Santoña posee un rico patrimonio de buques bajos sus aguas

El costillar del barco de vapor y vela 'El Comercio' queda al descubierto en Berria donde embarrancó el 6 de enero de 1942. /Bicarregui
El costillar del barco de vapor y vela 'El Comercio' queda al descubierto en Berria donde embarrancó el 6 de enero de 1942. / Bicarregui

Las grandes mareas dejan al descubierto en la playa de Berria los restos de dos pecios de madera, mientras que en el fondo de la bahía se esconde un galeón de1639

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Hace unos días el delegado del Gobierno en Cantabria, Pablo Zuloaga, visitó la comandancia naval de Santander donde apostó por realizar un análisis histórico de los buques hundidos en Cantabria para así poder diseñar «un mapa de su ubicación que permita protegerlos». En el encuentro con el comandante naval, Fernando Brinquis, se ahondó en la conveniencia de analizar el fondo marino porque «no se puede proteger aquello que no se sabe dónde está», destacando a este respecto que los municipios «más ricos» en ese tipo de patrimonio son Suances y Santoña.

Lo cierto es que la aportación de nuestra villa a la Carta Arqueológica Subacuática de Cantabria, es muy importante. De ello ha escrito en sus libros sobre historia local, José Luis Gutiérrez Bicarregui, que destaca que el Club de Actividades Subacuáticas 'Cota -0' que existió en Santoña, realizó una gran labor reconociendo la zona inmediata a la bahía de Santoña. «Tomaron fotografías y apuntes de lo que iban descubriendo, principalmente restos de cascos de barcos hundidos en las cercanías de la playa de Berria, de la de Helgueras, y sobre todo del Faro del Pescador».

En lo que se refiere estrictamente a pecios, Bicarregui destaca la fragata noruega 'Brage' que apareció quilla al sol con cuatro botes amarrados al costado, el 15 de enero de 1884. «La embarcación había zozobrado muchos días antes y quedado, en ese estado, a merced de las corrientes. Finalmente las mismas arrastrarían el pecio hasta la playa de Berria, siendo sus restos retirados».

Zuloaga apuesta por diseñar un mapa de pecios en Cantabria para su protección

Actualmente, dice, siguen apareciendo en la playa de Berria dos restos de barcos cuando se producen fuertes temporales con intensas corrientes. Uno de ellos a la altura de la garita noroeste del Penal, próximo a un conjunto de rocas que sobresalen de igual manera. «Se trata del costillar del 'Comercio', que era un barco de casco de madera y propulsión mixta de vapor y vela, que, a causa del fuerte viento nordeste, embarrancó en seco en la playa de Berria, el 6 de enero de 1942». No hubo víctimas, sus tripulantes decidieron abandonándole y la carga y los enseres fueron rescatados.

Una vez recuperada la carga que transportaba (ladrillo refractario) y dada su mayor flotabilidad, una ola le desplazó más arriba de la playa, lo que permitió que pudiera ser desguazado en su totalidad, cosa que para las personas mayores y niños de la época fue un inusitado espectáculo contemplar las maniobras. La madera del armazón y costillaje fue vendida a Luis Rey, terminando como combustible en una panificadora de Santoña. En cuanto a la caldera y maquinilla fueron trasladadas a Bilbao.

El otro pecio, cuyos restos aún se pueden contemplar en mareas bajas, está situado a la altura de donde estuvo al desaparecido casino conocido como 'El Barco'. Según testimonios recogidos, este pecio, narra Bicarregui, «correspondía a un pequeño vapor, del que no sabemos su nombre, que acudió para servir de remolque en los intentos de rescatar al 'Comercio' y a causa del fuerte viento nordeste quedó encallado y sus tripulantes decidieron abandonarle».

También en el año 1956, cuando faenaba la familia Cabieces a bordo de su barco 'El Rey del Mar' hallaron un pecio sumergido en el bajo del Doncel. Dos buzos extrajeron del mismo más de 30 cañones de hierro colado, varias toneladas de balas de cañón y tres anclas, empleando explosivos submarinos. Dejaron varios cañones en el fondo porque la mala mar los cubrió de arena.

Pero, sin duda, el pecio más relevante se esconde bajo las aguas de la bahía, frente a la plaza de toros. En 1998, como resultado de campañas arqueológicas e investigación documental, se logró identificar en este punto los restos del galeón 'Nuestra Señora de la Concepción' de 688 toneladas. «Su relevancia radica, no sólo por la parte de la estructura del casco, sino por los cañones de hierro colado de tres metros de longitud, 10 centímetros de calibre y tres toneladas de peso. Pertenecían a la primera fundición que se hizo en España, la de Liérganes y La Cavada». Hasta entonces no habían hallado este tipo de piezas.

El galeón fue hundido en 1639, al ser quemado por los españoles para que no cayera en manos de la Armada Francesa del Arzobispo de Burdeos. Había sido construido en Deusto con dinero del reino de Galicia, por el italiano Vicente Martolossi, armador al servicio de la corona española. Era el buque insignia del Reino de Galicia encuadrado en la Armada del Mar Océano del Reino de España.

El yacimiento del galeón de la bahía de Santoña se presentó al mundo científico y académico en un simposio internacional, celebrado en septiembre de 1998 en Lisboa, donde fue acogido con gran interés por los especialistas sobre la materia. Además, el 23 de octubre de 1998, el que fuera director del Laboratorio para Investigaciones Arqueológicas Subacuáticas y del Museo Marítimo de Cantabria, José Luis Casado Soto, presentó en la Casa de Cultura de Santoña, los resultados de las campañas de prospección arqueológica, realizadas en aguas de la bahía de Santoña durante los años 1997/98.

 

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