Las críticas del nuncio a la exhumación de Franco tensan las relaciones entre España y el Vaticano

Pedro Sánchez. / Efe

Calvo anuncia una queja formal y la revisión de la fiscalidad de la Iglesia, pero en Roma defienden a su diplomático y piden calma al Gobierno

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

La furibunda reacción del Gobierno socialista a las críticas del nuncio Renzo Fratini a la exhumación de los restos de Francisco Franco contrastó con la respuesta tranquila de la Santa Sede. La vicepresidenta Carmen Calvo anunció una queja ante el Vaticano por «la injerencia» en los asuntos españoles con comentarios «improcedentes e inaceptables». En Roma reclamaron calma y enmarcaron las palabras del nuncio en el «sentido común».

La número dos del Ejecutivo puso el grito en el cielo por las declaraciones de Fratini. Reclamó al Vaticano que «ponga las cosas en su sitio» porque sus comentarios son «impropios de cualquier legación diplomática». Calvo, que se veía venir estos comentarios porque conocía la postura del arzobispo italiano sobre la exhumación del dictador, afirmó que es «improcedente e inaceptable» que haya hecho públicas sus críticas al Gobierno y que se haya inmiscuido en el contenido de una ley aprobada por el Parlamento sin votos en contra.

Fratini, que este martes concluye su misión en España, dijo este domingo en una entrevista concedida a Europa Press que el Gobierno de Pedro Sánchez con su plan de exhumar los restos ha conseguido «resucitar» al dictador y se preguntó si «hay tantos problemas en España y en el mundo ¿por qué resucitarlo?» Lo mejor, prosiguió, hubiera sido «dejarlo en paz» porque «no ayuda a vivir mejor recordar algo que ha provocado una guerra civil».

El representante del Vaticano consideró también que el Gobierno socialista decidió sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos por «motivos políticos e ideológicos». A su entender, «detrás» de esa decisión está «la ideología de algunos que quieren de nuevo dividir a España».

Precisó que el Vaticano no se opone al traslado de los restos del dictador a un panteón familiar, pero pidió al Gobierno «respetar el derecho» de los nietos sobre el destino de su abuelo. La familia se opone a la exhumación y ha interpuesto varios recursos ante el Supremo para que paralice la operación. El traslado iba a tener lugar el pasado 10 de junio, pero el Gobierno lo frenó hasta que el alto tribunal resuelva.

La vicepresidenta, además de reprochar al nuncio sus palabras, dejó caer que el Gobierno va a poner al día la fiscalidad de la Iglesia Católica en España para que «sea igual que en Italia y Francia». Calvo apuntó que tiene que «aportar con sus impuestos a las políticas de igualdad, solidaridad y fraternidad». Hacienda mantiene dos contenciosos con la Iglesia sobre el pago del IBI y las inmatriculación de los bienes del clero. En ambos casos, el fisco aspira a cobrar sumas millonarias, pero las negociaciones con el Vaticano, por un lado, y la Conferencia Episcopal, por otro, han paralizado la solución al conflicto. «El Gobierno espera y España necesita que la Iglesia Católica contribuya, y cuanto antes nos sentemos mejor», zanjó hoy la vicepresidenta.

La réplica de la Santa Sede estuvo unos cuantos decibelios por debajo y en sintonía con la opinión del nuncio en Madrid. «La historia hay que respetarla, tomar nota de ella y dejar tranquilos a los muertos», comentó a COLPISA un monseñor de la Curia romana. El Gobierno de España «puede protestar si quiere, pero debería reflexionar sobre dónde está el origen de la cuestión. Se ha metido en un lío él solo. Si dejara a Franco donde está no habría pasado nada de esto». La opinión en la Curia es que «no había una gran demanda social» para trasladar los restos. «El proyecto del Gobierno está motivado por razones ideológicas y ahora que no saben cómo resolverlo meten a la Santa Sede en medio para hacer más ruido», añadió el monseñor.

Pero los avisos sobre la fiscalidad y una posible denuncia de los Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede con la que los socialistas suelen amagar recibieron una respuesta menos calmada. «Si los tocan que se olviden de que el Papa vaya a España», advirtió un alto funcionario vaticano. Hay un proyecto para que Francisco viaje a España en 2021, cuando se cumplen los 500 años de la conversión de san Ignacio de Loyola y se celebra además el Año Santo en Santiago de Compostela.

El de este lunes no es el primer choque entre el Ejecutivo de Sánchez y la Santa Sede a cuenta del proyecto de exhumación de los restos de Franco. Calvo acudió al Vaticano el pasado octubre para tratar esta cuestión con el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, y a su vuelta a Madrid aseguró que el Gobierno y la Iglesia habían «acordado» que los huesos del dictador «obviamente» no podían ser exhumados del Valle de los Caídos para acabar en la cripta de la catedral madrileña de La Almudena, como pretendía la familia Franco. En un insólito comunicado, la Santa Sede le respondió que Parolin «en ningún momento se pronunció sobre el lugar» donde debían ser trasladados los restos de Franco.

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