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Racing

El arte de caer y volver a levantarse

Los jugadores del Racing celebran el gol de Rafa de Vicente ante el Leioa en El Sardinero. /Daniel Pedriza
Los jugadores del Racing celebran el gol de Rafa de Vicente ante el Leioa en El Sardinero. / Daniel Pedriza

El racinguismo ha pasado en 2018 de las dudas a la ilusión, tras sentir un profundo enfado

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Dentro de la barroca verborrea de Jorge Valdano, hay una frase brillante que se ha convertido en una sentencia definitoria de este deporte:«El fútbol es un estado de ánimo». Bueno, lo cierto es que para un racinguista la cita se queda corta. Porque sentir los colores verdiblancos es un ejercicio de bipolaridad, tripolaridad o hasta polaridad infinita. 2018 ha sido un claro ejemplo de esta inestabilidad sentimental condicionada por los devaneos de su equipo. El aficionado del Racing ha pasado de las dudas a la tristeza. De la fe a la ira. De unas migajas de alegría a la resignación. Y lo que es un absoluto objeto de estudio: de las ganas de mandarlo todo a la porra a recuperar la ilusión, casi como si fuese la primera vez. Ese arte tan racinguista de caer y volver a levantarse. Ene veces si es necesario.

 

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