La anulación del PGOU frena la construcción de las viviendas sociales de la calle Alta

Edificio de la antigua Tabacalera, en la calle Alta, donde está prevista la construcción de setenta viviendas sociales.
Edificio de la antigua Tabacalera, en la calle Alta, donde está prevista la construcción de setenta viviendas sociales. / Sé Quintana
  • Se trata del primer proyecto que el Ayuntamiento reconoce que se ve afectado por la decisión de los tribunales de tumbar el nuevo plan general de ordenación urbana de la ciudad

La última promoción de viviendas de protección oficial, las setenta que el Ayuntamiento de Santander tenía previsto construir este año en el solar de Tabacalera de la calle Alta por doce millones de euros y para las que ya se había encontrado propietarios, es la primera víctima de la anulación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad por parte de los tribunales.

La vuelta al documento urbanístico de 1997, que no contempla proyectos como el Plan Parcial de la Remonta o el Plan Especial para el Cabildo de Arriba al estar redactados con posterioridad, ha dado al traste con la última gran obra que promueve la Sociedad de la Vivienda y Suelo de Santander (SVS) y que en los últimos nueve años ha promovido la construcción de mil viviendas de promoción social (VPO).

La urbanización, ideada para venta y alquiler con opción a compra, tendrá que esperar a que las partes implicadas en la revuelo urbanístico (tribunales, Gobierno de Cantabria y Ayuntamiento de Santander) encuentren una solución para que las palas comiencen a excavar, como estaba previsto este año, el solar sobre el que se levantarán las viviendas, en cuyo sorteo participaron más de 2.800 personas.

Tras hacer pública mediante un comunicado oficial la primera gran repercusión del rechazo del PGOU por parte de los tribunales, el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Santander, César Díaz, ha anunciado que el Consejo de la Sociedad de Vivienda y Suelo se pondrá en contacto con los adjudicatarios de las viviendas, setenta vecinos de la ciudad, "para comunicárselo y mantenerles informados".

La valoración que hace el concejal de este primera gran consecuencia es que "pone de manifiesto la necesidad de tramitar las normas urbanísticas transitorias, que harían posible llevar a cabo esta actuación", en clara alusión a la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos de Cantabria para 2017.

En su opinión, "es la mejor vía y la más inmediata para posibilitar la redacción de esas normas urbanísticas transitorias para el suelo urbano, mientras se redacta y aprueba un nuevo Plan General".

En favor de esta alternativa, el responsable de las políticas urbanísticas de la capital ha recordado que "esa vía se ha utilizado ya en más de diez comunidades autónomas", además de en Galicia, "donde se acaba de aprobar", añade.

"Permitiría alcanzar soluciones urgentes y eliminar inseguridades, en beneficio de los santanderinos, del tejido económico y productivo y de la propia ciudad", defiende Díaz.

La promoción de viviendas sociales de la calle Alta no será el único proyecto que se vea perjudicado por la anulación del PGOU de Santander. Según han recordado en más de una ocasión los socialistas santanderinos desde la bancada de la oposición, el Plan Parcial de la Remonta, el Plan Especial para el Cabildo de Arriba o la ampliación del Parque Científico y Tecnológico (Pctcán) no se incluyen en el Plan General de 1997, que es el que actualmente rige en la capital cántabra.

Aquel documento, aprobado por el entonces alcalde Gonzalo Piñeiro concentraba sus proyectos "en el crecimiento periférico a través de la ampliación del suelo urbano y de la clasificación de nuevos sectores de suelo urbanizable en torno a los núcleos rurales de Cueto, Monte, San Román", contribuyendo a crear un gran eje de crecimiento urbano al norte del municipio y completando lo propuesto en el Plan General anterior.

Además de ampliar la superficie susceptible de ser urbanizada, el Plan considera como suelo rústico con protección una importante proporción de la superficie de los núcleos rurales, lo cual implicó futuras estrategias de reclasificación como suelo urbanizable. La vuelta también supondrá un paso atrás al desarrollo del Cabildo de Arriba. Ya que el anterior documento no da solución a la necesidad de desarrollar planes de conservación o rehabilitación: en el período de vigencia del Plan General de 1997 tan sólo se aprobó el Plan Especial del Río de la Pila.

El arquitecto Bernardo Ynzenga, autor de PGOU de 1997, señaló a este periódico que el documento "dejaba un margen notable para el desarrollo de la ciudad".