Suspense, agonía y éxtasis en 90 minutos

Nico Hidalgo, Julen Castañeda y Aitor Buñuel celebran el gol que ha llevado al Racing a Segunda. / Javier Cotera

Un gol de Buñuel desde fuera del área, tras aprovechar un gran pase de Lombardo, asciende al Racing

Sergio Herrero
SERGIO HERREROPalma de Mallorca

¿Cómo se escribe la crónica de un ascenso? ¿Cómo debe ser explicada la noticia soñada por los racinguistas durante cuatro eternos años? Habrá que empezar por el final. 'El Racing logra el ascenso'. Demasiado soso. 'Éxtasis en Son Malferit'. Topicazo. Hagamos una cosa. Escriba usted sobre este papel de periódico lo que quiera, lo que sienta, lo que le salga de la punta del bolígrafo. Como racinguista se ha ganado, incluso, ese derecho. ¡Que sí, ..., que hemos ascendido!.

Ver más

En una final, en la cita clave, deben estar los mejores, aunque, lógicamente, eso es totalmente subjetivo. Cada uno tiene una alineación en mente y al final la potestad, el privilegio o el marrón de elegir lo tiene el jefe del banquillo: Iván Ania. El míster verdiblanco dejó finalmente a los recién salidos de lesión Figueras y Kitoko en la reserva. Iván Crespo, Buñuel, Olaortua, Óscar Gil, Julen Castañeda, Sergio Ruiz, Mario Ortiz, Nico Hidalgo, Cayarga, Enzo Lombardo y Barral. Un once para recordar.

En el relato de un ascenso debe haber una situación desfavorable. Si todo fuese fácil, nadie vería la película. Un campo de hierba artificial que copó todos los comentarios durante la semana previa. Un deporte distinto. Un estadio que apenas permitió la entrada unos 150 racinguistas, entre aficionados, patrocinadores y compromisos del club. Ambiente hostil para el Racing. Y unas condiciones meteorológicas lejanas a las de una tarde cualquiera en El Sardinero.

En una cita de tanta trascendencia hay nervios. Tensión. Temblores que llevan a cometer errores. Minuto 8. Nuha le gana la partida a Olaortua; Óscar Gil choca frente al africano como quien se estrella contra un muro y la pelota le llegó a Canario, cuyo disparo a la media vuelta se marchó susurrando maldades al poste izquierdo de la meta cántabra. Al Racing le pesó la responsabilidad en el arranque del encuentro.

1 AT. BALEARES

Carl, Kike López (Vega, min. 17), Rubén, Vallori, Villapalos, Rovirola, Canario, Marcos de la Espada, Nuha, Fullana y Samuel (Adri Hernández, min. 79).

1 RACING

Crespo, Buñuel, Olaortua, Gil, Julen, Sergio Ruiz (Dani Segovia, min. 88), Mario Ortiz, Nico Hidalgo (Kitoko, min. 79), Cayarga (Cejudo, min. 57), Enzo y Barral.

Árbitro
Gálvez Rascón (Comité Madrileño). Amonestó al visitante Cejudo y a los locales Cejudo y Nuha. Expulsó con roja directa a Cejudo.
Goles
1-0, min. 40: Fullana, de penalti. 1-1, min. 65: Buñuel.
Incidencias
Son Malferit. Hierba artificial, con mucho calor. Se guardó un minuto de silencio en memoria del futbolista del Extremadura José Antonio Reyes, fallecido el sábado en un accidente de tráfico.
El público
Unos 140 espectadores verdiblancos con entrada y alguno más que consiguió entrar de diiversos modos en un partido con unos 1.600 espectadores en la garda. la afición del Baleares animó a los suyos y los cántabros, pese a la inferioridad manifiesta en número, no dejaron de apoyar.

Y, por supuesto, polémica. Una falta de Cayarga en el 17 provocó la lesión del lateral diestro del Atlético Baleares, Kike López. Tuvo que ser sustituido. Y acto seguido, el propio extremo asturiano desbordó por la izquierda antes de la línea lateral del área. No pareció penalti, aunque al menos la falta sirvió para meter un poco de miedo a un equipo local mucho más sólido. Un partido por el ascenso tiene, obligatoriamente, un árbitro. Que es como abrir un huevo Kinder. En el 31, Canario cayó en el área ante la entrada de Julen Castañeda y los balearicos pidieron un más que posible penalti.

Según vaya el guión, puede haber un actor secundario con una actuación destacada. Un tapado por detrás de las estrellas de la interpretación futbolística. Iñaki Olaortua mantuvo una brega intensísima con el espigado Nuha. Y ganó. Pero uno de los de más caché tiró de repertorio. David Barral se sacó un zurdazo desde fuera del área que Carl sacó con un auténtico paradón de la escuadra. Poco después fue Julen Castañeda quien, tras robarle la cartera a Vega, mandó el balón de volea al segundo palo, pero no encontró portería.

Pero igual que en Juego de Tronos se cuelan un vaso de café o una botella de agua, Óscar Gil cometió un penalti completamente evitable. Minuto 40. Nuha se empareja con el central navarro, el delantero se queda encerrado junto a la línea de fondo y, cuando pone un pie en el área, es derribado. Fullana no falló. La épica siempre ofrece un plus a cualquier largometraje.

Las traiciones casi siempre tienen un hueco en un buen guión. Como la que Ania y sus futbolistas hicieron a todo lo repetido durante la semana. Eso de mantener el estilo. Bajar la pelota al suelo. Porque no pudieron, no supieron o no quisieron, el balón no hizo más que volar por el cielo de Palma y se jugó exactamente a lo que el Atlético Baleares quería. Lo dicho, otro deporte.

LAS CLAVES

1.
El pésimo estado del césped fue siempre un rival para el tipo de juego del Racing.
2.
El innecesario pero claro penalti de ÓScar Gil pudo costar muy caro.
3
El árbitro estuvo firme pese a la presión. El penalti lo era y la expulsión de Cejudo, también.
4
Buñuel ya es un nuevo héroe del racinguismo. Su gol asciende al Racing.
5
Como se preveía el público empujó, pero también como se preveía no afecto a los de Ania.

Siempre se pueden introducir personajes nuevos en la trama para darle otro ritmo a la cinta. Iván Ania se decantó por Cejudo. Un artista contratado en el cásting precisamente para marcar la diferencia en escenas como ésta. Lo cierto es que con el cordobés, el Racing bajó la pelota al piso y comenzó a atacar con algo más de peligro. Como raso fue el pase hacia atrás de Enzo Lombardo a la salida de un córner. No era realmente ese el destino, pero Buñuel la enganchó con violencia. Con toda el alma. Con la fuerza de todo el racinguismo en su pierna derecha. Cañón. Todas las películas tienen un héroe y el navarro se erigió como clarísimo candidato. El Racing estaba en Segunda División a esas horas de la jornada. Suspense en Son Malferit. Absoluto silencio en la grada. En toda, no. Un pequeño reducto de cántabros lanzó un grito que se escuchó hasta en Santander. Dolby Surround. La angustia siempre funciona bien en la pantalla. El Atlético Baleares comenzó a apretar. A mandar balones arriba. Urgencia. Lo previsto. Tocaba mantener la tensión. Sufrir. Y esperar a que un contraataque diese permiso a la improvisación de los Cejudo, Lombardo, Hidalgo y Barral.

El músculo está cotizado en el cine y en momentos de apuros, también en los momentos complicados en el fútbol. Kitoko para las escenas peligrosas. Como la de Cejudo, con una cartulina amarilla tentando a la suerte en varias ocasiones. El colegiado, el del Kinder, se la perdonó. Como hizo posteriormente a Villapalos tras eso, un buen palo con el codo que le dejó a Barral en el morro. El gaditano aprovechó para hacerse el muerto un poco más de la cuenta. Perfecto. Otro momento para perder tiempo. O ganarlo. Con la tensión en todo lo alto, llegó el desenlace. Hacía falta algo realmente brillante. De Oscar. A Barral le tiraron agua, le llamaron de todo. Tiempo que corre. 86, 87, 88... Se va Sergio Ruiz y entra Dani Segovia ¿Dos delanteros? Que alguien lo explique. Crespo tiene que ser atendido. Realidad o ficción. Seis de añadido. Una eternidad. Enzo Lombardo que alienta a la grada. Cejudo ahora sí, a la calle y con roja directa. Estupidez. Minuto 92. Repertorio de picardías en el Racing. Todo vale a esas alturas. La acción que no para. Canario que la manda alta. Congoja. Pitido final. Éxtasis. Invasión de campo. No hace falta que escriban nada. Aquí queda plasmado. Celebren como merece y ya se lo relatarán a sus nietos dentro de unos cuantos años. Señores, somos de Segunda División.