La Policía detiene a un cántabro y dos hermanos vascos por el asesinato de un anciano hace dos años en Santander

Pistola intervenida a uno de los detenidos./Policía Nacional
Pistola intervenida a uno de los detenidos. / Policía Nacional

La víctima, de 81 años, murió asfixiada en un local de la calle Beato de Liébana de la capital cántabra | El primer arresto, a uno de los vascos implicados, se produjo en octubre del año pasado tras un reconocimiento de voz

Mariña Álvarez
MARIÑA ÁLVAREZSantander

El crimen del anciano cuyo cuerpo apareció en un local de la calle Beato de Liébana de Santander ya tiene tres detenidos. Se acerca el cierre de una investigación que ha durado dos años, desde el 4 de febrero de 2017 en que ocurrieron los hechos, hasta los dos últimos arrestos practicados este mes. Los tres hombres, dos hermanos del País Vasco y otro de Santander (con las iniciales Paulino E.G.L., su hermano R.G.L. y J.C.C.S.), ya están en prisión a la espera de juicio. Se confirma la tesis del robo como móvil del asalto a la víctima, de 81 años, que murió por asfixia tras ser abandonado amordazado y maniatado en el local al que acudía cada día a cuidar a sus pájaros.

En la resolución del caso ha sido clave la difusión de una llamada anónima que hizo el primero de los detenidos a la Cruz Roja de Madrid en la que dio datos del crimen, de modo que la colaboración ciudadana y la utilización de procedimientos de análisis de voz y técnicas de localización permitieron identificar a esta persona, que resultó ser Paulino Enrique G.L.. La Policía recibió más de 300 llamadas de personas aportando señas para facilitar el reconocimiento de aquella voz.

Este hombre, que fue detenido el 10 de octubre pasado en el País Vasco, tiene 66 años y numerosos antecedentes por delitos contra el patrimonio y robos con violencia, que se remontan a cuando tenía 18 años. El también apodado 'Bertín Osborne vasco' por sus seguidores en las redes sociales, también acumula detenciones por posesión de drogas o de armas, robos en viviendas -esa es su especialidad-, falsificación y hasta el secuestro de sus propios hijos.

Los otros implicados son su hermano, de 53 años (R.G.L.), también con antecedentes por delitos contra el patrimonio y que fue detenido el 18 de febrero en Bilbao, y un tercer hombre de Santander, de 58 años (J.C.C.S.), cuya detención se produjo el 5 de febrero y que tiene antecedentes pero por hechos que no tienen relación con los robos.

El móvil del crimen fue económico, según ha explicado en una rueda de prensa en Santander el jefe de la UDEV (Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta) de la Comisaría General de Policía Judicial, Enrique Juárez, que ha señalado que el objetivo de los investigados era el dinero y las joyas que el anciano tenía en una caja fuerte.

Rueda de prensa ofrecida esta mañana y otras dos imágenes de objetos intervenidos a los detenidos.

Aunque la Policía entiende que no hubo más autores materiales del crimen que se atribuye a estos tres hombres, la investigación no está cerrada y se trabaja para averiguar cómo pudieron tener noticia de que la víctima guardaba esas joyas y el dinero y si hubo una cuarta persona que les trasladó esa información, fuera o no con intención delictiva, un «fleco» en el que se investigan todas las hipótesis.

Lo que sí ha comentado la Policía es que en el barrio todo el mundo sabía que la víctima tenía dinero, porque al parecer había hecho algunos comentarios en bares de la zona a los que acudía.

Una investigación muy compleja

La investigación de este crimen ha sido «muy compleja», según sus artífices. El hombre de 81 años murió tras sufrir un asalto en el que fue maniatado y amordazado en el local donde cuidaba sus pájaros. Después, los autores de los hechos se desplazaron hasta el domicilio del hombre, que se encontraba en las inmediaciones.

Allí estaba la pareja sentimental del fallecido, a la que también maniataron antes de hacerse con las joyas que se encontraban en el interior de la caja fuerte.

Esta persona declaró a los agentes que sus asaltantes iban encapuchados y que solo había podido ver las vestimentas que llevaban.

Fue el pasado 26 de septiembre cuando la investigación dio un salto importante, al difundir la Policía Nacional la llamada anónima a la Cruz Roja de Madrid que había dado datos sobre el crimen. La Policía solicitó la colaboración ciudadana para identificar a su autor, lo que fue posible días después, tras recibir más de 300 informaciones ciudadanas.

Pero en la investigación también se trabajó con otros elementos, como las imágenes que grabaron las cámaras de la zona o un Ford Focus que se relacionaba con los autores de los hechos.

El jefe de la UDEV ha señalado que para tratar de identificar al dueño del vehículo y situarlo en la escena del crimen se consultaron bases de datos de Tráfico, que arrojaron 100.000 vehículos de esas características de España.

Esa cifra se logró reducir a 7.000 con otros datos y limitando a la zona de Cantabria y el País Vasco, pero al final el paso definitivo para esclarecer lo sucedido fue la llamada de uno de los detenidos.

La Policía cree el hombre hizo esa llamada porque no habían tenido noticia por los medios de comunicación de que se hubiera rescatado al anciano y a su pareja, a los que dejaron maniatados.

Los tres investigados están en prisiones diferentes. Uno de ellos, el primer detenido de 66 años, no ha colaborado nada con la investigación ya que se ha negado a declarar, mientras que los otros dos han ofrecido versiones de los hechos que la Policía cree que no se corresponden con la realidad.

El delegado del Gobierno en Cantabria, Pablo Zuloaga, que ha comparecido en esta rueda de prensa, ha destacado «el trabajo sin descanso de los agentes», de los que ha dicho que «no dejan un caso sin investigar hasta su resolución a pesar del tiempo transcurrido».

También ha destacado que la colaboración ciudadana ha sido una «pieza clave».