Fútbol | Racing

Barral no marca, pero centra todas las miradas

David Barral trata de controlar la pelota ante un jugador del Mirandés. /Daniel Pedriza
David Barral trata de controlar la pelota ante un jugador del Mirandés. / Daniel Pedriza

El andaluz fue suplente, pero salió en el segundo tiempo y forzó el córner del empate

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

Toda la atención, unas horas antes del choque contra el Mirandés, estaba centrada en David Barral. Ese delantero destinado, por su experiencia y sus dotes de goleador, a ser la referencia del Racing hasta final de temporada. Un futbolista que sabe de ascensos, de cómo es el fútbol en las categorías profesionales y que debe ser la locomotora que tire de un tren que busca la estación de la Segunda División, con ahínco, pero sin suerte hasta ahora. Pero el de la Isla de San Fernando no salió de inicio. Iván Ania optó por Dani Segovia, como Barral, con mucho carbón para tirar del ferrocarril verdiblanco. Barral será titular; está claro. Pero que en este Racing se ha puesto muy caro jugar, también: «Todos los jugadores son de nivel. Se va a quedar gente fuera que sería titular en otros equipos. Intentaré ser lo más justo posible», reconocía Ania, preguntado por el andaluz.

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Sí que comenzó el partido con el equipo titular el otro fichaje de invierno, Noguera, con el número 10 a la espalda. No estaba Barral, pero sí el madrileño llegado de las frías tierras de Soria. Muchos asientos vacíos en los Campos de Sport, a pesar de la importancia del partido, toda una final entre los dos gallitos del grupo. Se oía con fuerza a ambas aficiones desde mucho antes de que los futbolistas saltasen al campo de batalla.

A Barral le tocó esperar en el banquillo. Pero sabía que la iba a tener. Su oportunidad. Apenas ha tenido tiempo para aterrizar en Santander, pero eso no impedía que se le viera como posible titular. Probable, incluso. Pero a su nuevo técnico le gusta eso de jugar al despiste. El propio partido le pidió la entrada del andaluz cuando el resultado se puso en contra; como se exigió también la de Jon Ander.

Los diez primeros minutos del encuentro fueron una locura en la que el Mirandés tuvo una ligera cordura por encima de los cántabros. Al menos, llegaron con más peligro al área rival. En esas, la única novedad era Noguera, primer fichaje de invierno que ya había debutado y ayer era titular. Según se fue animando el juego del Racing, el madrileño fue cogiendo protagonismo e hizo de la mediapunta una franja por donde llegó todo el peligro.

Volvió a dominar después el Mirandés y Noguera se echó para atrás, como el resto del equipo, para achicar balones, aunque con la mirada puesta en la meta de Limones. Fueron los peores minutos del Racing en la primera parte o quizás los mejores del conjunto castellano, que no escatimó en faltas, empujones y agarrones.

Con el empate a un tanto y tras el paso por los vestuarios, en las gradas se volvió a sacar a relucir el nombre de Barral. Todo parecía indicar que el técnico local haría calentar a alguno de los suplentes y modificar el once inicial. Aunque durante los quince minutos de intermedio, el gaditano, con los guantes puestos, tocaba el balón con los jugadores destinados a calentar este domingo el banquillo.

Y por fin, en el 69, debutaba con el Racing David Barral, recibido con una gran ovación. Dani Segovia le dejaba su sitio. Por delante le quedaban 24 minutos para demostrar su valía. Pocos en un partido que se había vuelto loco y que no era apto para lucimientos. Se le vio con muchas ganas y desplegó garra. No se arruga y va a por todas, le falta ritmo pero le sobra calidad y lo irá demostrando en las próximas jornadas. Está claro, eso sí, que su salida al terreno de juego le dio alas al equipo de Iván Ania para lograr una remontada de esas que difícilmente se puede olvidar. Su actitud en el segundo gol, corriendo a recoger el balón de la red para no perder ni un segundo y buscar el 3-2 ilustra la ambición con la que ha llegado el que fue delantero de cabecera del Sporting de Manolo Preciado. Como al Racing, a Barral también se le puede quedar pequeña la Segunda B. Sería una buena señal.