Los Corrales salva su pasado romano

Obras de reparación de la calzada romana en el tramo afectado por las tormentas de marzo del año pasado.
Obras de reparación de la calzada romana en el tramo afectado por las tormentas de marzo del año pasado. / Nacho Cavia
  • Comienzan las obras de reparación de la calzada dañada por el temporal de 2015

La calzada romana que atraviesa el bosque Fresneda de Los Corrales de Buelna recuperará en los próximos días su esplendor gracias a los trabajos que se están realizando para rehabilitar un tramo de esa vía dañado por las tormentas que afectaron al valle en marzo de 2015. El camino burocrático ha sido largo pero por fin ya se cuenta con todos los parabienes de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria y afrontar así una obra que alejará el riesgo de nuevos desperfectos en ese histórico tramo empedrado, según avanzó esta semana el concejal de Educación, Cultura y Ciudadanía, Roberto del Val.

Superados todos los obstáculos, técnicos, especialistas en patrimonio contratados por el Ayuntamiento de Los Corrales están realizando un seguimiento arqueológico de una actuación que pretende canalizar las aguas de un arroyo que baja por el monte Gedo y se cruza con el primer tramo de calzada, en la falda de ese monte, en el barrio corraliego de La Contrina.

En marzo de 2015 ese arroyo provocó un argayo que se llevó por delante al menos dos hileras de piedras de la calzada. Ahora se está trabajando en marcar su recorrido, canalizar las aguas y reponer el firme en ese paseo, para terminar recolocando las hileras de piedras de esa vía y dejarla en el estado en que se encontraba antes del temporal de marzo del año pasado.

Los técnicos contratados por el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna han apuntado que se ha optado por un proyecto que supone una solución a largo plazo, medidas que pretenden evitar los riesgos de corrimiento de tierras que provoca el arroyo que cruza la zona, aunque se reconoce que habrá que determinar la fuerza del caudal que pueda tener ese riachuelo en épocas de fuertes lluvias.

La empresa Gardenor es la encargada de acometer las obras que tienen un plazo de ejecución de dos semanas, para poder reabrir el paseo cuanto antes a las muchas personas, como han comprobado técnicos y operarios, que aprovechan el bosque Fresneda y esa milenaria ruta para su paseo diario.

Precisamente fueron los usuarios de esa vía quienes alertaron sobre lo ocurrido en marzo de 2015, cuando un corrimiento de tierra, debido a un temporal de fuertes lluvias, afectó a uno de los tramos principales de la calzada romana, una vía deteriorada en los últimos años por la inestabilidad del terreno sobre el que se sustenta y las malas condiciones meteorológicas. Poco tiempo después un técnico del Servicio de Patrimonio visitó el lugar y acordonó la zona, pero nada más se hizo.

En mayo del año pasado, las elecciones municipales y regionales y el cambio de ambos gobiernos aplazaron las posibles soluciones. En junio de este año desde ese mismo servicio se hizo una primera evaluación del estado de la vía, al que siguió un informe que ya adelantaba una posible solución.

Fueron los técnicos de la empresa adjudicataria de la obra quienes recomendaron un plan de actuación «menos invasivo», según señaló Del Val, acordando unos y otros llevar a efecto ese segundo plan, que se espera esté terminado a principios de este mismo mes, antes de que las lluvias vuelvan a correr con fuerza por el cauce del arroyo que provocó los daños.

Ya en 2011 una parte del camino que une los tramos conservados de la calzada romana, en dirección a Collado de Cieza, se vio afectado por el paso de maquinaria pesada que llevaba a cabo una tala de pinos en ese monte. También en aquella ocasión varios paseantes advirtieron al Ayuntamiento sobre la presencia de esa maquinaria y de forma inmediata se dio traslado de la preocupación al Gobierno regional, paralizando las actuaciones. Con anterioridad, asociaciones ecologistas habían denunciado que las obras del túnel del Gedo también habían dañado una estructura con 20 siglos de historia, parte de la Vía Legio VII Gemina ad Portum Blendium que enlazaba la población de León con los asentamientos cántabros de Suances y Santander.