El PSOE castiga al PP en el Senado y le quita un puesto en la Mesa

Raül Romeva, que se encuentra en prisión provisional, estrecha la mano al presidente del Senado Manuel Cruz. / Efe

Los socialistas retienen la mayoría en una sesión en la que Romeva acapara el protagonismo y Cruz apuesta por reconducir los problemas territoriales

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Se cumplió la previsión y Manuel Cruz sucedió este martes a Pío García-Escudero al frente del Senado con el juicio del 'procés' como telón de fondo y con PP y Ciudadanos reclamando una nueva aplicación del artículo 155 en Cataluña. El dirigente del PSC, designado por Pedro Sánchez tras la malograda elección de Miquel Iceta, logró el respaldo de 140 de los 253 senadores que estuvieron presentes en la sesión constitutiva celebrada en el antiguo Salón de Plenos de la Cámara alta y entre los que se encontraba el exconsejero catalán Raül Romeva, para el que la Fiscalía pide 17 años de cárcel por rebelión.

La sorpresa llegó en el reparto de los seis puestos restantes de la Mesa del Senado (dos vicepresidencias y cuatro secretarías) que acompañarán a Cruz durante la próxima legislatura. En contra de lo que los socialistas habían anunciado en un primer momento, la dirección del partido decidió retener el control de este órgano parlamentario, otorgando una secretaría al PNV y dejando al PP con tan solo una vicepresidencia y una secretaría, frente a los tres sillones con los que se había cerrado la negociación entre las dos formaciones hace sólo unos días. La intención era que los «dos grandes partidos» estuvieran representados «de manera equitativa» para «abrir un nuevo tiempo» en la Cámara alta.

Fuentes del grupo parlamentario socialista en el Senado justificaron ayer su marcha atrás y alegaron que los populares continúan instalados «en la tensión» y no han cambiado su oposición total al PSOE. Prueba de ello, insisten, fue su abstenciónen la sesión del Parlament en la que se vetó que Iceta pudiera entrar en el Senado para tomar sus riendas. «Ha sido un mazazo inicial a la confianza que tiene que haber en las conversaciones», reconoció el portavoz del PP en la Cámara alta, Ignacio Cosidó.

«No nos la jugamos»

El portavoz del PSOE, Ander Gil, respondió a las críticas por haber incumplido el pacto con los conservadores sin «ninguna explicación» recriminando que el principal partido de la oposición les haya atacado en los últimos días en «distintos foros» poniendo en duda el «compromiso institucional» de Cruz y de la nueva presidenta del Congreso, Mertixell Batet. «No nos la vamos a jugar con el PP», remarcó Gil.

En una sesión con mucha menos atención mediática que la del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, todo el protagonismo recayó en el senador electo de Esquerra, Raül Romeva. El dirigente independentista entró a la Cámara alta entre los aplausos de los compañeros de bancada y pudo saludar a su mujer Diana Riba cuando abandonaba momentáneamente el hemiciclo para acudir al baño, custodiado por varios agentes de la Policía. Romeva prometió su cargo por «la consecución de la república catalana, siempre comprometido con la igualdad, la libertad y la fraternidad y como preso político».

Segundos después de pronunciar estas palabras, el senador popular Rafael Hernando, que ejerció como secretario, le interrumpió con la lectura del nombre del siguiente parlamentario. El presidente del Senado pidió a Hernando que dejase al dirigente soberanista terminar en un gesto con el que Cruz pretendió dar una muestra del talante dialogante al que apeló en su estreno. El socialista catalán apostó por reconducir los problemas territoriales y defendió que «todas las ideas y proyectos son legítimos y merecen ser reconocidos, escuchados y debatidos».