Salmorejo cordobés, sencillo y exquisito

Salmorejo cordobés, sencillo y exquisito
RICARDO EZCURDIA

No es nuevo que en España cada festejo lo acompañemos más que bien gastronómicamente. Hace ya unos años tuve la gran suerte de disfrutar de la Feria de Cordoba. En mayo en la ciudad andaluza rezuma la algarabía, ademas del calor, y se viste de fiesta entre los patios, las cruces..., pero sobre todo en la feria.

La oferta gastronómica de la feria es muy amplia. Podemos encontrar desde un buen aliño fresquito como la melva, gambas, papas aliñadas o la ensaladilla con una copa de cerveza para mitigar el calor..., o un buen rebujito, fino o manzanilla.

Para continuar con unos huevos con patatas y pimientos con jamón o chorizo, un pincho de tortilla, unos montaditos, flamenquines, 'pescaito' frito o una buena ración de salmorejo.

Una de las cosas más ricas que comí durante mi estancia en la capital andaluza fue un pincho de tortilla acompañado de un cuenco de salmorejo bien frío. Lo recuerdo con agrado, así como unas berenjenas perfectamente fritas, sin un ápice de grasa, con miel de caña..., espectaculares.

Así que hoy quiero rendir homenaje a un gran amigo que me llama todos los años desde allí, cuando comienza la feria, y que no sabe que cualquier día me planto otra vez en su casa para disfrutar de unas jornadas sobre el albero.

Vamos a hacer un tradicional salmorejo cordobés para el cual necesitaremos evidentemente tomates, pan de hogaza de calidad, aceite de oliva virgen extra, un diente de ajo, sal al gusto y un toque de vinagre.

Comenzamos lavando muy bien los tomates y quitándolos el pedúnculo verde. Los metemos en un vaso de batir y los vamos triturando, añadimos el ajo y seguimos triturando. No es necesario pelarlos ni quitar las pepitas porque luego lo colaremos.

En un bol ponemos los trozos de pan que vamos a utilizar y vertemos por encima el tomate ya triturado y dejamos que se empape bien durante un rato, unos 15 minutos serán suficientes, preferiblemente en la nevera.

A continuación añadimos el aceite de oliva y vamos triturando todo a la vez para que éste ultimo emulsione y aporte consistencia al salmorejo. Corregimos de sal y si queremos le añadimos un chorrito de vinagre de jerez, sin pasarnos, porque potenciará el sabor del tomate. Lo reservamos en la nevera hasta la hora de servir.

Antiguamente se hacia majando todos los ingredientes en un gran mortero pero triturando de la manera que os he dicho queda mucho más fino.

Un huevo duro picado, unos taquitos de jamón o unas finas láminas de berenjena fritas para acompañar esta deliciosa sopa fría y ya está, sirve como aperitivo, entrante o primer plato, todo depende de la cantidad que quieras comer.

 

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