El teniente coronel Bárez: «Vienen a por mí y se llevan por delante a un guardia mío»

El acusado, durante la primera sesión del juicio, el pasado lunes./Antonio 'Sane'
El acusado, durante la primera sesión del juicio, el pasado lunes. / Antonio 'Sane'
Cantabria

El exjefe de la Agrupación de Tráfico de Cantabria declara en el juicio contra uno de sus subordinados en la Guardia Civil, acusado de irregularidades en transportes especiales

DM .
DM .Santander

El exjefe de la Agrupación de Tráfico en Cantabria, Lorenzo Bárez, ha dicho este miércoles que el juicio a un guardia civil, que fue su subordinado, por presuntas irregularidades en transportes especiales es consecuencia de los «intereses espurios» de alguno de sus superiores que «tenían algo» contra él.

«Vienen a por mí y se llevan por delante a un guardia mío», ha subrayado el teniente coronel Bárez este miércoles, durante la tercera sesión del juicio con jurado popular que se está celebrando desde el lunes en la Audiencia de Cantabria.

El Ministerio Fiscal acusa al encausado de un delito continuado de actividades prohibidas a funcionarios públicos, por el que pide una pena de dos años de prisión, 3.240 euros de multa e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante seis años.

Según la Fiscalía y la acusación particular, que ejerce la Asociación Unificada de la Guardia Civil, este hombre benefició a los camiones de la empresa de transportes de la mujer de Bárez desde su puesto en el Centro Operativo de Tráfico.

Pese a que llegó a investigarse a Bárez por este asunto, que salió a la luz a raíz de un anónimo que recibió la Guardia Civil, durante la instrucción del procedimiento quedó fuera de la causa.

«Creo que si yo hubiera estado aquí no hubiera empezado», ha opinado sobre la investigación el teniente coronel, quien ha afirmado que cuando se empezó a apuntar hacia una posible «trama» él ya estaba destinado en otro lugar y se convirtió en «el mayor imputado» y el «mayor demonio», pero que, aun así, nadie le «preguntó nada».

En la vista que tuvo lugar este martes, los guardias civiles a los que se encargó que investigasen estas supuestas irregularidades aseguraron que el acusado, desde su puesto como responsable del Centro Operativo de Tráfico, tenía suficientes competencias para tomar decisiones por su cuenta, distribuir las patrullas por las distintas demarcaciones y ordenar modificaciones en los servicios que realizaban.

Sin embargo, el antiguo jefe de la Agrupación de Tráfico en Cantabria ha defendido que el acusado era un «mero transmisor» de las instrucciones que le daban sus superiores. «El operador del Centro Operativo de Tráfico no tiene poder absoluto, ni siquiera poder relativo», ha añadido.

Ha explicado que colocó al encausado en ese puesto después de que éste le solicitase el traslado desde uno de los destacamentos que ejercen su función en carreteras cuando su esposa comenzó a trabajar en el sector de transporte, porque era «conocedor» de la red viaria de Cantabria y por la «buena fe que le había conocido en su servicio».

Asimismo, ha insistido en que desde ahí el guardia civil no hubiese podido favorecer «ni a la empresa de su mujer, ni a ninguna otra».

«Éramos nosotros, los mandos, los que tomábamos las decisiones», ha defendido Bárez, quien ha reiterado que a él se le «comunicaba todo» y que lo declarado este martes por los testigos es «una mentira absoluta y torticera».

Este martes testificó la pareja de agentes de Tráfico a la que supuestamente el acusado ordenó que se desplazasen desde su demarcación a la adyacente para dejar sin control una zona por la que iba a circular un camión de la empresa de su mujer que carecía de autorización especial.

Ambos detallaron que al ir hacia donde les habían mandado, pararon a un vehículo que parecía ser un transporte especial porque no contaban con que fuese a pasar ninguno por esa zona, pese a que ese tipo de camiones deben avisar con antelación.

Conforme a su relato, al pedir al conductor del camión la documentación correspondiente, les dijo que la llevaba el coche que le acompañaba, y que en él iba «su jefe», refiriéndose a Bárez, quien ha negado que fuese así.

Además, ha destacado que uno de esos testigos le admitió haber estado presionado para hacer esa declaración durante la investigación.

A preguntas del Ministerio Público, el teniente coronel ha admitido ser propietario del diez por ciento de la empresa de su mujer, dedicada a la construcción de piezas metálicas de grandes dimensiones y de la que su hermana es administradora.

Ha reconocido también que el transporte hasta el Centro Botín de piezas fabricadas por esa empresa lo realizó la de la esposa del acusado.

En la vista de este miércoles también han prestado testimonio el conductor del camión al que detuvo la patrulla formada por los guardias civiles que testificaron este martes y uno de los miembros de la empresa de transporte, que ha dicho que ese día conducía el coche que acompañaba al vehículo y que iba solo en él. Éste último ha afirmado que todos los clientes de la empresa de la mujer del guardia civil le llamaban a él, y que «todos los transportes pasaban» por él, que los coordinaba, contradiciendo la versión dada por los investigadores de este asunto.

Por último, ha dado su versión el responsable de la operadora de transportes que, según la defensa, concedió a esta empresa la autorización para transportes excepcionales para realizar los servicios que relata el Ministerio Público. Ha manifestado que sí gestionó esa autorización, que el letrado defensor entregó como prueba a la Sala el lunes.

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