Vuelta al Besaya

Cobo conquista el embalse de Alsa

Cobo conquista el embalse de Alsa
Noemí González

El cántabro gana la tercera etapa y se coloca tercero en una general , que lidera Carlos Rodríguez, su compañero en la linea de meta

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

Para ser ciclista hay que tener mucho de todo; talento, arrojo y suerte. En la Vuelta al Besaya se pasa revista para saber de antemano quién lo tiene. Es una especie de selectividad a pedales. Este sábado entró en el examen el embalse de Alsa e Iván Cobo (Aseguras) se lo sabía de carrerilla. El cántabro se impuso a todos en la cima –exigente, larga e inédita hasta entonces en la ronda– incluyendo a Carlos Rodríguez (Terrassa), el líder de la Vuelta que se soldó a su rueda y sufrió para que el espigado y talentoso corredor de la tierra no le soltara. Rodríguez mantuvo el liderato, el mismo que tendrá que defender hoy en la última jornada ante sus rivales, entre los que se encuentra un Cobo desatado tras su exhibición de hoy.

La jornada, la tercera de la ronda, volvió a ser frenética. Los dos días anteriores hicieron una pequeña selección, la justa: se encargaron de dejar claro quienes no estarían en el podio final hoy. La etapa tenía una trampa final envenenada; una ascensión machacona, con rampas exigentes, pero sin desniveles inhumanos. De esas en las que el que tiene piernas puede estirar el cuello al que no.

Los primeros diez kilómetros fueron neutralizados a través de Santander. El sol apretaba, el nordeste golpeaba y los corredores no tuvieron tiempo para la siesta. La primera hora se rodó a un media superior a los 43 kilómetros por hora. A hachazo limpio. Sin embargo la supremacía del Tarrassa, el equipo del líder, y del Polartec, impedían que ningún valiente pudiera ser protagonista.

Se pasó por Renedo, kilómetro 20 del día, y nadie había sido capaz de poner tierra de por medio con un pelotón estirado, pero compacto. Fue al paso por Aes, cuando Javier Fernández (León) y Arnau Fomollosa (Jufre) lograron lo que nadie podía. Se fueron poco antes de empezar a subir Castillo Pedroso, una ascensión que siempre hace daño en las piernas. La pareja se puso de acuerdo y el pelotón dio permiso;amarró los machos y dejó hacer. Los dos fugados cogieron tiempo rápido y enfilaron las rampas de la irregular carretera. El puerto arranca duro y luego hay una zona más suave en la que los hombres fuertes de la ronda les veían y les controlaban. A tiro de piedra les dejaron madurar y coronaron con algo menos de un minuto de ventaja. Se veía que los 'gallos' se guardaban. Quedaba mucha carrera, lo peor del día y nadie quería desvelar nada.

El descenso fue rápido, pese a que la carretera no estaba para arriesgar mucho. El grupo dio caza a la escapada nada más concluir el descenso. Control, nervios y labores de equipo;el menú entre los dos puertos del día fue estrategia pura y dura. No hubo intentos claros, entre otras cosas porque se puso un ritmo tan rápido que había que ser muy bueno y muy loco para salir y empezar una aventura. Así las cosas, los supervivientes llegaron a las estribaciones de la ascensión final al embalse de Alsa. No es una subida muy habitual en las carreras ciclistas, pero este año el Besaya se reinventó. Si Bostronizo ya empieza a ser un clásico en el rutómetro, lo mismo que el temido Collado de Cieza, donde muchos han ganado y otros tantos han perdido la clasificación final, Alsa quiere serlo. Juez y parte.

Los dos más fuertes

Hasta ese momento, en las faldas de Alsa, Carlos Rodríguez, el líder de la carrera, tan solo se limitó a estar atento. Lo mismo que Iván Cobo, el cántabro que después de la espectacular temporada que está haciendo llevaba grabado lo de triunfar en su casa. Y fue empezar y desatarse la guerra. Un grupo de once unidades arrancó desde abajo y se marchó. Entre ellos iban los dos protagonistas y otros nueve corredores con la vista puesta en la cima. Las rampas hicieron la selección y Rodríguez y Cobo se plantaron juntos en la línea de meta.El cántabro fue más rápido y se adjudicó la etapa. Rodríguez, por su parte, mantuvo el liderato que hoy pondrá en juego en la jornada final.

Para terminar este domingo, el Alto de Hijas, dos veces, y Brenes y Cieza. Ni más ni menos. Hoy es uno de esos días en los que el talento se necesita, el arrojo es indispensable y la suerte, que no falte. Ser ciclista lo pide todo. No es fácil, pero los que corren la Vuelta al Besaya están aprendiendo el oficio y la lección de hoy es de las que no se olvidan.

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