Pitma quiere comprar el Club Parayas para crear una ciudad deportiva para el Racing

Pitma quiere comprar el Club Parayas para crear una ciudad deportiva para el Racing

Los dueños del club de fútbol preparan una oferta para entregársela al administrador concursal de Inmobiliaria Parayas el mismo día que concluya el plazo

CONSUELO DE LA PEÑA SANTANDER.

El grupo Pitma, accionista mayoritario del Racing de Santander, quiere quedarse con el Club Parayas para convertir sus instalaciones en la «ciudad deportiva» del equipo. Los dueños del gigante empresarial, Alfredo Pérez y Pedro Ortiz, presidente y vicepresidente del Racing, respectivamente, están dispuestos a presentar una oferta de compra por los terrenos, edificios y bienes propiedad del club privado y de su sociedad patrimonial, Inmobiliaria Parayas.

Aunque la propuesta está perfilada, a falta de los últimos detalles, Pitma no formalizará su presentación hasta el día 15, fecha en la que finaliza el plazo para recibir ofertas sobre la adquisición del complejo deportivo, según ha podido saber este periódico.

El objetivo de los dueños del Racing es convertir las instalaciones de Parayas, ubicadas en unos terrenos privilegiados que ocupan más de 10 hectáreas, en el hogar de los más de 9.000 socios con que cuenta el equipo. «El proyecto carece de ánimo especulativo. (Pitma) No está pensando en su lucro personal, sino en crear una ciudad deportiva para el Racing y vincularla a los socios», subraya una fuente conocedora de la iniciativa empresarial. De este modo, por un poco más de la cuota que se paga por el bono de afiliado, toda la familia tendría derecho a utilizar las instalaciones deportivas y sociales de Parayas, estableciendo una especie de 'pull deportivo' entre el Racing y el club del Alto de Maliaño.

El administrador concursal liquida el club y fija el día 15 de este mes para presentar ofertas Inmobiliaria Parayas es la sociedad patrimonial y acumula una deuda de dos millones de euros

Las dos entidades, Club Deportivo Parayas y su patrimonial Inmobiliaria Parayas, entraron en concurso de acreedores, asfixiadas por una deuda de dos millones de euros que ha impedido que sean reflotadas y las ha llevado a la liquidación. El pasado mes de febrero el administrador concursal Amalio Gómez Miralles, que asumió plenas facultades sobre las concursadas en marzo de 2017, presentó al Juzgado de lo Mercantil un plan para vender al mejor postor los bienes y derechos de las sociedades en un único paquete, lo que técnicamente se llama 'venta de la unidad de la productiva', un proceso que se cierra el día 15.

Fuentes próximas a la operación han confirmado que el grupo Pitma vio en este plan de liquidación una oportunidad inmejorable para adquirir en condiciones económicas ventajosas una finca situada en un lugar estratégico, que sirviera como centro deportivo para el club de fútbol. De hecho, es el propio presidente del Racing, Alfredo Pérez, quien está pilotando todos los pasos para hacerse con las instalaciones. Este periódico ha intentado sin éxito ponerse en contacto con el empresario, que ha rechazado toda comunicación. Y es que el nuevo patrón de la sociedad deportiva lleva con absoluto hermetismo el proyecto y no quiere que se airee su interés por el Club Parayas.

Pérdida de socios

La reserva sobre el proyecto es tal que únicamente ha trascendido que la propuesta de compra no la haría el Racing como tal, sino el grupo Pitma, que luego articularía la mejor fórmula para vincular la iniciativa deportiva al conglomerado del club y sus socios. Uno de los principales problemas de la decadencia de Parayas ha sido la pérdida de socios y sus dificultades para hacer frente a la competencia de otros clubes deportivos, así como la imposibilidad de generar recursos suficientes.

Fundado en 1969 como asociación privada con tres mil asociados, Parayas llegó a tener casi mil socios en 2005, pero en la actualidad su cartera apenas supera los 400. Durante este tiempo, mientras las instalaciones deportivas se iban deteriorando y necesitaban de una fuerte inversión para adecuarlas a los nuevos tiempos, proliferaron en Santander y su entorno complejos más modernos y funcionales que arrinconaron cada vez más al club del Alto de Maliaño, hasta que, asfixiado por las deudas, se ha visto abocado a su disolución.

En contrapartida, el desembarco del grupo Pitma en el Racing de Santander -un gigante empresarial en Cantabria con cerca de 3.000 empleados que abarca todo tipo de actividades y servicios- ha insuflado nueva vida al club deportivo. En julio del año pasado Pedro Ortiz y Alfredo Pérez, sus nuevos dueños, se convirtieron en accionistas mayoritarios de la sociedad futbolística con algo más del 51% de las participaciones, negociaron la deuda y evitaron su disolución.

Pero el club como tal carece de unas instalaciones deportivas propias. Desarrolla su actividad en el edificio multifuncional de La Albericia, propiedad municipal, que fue inaugurado en agosto de 2011 bajo el nombre de 'Nando Yosu'. El Ayuntamiento de Santander y el club firmaron un convenio para la cesión gratuita hasta el año 2028.

Ahora, una cuestión de oportunidad puede hacer confluir ambas sociedades deportivas, Racing y Parayas. El Racing se encuentra en una situación inmejorable para paliar el problema de los socios porque parte de una masa social de casi 10.000 afiliados, potenciales usuarios de las instalaciones del Alto de Maliaño.

Rehabilitación

Sin embargo, no todo el viento sopla a favor. El principal problema es que, al precio de compra de los terrenos e instalaciones, el inversor tendrá que sumar un desembolso importante para rehabilitar el complejo. Aunque en la puja abierta no existe un precio de salida, el administrador judicial valora todos los bienes en 2,7 millones de euros, una cantidad muy inferior a los 10 millones de euros que figuraba en el balance presentado en la solicitud del concurso de acreedores. Pero el coste de la puesta al día de las instalaciones puede suponer otro tanto.

El Club Parayas, un paraíso que languidece

El Club Parayas, uno de los más veteranos de Cantabria, fue un paraíso deportivo por su ubicación y por sus más de 1o hectáreas de instalaciones deportivas y sociales. Dispone de cuatro piscinas (tres al aire libre y una cubierta y climatizada de 25 metros), ocho pistas de pádel (cuatro de ellas cubiertas), cuatro salas de 'fitness' y gimnasio completo de cardio y musculación, además de 13 pistas de tenis, un campo de golf de 9 hoyos, dos campos de fútbol y hockey y bolera montañesa. Un edificio destinado a club social de 4.900 metros cuadrados en varias plantas, otro dedicado a guardería y un pabellón polideportivo permiten a sus usuarios desarrollar actividades sociales y culturales.

Pero el complejo deportivo languidece y todas las iniciativas para relanzarlo de socios y accionistas han fracasado. En marzo del año pasado la junta directiva intentó la «refundación» y propuso segregar una finca para salvar la sociedad. Fracasó.

En cualquier caso, fuentes del sector inmobiliario estiman que la inversión global sería menos costosa que unas instalaciones nuevas, con el inconveniente de que se tardaría al menos cinco años en ponerlas en funcionamiento, entre concesión de licencias, redacción de proyectos y construcción. El Club Parayas no tiene más patrimonio que las cuotas de los socios y el contrato de explotación en régimen de arrendamiento de las instalaciones, que son propiedad de Inmobiliaria Parayas, sociedad matriz y dueña de los terrenos, una finca situada en un enclave privilegiado del Alto de Maliaño.

El club entró en concurso de acreedores en 2014 y en marzo del año pasado se abrió la fase de liquidación. En paralelo, Inmobiliaria Parayas fue declarada en suspensión de pagos en mayo de 2017 y en enero de este año entró también en liquidación ante la imposibilidad de reflotar la mercantil. La sociedad patrimonial soporta una deuda próxima a los dos millones de euros, de los que 1,3 millones son con el Banco Popular, ahora en manos de Banco Santander. El resto son impagos a la Seguridad Social y a Hacienda.

La venta de toda la unidad productiva constituye la única posibilidad de garantizar la continuidad de la actividad como club deportivo. Si finalmente la operación fracasa, el administrador judicial se verá obligado a subastar los bienes por lotes.

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