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«Duele estar enferma, pero no estoy sola»

Coral Castanedo, a la izquierda, junto a su madre, Carmela Rumayor, el pasado martes en el Faro de Cabo Mayor. /María Gil Lastra
Coral Castanedo, a la izquierda, junto a su madre, Carmela Rumayor, el pasado martes en el Faro de Cabo Mayor. / María Gil Lastra

Hoy se celebra el Día Mundial de las Enfermedades Raras, que en Cantabria afecta a 41.000 personas | Coral Castanedo tiene el síndrome de Williams y reivindica el apoyo colectivo: «Nos rodea gente que nos quiere, y si no aquí me tienen a mí»

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

«A mí un día me brillaron los ojos», dice Coral Castanedo. Ha olvidado las gafas de sol, así que la luz exagerada de estos días de febrero acentúa el azul de su mirada. Es difícil no creerla. La dicción con la que habla es fluida, también la forma en que expresa episodios de su vida, el síndrome de Williams, sus trastornos. Años de logopedia y la insistencia de su madre están detrás de esa cadencia con la que narra sus recuerdos. Dice que sus ojos brillaron el día que vio delfines en Alicante. Tenía ocho años: «El momento más feliz de mi vida fue esa terapia con delfines». Entonces sonríe. Y los ojos le vuelven a brillar, pero ella no lo sabe.