Santander, 24 abr (EFE).- El osezno Beato, que fue capturado herido en enero, se está adaptando a la vida en libertad, se encuentra en una zona donde la presencia del oso pardo es habitual y, en los veinte días que han pasado desde que regresó a su hábitat, no se ha acercado a núcleos de población en busca de alimento.

Las señales del emisor de GPS que lleva pegado al cuerpo desde que salió del centro de recuperación de la fauna silvestre de Villescusa indican que Beato se mueve, y que está en una zona "muy adecuada" para los osos, ha explicado a Efe el director general de Medio Natural, Antonio Lucio.

El osezno, que fue capturado el pasado 24 de enero, fue liberado el 5 de abril en los montes de Liébana y desde entonces se ha mantenido alejado de los pueblos.

Según Lucio, los primeros días tras la suelta son los más críticos, porque el animal podría no haber reconocido lugar en el que se encontraba o haber sentido el instinto de buscar comida en zonas habitadas.

Que no la haya hecho es alentador y también es positivo, dice, que se haya movido del lugar en el que se hizo la suelta. "Ese periodo de los primeros días está superado, pero evidentemente vamos a continuar con el seguimiento, para eso está marcado", ha apuntado.

El radiotransmisor que lleva el osezno está programado para enviar una o dos localizaciones diarias, que son suficientes para que los técnicos puedan seguir sus movimientos y saber el área que va visitando.

También los guardas de Medio Natural están muy pendientes de Beato y en varias ocasiones le han observado a distancia para verificar su comportamiento.

El Gobierno de Cantabria ha compartido además la información que tiene sobre el osezno con Castilla y León, ya que en algún momento se ha adentrado en la provincia de Palencia.

Aunque la fase más crítica está ya superada con éxito, el comportamiento de los animales puede ser imprevisible y cómo evolucione dependerá en gran medida de los recursos alimenticios de que disponga.

No obstante, ahora comienza la buena época para esta especie, y también el momento del año en el que se los oseznos se independizan de sus madres. Y Beato está ya en la edad de valerse por sí mismo.

Cuando salió del centro pesaba 53,8 kilos a sus quince meses, casi veintidós kilos que cuando entró y medía 94 centímetros.

La herida que tenía en su antebrazo cuando fue capturado pasó a ser una lesión crónica y el resto de las heridas que presentaba estaban completamente cicatrizadas, según el chequeo que se le hizo antes de recuperar la libertad.

La batería del radiotransmisor de Beato dura un promedio de tres meses y mientras siga emitiendo Medio Natural tendrá información sobre sus movimientos.

Cuando mude el pelaje, el aparato se caerá. "No es un animal que vaya a estar motorizado de por vida. Se trata de que tenga su vida normal, la de un animal silvestre en libertad", ha subrayado Lucio.

Según explica, es muy posible que se acerque en algún momento determinado a los pueblos, sobre todo cuando hay fruta, pero eso es algo normal, un comportamiento habitual también en los osos que no han tenido los mismos problemas que él.

Lo preocupante habría sido que hubiera bajado directamente a un pueblo en el momento en el que el hambre "le apretara", porque entonces tendría que haber sido capturado de nuevo.

Ahora, dice Lucio, hay que dejar que Beato haga su vida, y que deje de ser noticia.