Los puestos de hostelería de la Plaza de Abastos no tienen quien los alquile

Varios clientes compran en los puestos de alimentación de la Plaza, que luce nueva imagen después de la reforma/Luis Palomeque
Varios clientes compran en los puestos de alimentación de la Plaza, que luce nueva imagen después de la reforma / Luis Palomeque

El Ayuntamiento estudia cómo realizar una tercera licitación, después de haber quedado desiertas las dos anteriores

José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOTorrelavega

Convertir la centenaria Plaza de Abastos en un mercado moderno que incluya servicios de ocio y hostelería, como han hecho otras muchas ciudades, está resultando un camino largo y tortuoso en Torrelavega. Después de varios años de gestiones y una reforma que se llevó a cabo con no pocas dificultades, ahora los locales de hostelería que se han creado permanecen vacíos porque no tienen quien los alquile. El Ayuntamiento estudia cómo realizar una tercera licitación, después de haber quedado desiertas las dos anteriores.

«Estamos trabajando en la redacción de un nuevo pliego de condiciones que, una vez analizados los pros y los contras de los dos anteriores, cumpla las expectativas de los hosteleros de la región y lo haga atractivo», dijo ayer el concejal de Ferias y Mercados, Jesús Sánchez. La inversión ya supera los 200.000 euros y aún falta el equipamiento y contratar el personal que se haga cargo del mantenimiento y limpieza de las zonas comunes: terrazas (interior y exterior), baños, zona infantil de juegos digitales...

Según la última licitación, la duración del contrato será de seis años y los precios de los cuatro locales de hostelería oscilan entre 550 y 800 euros al mes, cifra que no incluye los gastos luz, agua y teléfono. A juicio de Juan Ignacio Husillos, que regenta el puesto de 'Pescadería Nacho', no son precios elevados, pero lo cierto que ningún empresario de los varios que se han interesado en la propuesta ha dado el primer paso.

«Estamos trabajando en un nuevo pliego que cumpla las expectativas de los hosteleros» Jesús Sánchez Concejal de Mercados

Precios y pesimismo

Husillos achaca este fracaso al estado general de «pesimismo» que se ha instalado en la sociedad Torrelaveguense, cuya economía «no levanta cabeza y eso se pone de manifiesto en los muchos locales vacíos que hay en el centro de la ciudad». Otros comerciantes y hosteleros creen que las licitaciones quedan desiertas porque los precios que se ofertan «no son competitivos».

Las críticas de la oposición en el Ayuntamiento no se han hecho esperar. Enrique Gómez Zamanillo, concejal del PP, ha calificado la gestión de la Concejalía del área de «desastrosa». El edil popular recuerda que desde que su partido «impulsó» la reforma de la Plaza de Abastos en 2012, han estado esperando a la finalización de las obras, la redistribución del espacio y la ocupación de los puestos de hostelería, algo que «no es nada extraño porque los principales mercados de España han apostado por esa opción».

«Pero en Torrelavega -explica Gómez Zamanillo-, después de cinco años de retraso, una vez finalizada la obra nos encontramos con una gestión nefasta del espacio, un pliego de condiciones difícilmente asumible y un resultado desolador, ya que nadie va a ocupar los puestos que tanto tiempo y dinero han costado crear».

«La gestión es desastrosa y el equipo de gobierno tiene que asumir responsabilidades» Enrique Gómez Concejal del PP

El concejal del PP precisa que la obra «ya ha ocasionado problemas», hasta el punto que «los técnicos municipales han suspendido la recepción definitiva de la misma hasta que sean subsanadas las deficiencias detectadas». «Creemos en la Plaza de Abastos como un espacio céntrico, de referencia y una pieza clave para fomentar el comercio y el empleo en el centro de la ciudad -señala Gómez Zamanillo- pero con las actuales condiciones, tanto de espacio como de precios y funcionamiento de la instalación, ya ha quedado claro que desde la Concejalía de Ferias y Mercados no se ha sabido hacer atractiva la propuesta».

Ante esta situación, el edil popular cree que la reformada Plaza de Abastos «ni va a crear empleo, ya que los parados del municipio no pueden optar a los puestos, ni va a fomentar el auge comercial del centro, puesto que los pocos empresarios que se han interesado por la licitación han visto imposible cumplir las condiciones requeridas para el nuevo espacio». Gómez Zamanillo considera que el concejal del área y el resto del equipo de gobierno (PSOE-PRC) deben asumir responsabilidades y aportar soluciones.

«Si después del gasto en la obra el espacio no es atractivo, parece claro que algo no se ha hecho bien. Si además el pliego de condiciones ignora la realidad de la ciudad y es incapaz de atraer a empresarios a la Plaza de Abastos, no podemos hablar más que de una gestión nefasta », concluye.

Realidad y compromiso

El concejal del área ha respondido a estas críticas señalando que la «realidad» es que han sido socialistas y regionalistas los que han transformado el emblemático mercado. «El compromiso del equipo de gobierno con la Plaza de Abastos es evidente para cualquiera que la visite», afirma Jesús Sánchez, que aún está esperando «alguna aportación del PP a los pliegos». También recuerda que los populares nunca los rechazaron y que en la primera licitación votaron a favor y en la segunda se abstuvieron. El edil regionalista muestra su confianza en que, con la obra realizada y la actualización de la oferta, se va a «dinamizar» tanto la actividad de la Plaza de Abastos como el centro de la ciudad.

Lo cierto es que después de muchos años languideciendo, con la mitad de su espacio vacío, el céntrico mercado está viviendo toda una revolución. Presenta nueva imagen gracias a los trabajos cofinanciados por el Ayuntamiento, propietario del edificio, y el Gobierno de Cantabria. El objetivo era la remodelación interior de los espacios de circulación, eliminando los puestos en desuso y reordenando el resto, incluidos los de nueva creación, de manera que se pueda diversificar y ampliar el uso de la Plaza. Tras varias reformas en su dilatada historia, el mercado se mostraba decadente, con importantes deficiencias constructivas y cada vez más alejado de la vanguardia comercial.

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