Los secretos de El Cincho

Equipo trabajando en El Cincho./
Equipo trabajando en El Cincho.

El castro cántabro hallado en el barrio de Yuso es uno de los escasos hábitats costeros conocidos del pueblo cántabro y uno de de mayor envergadura de Cantabria

JOSÉ LUIS PÉREZSantillana del Mar

El Cincho es un castro cántabro hallado en el barrio de Yuso de Santillana del Mar y uno de los escasos hábitats costeros conocidos del pueblo cántabro y uno de los castros de mayor envergadura de Cantabria. La hipótesis que manejan los expertos es que pudiera tratarse de el oppidum o principal asentamiento amurallado de la tribu indígena de los blendios, situada por historiadores antiguos y contemporáneos en las proximidades de Suances.

El proyecto del castro de El Cincho ha despertado el máximo interés cultural, no sólo por la faceta de documentación arqueológica del emplazamiento cántabro protohistórico, sino por las elevadas expectativas sociales y turísticas que conllevará para la villa de Santillana del Mar. Se trata de un recurso cultural, pero también un recurso de desarrollo económico. Son bastantes los indicios que muestran un elevado potencial arqueológico del lugar. El municipio de Santillana se muestra como un laboratorio histórico, forjado a través del tiempo, en el que las más importantes fases de la historia (desde la Prehistoria hasta el mundo medieval) han dejado su impronta: Altamira, el castro de El Cincho, el núcleo romano de Planes y la villa medieval.

En la actualidad, se están desarrollando las labores de análisis y estudio de las estructuras y materiales exhumados, como la cartografía de la muralla, la caracterización de las cerámicas e industria lítica, el dibujo técnico o la redacción del informe final, entre otros.

Uno de los hallazgos más destacados ha sido un objeto metálico de hierro y bronce, que apareció sepultado bajo el derrumbe de la muralla más reciente del castro, descubrimiento que sitúa la muralla del castro en el periodo de la segunda Edad del Hierro o en la época del pueblo indígena de los cántabros. En los trabajos de restauración se ha podido conocer que dicha pieza, (un remache con la anilla y los botones de bronce) se identifica con un sistema de suspensión de correas o "tiracol" de un escudo circular ("caetra" o "scutum").

Entre los pueblos celtíberos era usual portar el escudo circular tal como se observa, por ejemplo, en la estela de Zurita. Los arqueólogos que investigan el castro apuestan por la puesta en valor de este enclave arqueológico, ya que se trata del único castro con acceso rodado y a una distancia de menos de un kilómetro de la villa de Santillana del Mar. Es por ello, que consideran este castro como un yacimiento arqueológico y un yacimiento de empleo en sector servicios. Sería el primer castro puesto en valor de Cantabria y un atractivo turístico de primer orden.

Como publicó El Diario Montañés en el año 1953, el escultor de Santillana del Mar Jesús Otero dio a conocer diversas indagaciones arqueológicas realizadas en dicho municipio. Entre estas, en el propio castro de El Cincho, de donde extrajo un molino de mano giratorio (fotografiado en la portada del periódico) que fue depositado en el Museo regional de Prehistoria y Arqueología de Santander, así como otros restos de cronología romana procedentes de la denominada mies de Llanes en Santillana, topónimo que los investigadores ponen en relación con la posible antigua villa de Planes, germen del posterior emplazamiento de la comunidad monástica de Santa Juliana en la Edad Media.

Importancia arqueológica

La campaña de excavación arqueológica que se ha realizado allí viene de la mano de los directores de los trabajos Lino Mantecón Callejo y Javier Marcos Martínez, quienes, a pesar de la complicada coyuntura económica actual, han decidido retomar la investigación completamente convencidos de la importancia arqueológica que tiene el yacimiento.

Para esta campaña se contó el permiso de la propiedad, Ángela Sáez Gómez, quien una vez más de forma desinteresada ha consentido en el desarrollo de la investigación. Además, los arqueólogos cuentan con modestas aportaciones económicas del Ayuntamiento de Santillana del Mar y de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, quien también ha otorgado la pertinente autorización.

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