La Anunciación cumple 125 años

En el patio. Alumnas realizando una demostración de ejercicios gimnásticos en 1963
En el patio. Alumnas realizando una demostración de ejercicios gimnásticos en 1963 / L.A.
  • El colegio, que prepara un libro sobre su historia, suma más de cien matriculaciones y se presenta como un centro concertado, católico y seguidor del método Montessori

El colegio concertado La Anunciación de Santander cumple 125 años, lo que le convierte en uno de los más antiguos de la ciudad. La institución ha elegido este lema de aniversario: ‘125 años en el corazón de Santander’. El colegio se levanta en la calle San Celedonio, en el centro de la ciudad, un corazón de hormigón y ladrillo, colonias de viviendas, patios y plazuelas, pequeño comercio, y ahora unas obras que anuncian escaleras mecánicas hasta General Dávila.

A pesar de que el edificio data de mediados del siglo XIX, el colegio ocupa estas cinco plantas (con buhardilla) desde 1892, un año antes de la traumática explosión del Cabo Machichaco. Manuela Ajete donó esta casa particular y algunos terrenos adyacentes al Obispado de Santander para que se dedicaran a la enseñanza. El obispo Vicente Santiago Sánchez de Castro buscó entonces una orden religiosa que se hiciera cargo de la gestión del centro, conocido como Escuela de Viñas, y en el mismo aterrizaron los padres salesianos. Para el primer curso se solicitaron hasta 600 matriculaciones, una cantidad considerable. Así se inauguraba su primera etapa.

El profesor y jefe de estudios de La Anunciación, Fernando Ruenes, está recogiendo la historia del colegio en un libro que posiblemente se edite en mayo. Para ese mes, en el colegio se han previsto otras celebraciones de aniversario: una misa en la catedral oficiada por el obispo, una semana de actividades culturales con el alumnado, o la clausura de la exposición que acogerá en abril el centro cívico del Río de la Pila.

Aula. Un grupo de alumnas en clase con su profesora, en una imagen del año 1958

Aula. Un grupo de alumnas en clase con su profesora, en una imagen del año 1958 / L.A.

Ruenes ha investigado en archivos y bibliotecas, y ha entrevistado a exalumnos, profesores y vecinos para conformar el relato histórico del centro que va parejo al de la ciudad. "Cuenta la historia, pero también cómo los profesores nunca se han quedado atrás en lo pedagógico, siempre han sido punteros".

La etapa de los padres salesianos, una orden con métodos avanzados, incide Ruenes, se prolongó hasta 1942, e incluye los años de la Segunda República y la Guerra Civil.

Durante la República, y dada la política de secularización del estado, el colegio se integró en las mutuas escolares; durante la guerra fue una cárcel. En la década de los cuarenta, tras la victoria franquista, las instalaciones fueron utilizadas por movimientos como Acción Católica, allí se retomó el pulso formativo y religioso. Ocurre en esta década otro hecho diferencial: a raíz del incendio de Santander, el edificio pasó a depender de la Parroquia de La Anunciación, cuyo párroco será, desde entonces y hasta hoy en día, el titular del centro.

El comienzo

En los años cincuenta La Anunciación sienta los cimientos de lo que es hoy en día. En 1950, al párroco Fernando Velasco le animan los sacerdotes y los vecinos del barrio a que abra un centro solo para niñas. Así se hizo. Se habilitaron cuatro clases, atendidas por cuatro profesores (una unidad de parvulario y tres clases más hasta los diez años, edad obligatoria de escolarización).

A partir de ese momento, comienza la expansión del centro: se amplían las edades, se amplían los cursos, se empieza a preparar para el Bachillerato… En la década de los setenta, "entran nuevas profesoras y profesores, que van a modernizar la pedagogía". Ruenes se refiere a aspectos propios de la pedagogía Freinet: imprenta escolar, asamblea de alumnos, texto libre, técnicas plásticas. En los años ochenta, el colegio se convirtió en mixto y en concertado, e inauguró una casa en Alto Campoo para alojar su Aula de la Naturaleza.

Hoy en día, La Anunciación es un edificio de paredes coloridas, escaleras ligeras, un comedor que a mediodía funciona a todo gas. Hay más de un centenar de matriculaciones, a razón de 15 niñas o niños por aula. "Es una ratio baja, lo que constituye una ventaja. Y seguimos apostando por la innovación", señala Ana San José Lera, directora pedagógica del centro (el titular es el párroco Álvaro Asensio Sagastizabal).

El colegio ha implantado en Infantil y Primaria el método Montessori, "en el que el niño es el protagonista del proceso educativo, se da importancia al aprendizaje a través de los sentidos", un método que también aplica a la enseñanza de la religión. Ana San José elige otros dos rasgos que definen al centro: "Siempre nos hemos caracterizado por un trato cercano y personal tanto hacia los niños como a sus familias; y nunca se han hecho diferencias entre los menores. Aquí se escolariza a todo niño o niña que lo solicite". Ruenes, que ultima los detalles del libro, añade: "Creo que tenemos una forma de funcionar única".

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