El otro peregrinaje del Año Jubilar

El otro peregrinaje del Año Jubilar

Su transformación en la Fundación Camino Lebaniego está en proceso de redacción de los estatutos

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

Cuando en abril se cerró la Puerta del Perdón terminó una estrategia turística para Cantabria. A todas luces, el filón religioso debía de tener continuidad y, a tenor de esa certidumbre, en las cuentas para 2018 la Consejería de Industria y Turismo se consignó una partida de 300.000 euros para que la acción derivada del Año Jubilar tuviera un punto y seguido. Y así ha sido.

Se llamará Fundación Camino Lebaniego y heredará la estructura de la Sociedad Año Jubilar. Si ésta tenía un radio de acción vinculado a la efeméride, la Fundación tomará como recurso potencial el Camino, es decir, la explotación de un filón estratégico desde un punto de vista patrimonial y cultural, sin perder el tirón del Año Santo: «Aún notamos la afluencia de peregrinos, y eso que han pasado más de dos meses desde el cierre de la Puerta del Perdón», dice la responsable del albergue de Potes, Pilar G. Bahamonde. Regenta uno de los seis establecimientos que asisten a los peregrinos en su recorrido por el denominado Camino Lebaniego, un trazado entre San Vicente de la Barquera y Santo Toribio y que persigue consolidarse como nexo de unión entre el Camino Francés y el Camino del Norte (o Camino de la Costa). De hecho, desde que se cerró la Puerta del Perdón los albergues han recibido a 1.300 peregrinos. Además, han llegado 523 autobuses, que con una media de 50 plazas, son 26.150 peregrinos, según datos facilitados por la Sociedad Año Jubilar Lebaniego que, a falta del nuevo organismo que sustituya su funcionamiento, sigue manteniendo las siglas a pesar de que la celebración ha finalizado.

Los albergues

«Es uno de los retos que enfrenta la futura Fundación», dice el actual director de la Sociedad, Manuel Bahíllo, para quien la prioridad -una vez que se culmine la creación de la Fundación- será ejecutar no sólo la mejora de esas instalaciones, sino, sobre todo, su ampliación: «Los albergues son nuestra principal prioridad y debemos hacerlos mayores porque en temporada alta y para grupos grandes no hay aforo», explica, y señala que cuando salen a vender el Camino y algún touroperador ofrece fletar dos autobuses, «no podemos aceptar porque no hay plazas suficientes», dice. Pero luego matiza: «Se trata de ampliar la capacidad, no de masificar el Camino».

Si en estos últimos dos meses 1.200 peregrinos han pasado por los albergues del Camino Lebaniego, ¿hay capacidad para atraer más, para transformar la región en un reclamo turístico para caminantes equiparable al de Santiago? La respuesta pasa por los 300.000 euros que la Consejería de Turismo tiene destinados a ese capítulo, a través de la Fundación, sólo que para ejecutarla la Fundación debe estar constituida. Y por el momento, nada de nada. Está en fase de redacción de estatutos, con lo que habrá que esperar para usar esos fondos.

El empujón definitivo al Camino Lebaniego llegó en 2015, cuando los caminos del Norte fueron declarados Patrimonio de la Humanidad. La gestión autonómica comenzó la proyección de este itinerario como recurso turístico y promocional, algo que empezó con los fastos del Año Jubilar Lebaniego de 2007, un evento que pretendía ir más allá de lo espiritual, y con una programación que contó con 18 millones de euros (2,3 de ellos salidos de las cuentas públicas).

Un camino exigente

En 2017, el Gobierno nuevamente de PRC-PSOE se hizo cargo de la difusión del Año Santo, que sólo en 2016, según cifras de la Sociedad, sumó más de 15.000 peregrinos y contó para toda la celebración con cuatro millones de euros. Ahora, el esfuerzo de la futura Fundación, que deberá estar en marcha antes de que finalice el año para poder ejecutar la partida presupuestada, será seguir sumando peregrinos para una ruta y lograr entidad en sí misma: «No es un Camino para todo el mundo sino para gente con cierta preparación física, lo dejamos claro con programadores», dice Bahíllo.

«Es un limitante, pero también es un acicate para peregrinos que buscan senderos más exigentes, porque atraviesa siete espacios naturales, y entre ellos, un Parque Nacional, el de Picos de Europa», explica. ¿Y cómo afecta esta particularidad? «El peregrino que venía al Año Jubilar era español motivado por el evento, y eso está cambiando», dice. «Ahora viene un peregrino de carácter internacional y que hacen el Camino desde San Vicente hasta Mansilla de las Mulas, donde se une el Camino Lebaniego con el Camino Francés».

La cita del Año Santo volverá a repetirse en 2023. Hasta entonces hay un buen tramo para potenciar el Camino Lebaniego y llenarlo, sin necesidad de esperar a que el calendario cuadre con la efeméride.

plazas son las que ofrece en la actualidad los seis albergues operativos en el Camino Lebaniego

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