Sánchez deja el escaño y pide poner fecha al Congreso socialista

Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa/
Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa

El exsecretario general deja claro que dará la batalla orgánica

PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez deja el Congreso de los diputados. El exscecretario general del PSOE no participará ya esta tarde en la votación clave para la investidura de Mariano Rajoy. Hacerlo le habría obligado a elegir entre dos opciones igualmente difíciles de asumir: o abstenerse y claudicar frente a aquellos que le ganaron el pulso interno el pasado 1 de octubre, con Susana Díaz a la cabeza, o votar 'no' e incumplir las mismas normas internas que durante dos años han legitimado cada una de sus decisiones y en las que tendría que ampararse en un futuro si llegara a recuperar el cargo perdido.

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Sánchez, visiblemente afectado hasta el punto de no poder evitar que se le quebrara la voz y se le saltaran las lágrimas ha comparecido a las 12:30 de la mañana en la sala de prensa de la Cámara Baja para leer una declaración. Declaración de renuncia, y de guerra. Porque si algo ha dejado claro es que no tira la toalla. A partir del lunes cojo mi coche para recorrer de nuevo los rincones de España y escuchar a quienes no han sido escuchados que son los militantes de izquierdas de nuestro país. Vamos todos juntos a recuperar el PSOE, ha anunciado.

Texto íntegro de la carta de renuncia de Sánchez

"Querido Javier

Queridos miembros de la Gestora

Querido presidente del Grupo Parlamentario Socialista

Queridos compañeros diputados:

Con estas líneas quiero anunciaros mi renuncia al acta de diputado. No es un adiós a la política, es un nuevo comienzo como militante de base, una nueva andadura que tiene como objetivo cambiar en el próximo Congreso el equivocado rumbo que, a juicio de muchos socialistas, ha iniciado el PSOE bajo la dirección de la Gestora.

Las razones de mi renuncia podéis intuirlas. Estoy en profundo desacuerdo con facilitar el Gobierno a Mariano Rajoy. Como muchos socialistas, mantengo mi no, firme y claro. Sin embargo, haber sido Secretario General del PSOE implica una responsabilidad añadida y no puedo ir contra una resolución aprobada por el Comité Federal, por muy equivocada que la considere.

Sin duda, con una abstención mínima de diputados, la Gestora podría haber evitado la quiebra que, a buen seguro, va a producirse en la votación del Grupo Parlamentario. Sería esa la manera de que la decisión de facilitar la investidura de Mariano Rajoy fuera lo menos desgarradora posible para nuestra organización.

Existen sobradas razones para que la Gestora optara por esta vía: la abstención es una ruptura con nuestro compromiso electoral y es contraria a la posición política defendida por la Comisión Ejecutiva Federal elegida por los militantes en el último Congreso: más del 40% de los miembros del Comité Federal votaron en contra de la abstención; centenares de asambleas locales se han pronunciado de forma voluntaria para aprobar resoluciones contrarias a facilitar el Gobierno al PP y no se ha celebrado una consulta a los afiliados que hubiera encauzado el debate y legitimado plenamente la decisión a tomar por la gestora.

Por obvio que parezca, no debemos olvidar que la democracia representativa supone reflejar fielmente la voluntad de nuestros representados. Estoy convencido de que la mayoría de ellos, tanto afiliados como votantes, no eligen al PSOE en unas elecciones para apoyar aquello que quieren cambiar.

No puedo ni debo olvidar la podredumbre moral en la que ha sumido Mariano Rajoy a la democracia española. Rajoy no sólo ha sido incapaz de asumir su responsabilidad como demostró al no dimitir por los casos de corrupción que le afectan, sino que la continuidad de sus políticas sólo traerán impunidad, más recortes y desigualdad.

Anhelo para mi país que su presidente sea una figura digna de respeto, más allá del partido al que pertenezca, libre de toda sospecha de corrupción. No es éste el caso de Mariano Rajoy.

El innecesario voto en bloque del grupo parlamentario hace que, ironías de la vida, sea obligada mi renuncia como diputado al no poder conciliar mis dos compromisos (el electoral y el partidario) mientras que Mariano Rajoy pasará a ser, en nuestra historia democrática, uno de los candidatos que obtenga menos votos en contra en su investidura a la Presidencia del Gobierno. Algo va mal cuando se fuerza la salida de políticos honestos y se facilita la elección como presidente del Gobierno de alguien manchado por la sombra de la corrupción.

Con mi renuncia al acta deseo contribuir a dar a la política un sentido de fidelidad a la palabra dada, y un sentido del compromiso que vaya más allá de la conveniencia personal.

Quiero dejar constancia de que tengo otra visión de la política, y de que considero que la democracia se debe nutrir, cada vez más, de ejemplaridad y de nuevas maneras de participación ciudadana.

No quiero dejar de expresaros cuán dolorosa es la decisión que tomo. Durante semanas he tenido que meditar acerca de la defensa de distintos valores y niveles de responsabilidad. La decisión no ha sido fácil, os lo aseguro.

Para alguien como yo, que ama la política como fuerza transformadora y siente los colores socialistas, no hay mayor honor que formar parte del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso. En mi caso, además, he tenido la suerte de poder dirigirlo durante más de dos años. Con todo, entenderéis, no puedo faltar a mi compromiso con los millones de votantes que confiaron en el PSOE en las pasadas elecciones generales. No puedo traicionar mi palabra, sería traicionarme a mí mismo.

No puedo fallar a los millones de socialistas de corazón, con o sin carné, que confiaron en mí y que compartieron con orgullo el camino el camino de decir no es no a Mariano Rajoy.

Tienen razón los que afirman que decir "no" nunca puede ser un proyecto político. Precisamente porque tenemos un proyecto político que dice "sí" a los valores de la socialdemocracia, decimos "no" a Rajoy. Un proyecto que apuesta por la ejemplaridad, la equidad y la justicia social.

Quiero, a través de esta carta, dar las gracias a todos los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario. Ha sido un honor compartir camino y trabajo con vosotros. Os pido disculpas por los errores que haya podido cometer. Pido expresamente a la Gestora que no elija el camino de la expulsión del Grupo y de nuestra organización a quienes voten contra la investidura de Rajoy. Mucho menos, romper nuestra alianza co nuestro partido hermano, el PSC.

Esta eventual decisión sería un error, y en caso de ser tomada, sólo podría realizarse en el marco de un Congreso federal. Si esta fuera vuestra intención, os anuncio mi oposición y la defensa de la actual relación entre el PSOE y el PSC. ¡No sobra nadie! ¡Sólo el liderazgo compartido del PSOE y el PSC puede construir la solución federal a la crisis en Catalunya!

Estamos ante una situación excepcional. Los votos del Grupo contrarios a la investidura de Rajoy, serán la expresión del sentir mayoritario de nuestros votantes y militantes.

Si los miembros de la Gestora permitierais esta libre expresión, daríais muestra de vuestra voluntad cierta de anteponer los intereses generales de la organización. Si dudarais, recordad que el Reglamento del Congreso de los Diputados y la Constitución española contemplan el voto en conciencia. Si tras su lectura siguierais dudando, espero que os sirva mi renuncia al acta de diputado para frenar lo que sería un grave error que alejaría aún más al Partido Socialista de los ciudadanos progresistas.

Quiero también aprovechar estas líneas para agradecer a los militantes su trabajo constante y desinteresado, con el que llevan los ideales del socialismo a todas las calles y plazas de España. Su compromiso y su participación son las que dan credibilidad al proyecto socialista. Su compromiso y su participación harán posible la recuperación y reconstrucción del PSOE.

Termino.

Con mi renuncia al acta no dejo la política, vuelvo a empezar en ella como un militante de base más. Un militante que defenderá sus derechos, el derecho a la celebración inmediata de un Congreso del partido, una vez haya Gobierno en España (tal y como aprobó el Comité Federal) y el derecho a que mi voz y mi voto cuente (como el del conjunto de la militancia) gracias a la celebración de las primarias para elegir a nuestro nuevo Secretario General. El derecho a recuperar un PSOE abierto al siglo XXI como el que, humildemente, quise construir durante estos dos años de mandato al frente de la organización.

Las primarias no pueden haber sido una ilusión que permitió que un diputado desconocido ganara la confianza de la militancia, algo por lo que nunca os estaré suficientemente agradecido. Ser vuestro Secretario General me ha permitido estar mas de dos años en la carretera, sintiendo la fuerza del latido del corazón de nuestra organización: la militancia. Gracias por haber compartido generosamente conmigo vuestras preocupaciones, esperanzas, convicciones y valores que hacen grande a nuestra organización, unas siglas que siempre han estado al servicio del a justicia social, la igualdad y el servicio a la diversidad y la pluralidad de cada rincón de nuestro país.

No sería sincero si dijera que este tiempo al frente del partido no ha tenido momentos de dudas, tristeza o impotencia, pero cada palabra de ánimo y agradecimiento que me habéis dado era suficiente razón para seguir luchando en lo que creemos, en lo que pensamos que debe ser nuestro país.

Mi compromiso con los militantes continúa intacto, mi compromiso con el PSOE es, si cabe mayor, porque las dificultades nunca han sido para mí una excusa para no continuar por la senda de nuestros ideales.

He pretendido que esta renuncia sea lo más humilde posible, como lo fue el anuncio de mi candidatura a la Secretaría General. Mi voluntad es hacer lo mejor para la organización, que en estos momentos pasa momentos difíciles.

Por ello, este paso al lado pretende no ahondar más en los males que nos acechan, huyendo de sobreactuaciones y de debates estériles.

Continúo al servicio de la militancia y de sus legítimos representantes en todos y cada uno de los ámbitos institucionales. Quien quiera luchar por recuperar un PSOE autónomo y diferenciado del PP, un PSOE unido y fraternal, quien quiera consolidar un PSOE donde la militancia decida, me tendrá a su lado.

Estoy convencido de que no habrá mejor manera de unir al PSOE que uniendo las voces de la militancia con su voto en unas primarias y con la celebración de un debate sincero y constructivo en el próximo Congreso. A ello os animo como animo a nuestros militantes a no abandonar nuestra querida organización. De cara al próximo Congreso, trabajemos juntos por recuperar y reconstruir el PSOE. Yo no faltaré a la cita.

Atentamente, Pedro Sánchez"

El exlider socialista ha advertido incluso a la comisión que dirige el partido desde su dimisión, hace menos de un mes, de que hoy, con la investidura del líder del PP, acaba su mandato. El lunes deberá poner fecha hora y lugar para la celebración del congreso. Los socialistas queremos votar. Y como militante de e base que paso a ser ha dicho, dedicaré a partir del lunes todo mi esfuerzo a defender el derecho a votar de toda la militancia para corregir el equivocado rumbo en el que la gestora ha metido al PSOE.

En su alegato final ha llamado a las bases a no abandonar ahora el partido. Sus fieles aseguran que el sentimiento de traición entre los militantes es tan alto que son muchos los que aseguran que una vez se formalice que Rajoy es presidente gracias a la abstención socialista romperán el carnet. Defendamos y ejerzamos nuestro derecho a votar. Trabajemos juntos por recuperar al PSOE. Yo no faltaré a la cita, ha insistido.

El exlíder de la oposición también ha reclamado a la gestora que no sancione ni expulse a quienes esta tarde incumplan la disciplina de voto y se ha erigido en su defensor mártir, como el Comité Federal del 1 de octubre, hizo con las bases. No sólo se ha expresado en defensa de los díscolos individuales. Especialmente, ha pedido que no se rompa con el PSC (cuyo apoyo es fundamental para él de cara a las eventuales primarias a secretario general). "Somos muchos los que defenderemos el actual marco de relación entre el PSOE y el PSC. Somos muchos los que defenderemos al PSC, ha dicho.

Sánchez ha reprochado además a la actual dirección que no haya aceptado una abstención limitada a sólo once diputados. Una decisión que habría permitido igualmente desbloquear la situación institucional y formar Gobierno mientras el grueso del grupo parlamentario mantenía su 'no'. Los 'sanchistas' están convencidos de que Díaz no lo ha consentido para fulminar lo que quedaba de las cenizas de Pedro, para no darles tregua y dejar claro quien manda.

Por eso, el ya simple militante de base ha insistido en que no haya castigos para quienes opten por el 'no' pese a todo. Lo único que les pido es que recuerden que el reglamento del Congreso de los diputados y la Constitución española contemplan el voto en conciencia. Y si tras su lectura siguen dudando ha subrayado espero que mi renuncia sirva para frenar un error que alejaría aún más al PSOE de los ciudadanos progresistas.

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