Las familias de Los Corrales atendidas por Cáritas se reducen a la mitad en dos años

Uno de los voluntarios de Cáritas de Los Corrales prepara sus despensas de alimentos básicos./Nacho Cavia
Uno de los voluntarios de Cáritas de Los Corrales prepara sus despensas de alimentos básicos. / Nacho Cavia

Desde la organización trabajan ahora en incrementar los productos que reparten de forma periódica entre los más necesitados

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales de Buelna

Cáritas Parroquial de Los Corrales de Buelna termina el año con un dato para el optimismo, un descenso que ronda el 50% de las familias a las que sostiene a diario. En apenas dos años, se ha pasado de atender entre 130 y 140 familias a una horquilla de entre 70 y 80. Son los datos con los que acaba la organización 2018, explicaba el presidente, Ramiro Pérez, contento con una noticia que permitirá incrementar las ayudas que reparte periódicamente. «Sabemos que no podemos llegar a todas las necesidades de las personas que vienen a nosotros, por eso incrementaremos nuestra ayuda ahora que podemos por ese descenso de familias atendidas».

De todas formas siguen preocupados por llenar las despensas de alimentos de primera necesidad porque siguen siendo más de 300 las personas que requieren de su colaboración para superar su estado de penuria. También el perfil de las familias acogidas ha cambiado. En los últimos años, según el presidente de Cáritas, son cada vez más personas de nacionalidad española y en bastantes casos afectadas por rupturas matrimoniales, mayoritariamente mujeres con hijos a su cargo y sin ningún recurso.

En cuanto al descenso de las familias que dependen de esa ayuda, todo apunta a que se debe principalmente a la mejora en su situación económica, como reconoce el propio Ramiro Pérez, pero también al reforzamiento de las medidas de control de cada persona que entra en el listado de las entregas de alimentos periódicas. «La situación de cada familia cambia mucho con el tiempo y queremos tener un control exhaustivo de cada uno de esos cambios para que nuestra labor sea lo más efectiva posible».

La falta de recursos ajenos les ha obligado a comprar durante todo el año esos alimentos con fondos propios, con lo que se termina el ejercicio con un pequeño déficit que se espera compensar con ingresos aún por llegar. El tesorero de la entidad, Fernando García, desglosó un balance negativo que deja a lo largo del año una cifra de gastos de 19.725 euros, mientras los ingresos se han quedado en 13.195 euros. Una situación nada preocupante ya que aún hay que contabilizar la última colecta realizada en las iglesias del entorno y los resultados de la venta de Lotería de Navidad, que suelen superar los 4.000 euros. Fernando García aportaba aquí otro dato para el optimismo: «Este año por primera vez en mucho tiempo hemos vendido todos los talonarios que teníamos, síntoma de cierta recuperación en el ánimo siempre solidario de los corraliegos». En el ánimo y quizá también en los bolsillos.

Lo cierto es que ya han hecho los primeros cálculos para comenzar 2019 incrementando el contenido de la cesta que reparten periódicamente entre las familias atendidas.

Pero no solo de pan vive el hombre y Ramiro Pérez reconoce que los productos que más caros les salen a la hora de cubrir todas las necesidades de las familias son los de limpieza. En cambio, no tienen ningún problema con la ropa, una cuestión que tienen más que cubierta.

 

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