La Yeguada de Ibio estimula las capacidades

Lo primero que hicieron los participantes fue pasear por el exterior del centro sobre un carro tirado por caballos. /Javier Rosendo
Lo primero que hicieron los participantes fue pasear por el exterior del centro sobre un carro tirado por caballos. / Javier Rosendo

Los alumnos del centro de Educación Especial Fernando Arce disfrutan de un día rodeados de caballos

Sara Torre
SARA TORREIbio

David García está exultante nada más bajar del carro tirado por caballos en el Centro Militar de Cría Caballar de Mazcuerras, conocido popularmente por su nombre antiguo, la Yeguada de Ibio. Sin haberle preguntado, se presenta y dice sobre la experiencia que ha sido «muy buena». «Me ha encantado», reitera, tras lo que el director del centro de Educación Especial Fernando Arce, Francisco Linares, le pregunta que si se llevaría alguno de los caballos. «Mi casa es demasiado pequeña», bromea el chaval.

Es uno de los casi doscientos que acudieron este martes a la jornada de puertas abiertas destinada a personas con discapacidad que el centro organizó para que las familias pudieran comprobar los beneficios de este tipo de terapia, que desde hace un año se viene realizando aquí aunque en grupos reducidos.

«Los ojos como platos, se lo están pasando genial, contentos no, felices; y además, la gente esta es majísima», dice la madre de Luis Ángel, que explica que su hijo antes había hecho terapia también con delfines.

Laura, Lorena y María José son otras tres madres que mientras están preparando un picoteo para que los chicos repongan fuerzas. También les ven «muy contentos», y entienden que «es un despliegue muy grande por parte del centro educativo porque al comer aquí y todo es más trabajo para ellos» y también ponen en valor el esfuerzo realizado por el centro militar, aportando sus recursos de manera gratuita.

«Hemos llegado a un acuerdo con el Ministerio de Defensa para hacerlo sin coste», explica el director del Fernando Arce, sabedor de que el precio de este tipo de actividades suele ser elevado: «Hacen falta terapeutas, auxiliares, mantenimiento de los animales, domarles...». Los beneficios, los divide en tres niveles: psíquico, físico y emocional».

Juan Gómez y Laura Guillén son los fisioterapeutas del colegio y exponen que lo más significativo de los chicos del Fernando Arce es que todos tienen discapacidad intelectual. A parte, hay algunos que tienen discapacidades asociadas, ya sean físicas, conductuales o de otro tipo.

«Lo que nos propusimos al hacer actividades asistidas con caballos es buscar una actividad que fuera significativa para personas con dificultad de relación con el entorno, que no les dé lo mismo estar aquí que estar en otro sitio», expone Gómez, que añade que «el caballo es un elemento que focaliza mucho la atención, imprime un movimiento que no es el habitual que suelen tener, tiene un olor especial, una aspecto visual especial...».

En definitiva, el tiempo que el niño o el adolescente que esté sobre el caballo será un momento especial para él, «en el que ponga en juego todas sus potencialidades y habilidades».

El fisio indica que se intenta que la actividad no sea puramente física y por eso participan profesores de educación especial y auxiliares educativos «para hacer un diseño que sea lo más completo posible».

El director General de Ganadería, Miguel Ángel Cuevas, allí presente, consideró ésta «una iniciativa muy interesante». «Hay un gran interés por el mundo el caballo y Cantabria reúne condiciones», finalizó.

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