientos que no pueden olvidar", aseguró que quienes ejercen responsabilidades políticas, como es su caso, "tenemos la obligación de que nuestras ciudades sean, en su conjunto, ciudades educativas y educadoras". De ahí "la colocación de una lápida que recuerda hechos que nunca debieron producirse pero que nunca deben olvidarse".

"Hoy colocamos una piedra que debe enterrar para siempre un enfrentamiento entre españoles y reparar el olvido, la injusticia y el silencio", acabó Tezanos.

Luego de su intervención, que terminó con la voz entrecortada, se produjeron trece discursos más, todos ellos muy breves para no alargar demasiado el acto.

En ellos, los representantes de los trece colectivos que impulsaron la iniciativa, coincidieron a la hora de señalar que la colocación de una lápida "igual no es suficiente para reparar el daño causado" aunque sí es "un gesto" que a su modo de entender no debe quedar ahí.

Para los promotores de esta idea, este no es sino "un paso adelante" en su camino por alcanzar un objetivo más ambicioso, cual es, dijeron, "la confección de un mapa de la ciudad en el que se proyecten los lugares con recuerdos muy importantes para los vencidos en la Guerra Civil con la única idea de dignificarlos". Una propuesta que ya han trasladado al Gobierno de Cantabria con el propósito último de consumar "la reparación".