Fútbol / Segunda B

Un favorito inofensivo

Un favorito inofensivo
Daniel Pedriza

Ningún equipo de los 16 que ocupan puestos de play off, salvo el Burgos, ha marcado menos que el Racing

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

El potencial defensivo del Racing es muy competitivo, mientras que en labores ofensivas el equipo se atasca y no remata. En lenguaje mucho más sencillo: No se defiende mal, pero es inofensivo. En el fútbol hay ocasiones en las que los matices son tan importantes como los fríos datos. «Empezamos a conseguir números que ya se parecen a los nuestros», declaraba Ángel Viadero el pasado viernes cuando se le recriminaba algo tan etéreo como las sensaciones que despierta un equipo. El sábado, después de toparse contra un muro de impotencia, fue más allá: «Hacemos una cosa bien, que es defender, pero con eso no es suficiente». No le falta razón. Entre una frase y otra tampoco faltan matices. El Racing ya ha cumplido un cuarto de competición y lleva más de la mitad de los partidos sin encajar un gol (5), ahora bien, hasta el Amorebieta, penúltimo en la tabla ha marcado mas goles que él. Con nueve goles en otras tantas jornadas no se puede ir muy lejos ¿Qué le ocurre al equipo?

A nadie se le escapa que una plantilla que aspira a ser campeona de grupo no puede finalizar cinco de sus nueve partidos disputados sin hacer gol. Imposible. Viadero reconoció el domingo que no es suficiente. Dos empates a cero (Izarra y Vitoria) y otros tres triunfos por la mínima –Arenas de Getxo, Leioa y Ahtletic de Bilbao B– no sólo son datos fríos y rigurosos, sino que también son los elementos necesarios para acreditar una dinámica pobre y peligrosa. Al entrenador racinguista le incomoda que le repitan que su equipo juega feo y no trasmite confianza. Normal. Él sabe mejor que nadie que el único argumento que puede con algo así son las victorias y al Racing se le empiezan a negar; actualmente ha sumado cinco triunfos, dos empates y ha caído en dos ocasiones. Discreto bagaje. La pasada campaña no deja de ser un referente;a estas alturas el Racing tan solo había cedido un empate, había marcado casi el doble de goles que el de este curso (15) y había encajado prácticamente la mitad (3). El fútbol de los verdiblancos no era tampoco vistoso, ni mucho menos, pero cada domingo partía en cada duelo como favorito y ahora no. Esa condición la ha perdido. Entre Estella y el choque contra los ‘cachorros’ del Athletic el equipo santanderino lanzó entre los tres palos rivales tres veces; no recibió goles, de hecho el Izarra ni tan siquiera le intimidó, pero nadie en la grada habría apostado más de la cuenta por una victoria cántabra. Nadie.

Con nueve goles, actualmente lleva seis menos que el año pasado a estas alturas

Viadero ha sido capaz de no poner en peligro el equilibrio defensivo pese a las bajas de sus teóricos centrales, Regalón (un partido) y Gonzalo (tres) y la de su lateral derecho (Córcoles) y reorganizar una retaguardia. En esa labor, el equipo muestra un poderío alto; por si fuera poco, la seguridad que aporta Iván Crespo convierte al Racing en un equipo difícil de batir. De hecho, salvo la derrota ante el Sporting de Gijón B (3-1) no se le recuerda un sólo partido en el que su nivel defensivo no estuviera a la altura .Ni uno solo. Sin embargo, tampoco ha demostrado nunca el supuesto potencial ofensivo que debería tener. Con nueve tantos a favor, cuatro de ellos anotados por su hombre franquicia, Dani Aquino, sus números son muy pobres. Entre sus otros dos delanteros, Juanjo y César –aunque el manchego no sea atancante propiamente dicho– suman un gol. La segunda línea aporta lo justo; Héber Pena (1), Óscar Fernández (2), Granero (1) y Quique Rivero (1). Claro está que comparar siempre es injusto porque el Burgos, que ayer empató a cero su partido ante el Gernika no ha sido capaz de marcar más de cinco goles en total y es tercero en la tabla.

Algo hay que cambiar

«Nos estamos pareciendo ya a ese equipo que queremos ser», añadía el técnico el pasado viernes. No era la primera vez que lo hacía; la cosa es que por el camino van perdiendo el paso con el Mirandés que ayer volvió a ganar con un solitario gol de Cervero, que con ocho tantos ha colocado prácticamente él solito a los burgaleses líderes. El Mirandés de este año es –salvando las distancias– el Racing de la última temporada. Cuatro goles encajados por tres de los cántabros y un futbolista que marca la diferencia: Cervero con ocho dianas, por un lado, y Aquino que a estas alturas sumaba siete, por otro.

El bagaje de los delanteros es pobre: Aquino suma cuatro dianas y Juanjo, una

A la vista está que no es suficiente lo hecho hasta ahora. Algo hay que cambiar. No resulta fácil que Viadero reinvente un equipo con más vocación ofensiva; lo intentó también en noviembre de 2016, coincidiendo con el pequeño bajón de resultados –tras perder su condición de invicto y el liderato en Ponferrada– y se vio obligado a regresar a su sistema fetiche porque ni a él mismo le convencían los cambios. Sin embargo lo que sí es necesario es que Aquino vuelva a ser el jugador desequilibrante y el equipo se quite el corsé y dé un paso adelante. El mal del Racing actual no entiende de escenarios; el dirigido por Munitis (2015-2016), por poner un ejemplo, se venía abajo cuando se le adelantaban y jugaba mucho mejor fuera que en El Sardinero.El de este año propone lo mismo en su casa que a domicilio;está maniatado, no arriesga y es plano. El fútbol físico y vertical del Grupo II, en el que predominan los equipos que no quieren llevar la iniciativa del partido se le atraganta.Al Racing no le sienta bien que le cedan la pelota, pero sus rivales tienen toda la pinta de saber cuáles son sus males y eso a Viadero le está complicando el trabajo.