La plaza del Doctor Madrazo: de la «vanguardia» al abandono en dos años

Uno de los bancos de la plaza, cuya madera abombada hace ondas y los hierbajos que salen a través del asfalto en relieve del suelo./Celedonio Martínez
Uno de los bancos de la plaza, cuya madera abombada hace ondas y los hierbajos que salen a través del asfalto en relieve del suelo. / Celedonio Martínez
Santander

Malas hierbas que salen de las grietas del suelo, bancos de madera deformados por la humedad y cubiertos de verdín, pintadas y suciedad forman el paisaje de la céntrica plaza reformada en 2016

Susana Echevarría
SUSANA ECHEVARRÍASantander

Hace dos años que la 'nueva' plaza del Centro Cultural Madrazo, que sirve de techo al Mercado de Puertochico, fue inaugurada tras una reforma que costó 310.000 euros. Los primeros problemas empezaron once días después de que el entonces alcalde, Íñigo de la Serna, cortara la cinta de esta nueva plaza «de toque vanguardista». Los comerciantes del mercado de Puertochico denunciaban que desde la plaza se filtraba el agua y producía goteras. El Ayuntamiento de Santander no tardó en arreglarlo.

Ahora, tras una primavera especialmente lluviosa, la plaza ha pasado de la vanguardia a la ruina. Los bancos de madera se han deformado por la humedad y entre las placas de hormigón que forman el suelo de distintos colores crece un huerto urbano nada apetecible. En uno de los bancos que todavía se pueden usar se sienta una mujer con su perro y lee un libro mientras fuma. No hay nadie más.

Los trabajadores del Centro Cultural Madrazo y uno de los comerciantes que trabajan en el mercado aseguran que la plaza se limpia todos los días, «aunque no lo parezca». De ello se encarga, según fuentes del Ayuntamiento, el servicio de limpieza de Santander, en manos de la empresa Ascan. «Un operario de la limpieza viene todos los días y barre, pero claro, las hierbas que salen entre las baldosas pues no las quita. Eso me imagino que tendrán que echar algún herbicida para que no vuelvan a salir», señala uno de los trabajadores, que agradecería que este exterior estuviese un poco más adecentado, «pues aquí se gastaron mucho dinero». Una de las limpiadoras del centro cultural dice que a veces ella limpia las escaleras y el trozo de plaza que coincide con la entrada al Doctor Madrazo, e incluso «quito algunas hierbas, pero vuelven a salir».

Lo cierto es que tanto en la escalinata que abre la plaza a la ciudad como en las dos escaleras que van a dar a la entrada del Centro Cultural se ven colillas y papeles tirados en el suelo. Hay varias jardineras: en algunas de ellas las plantas crecen a su libre albedrío y en otras han nacido unas rosas amarillas y rojas que dan un poco de color al espacio. Se ven varios bancos de madera con los listones dañados y cubiertos por una capa de verdín. Al fondo de la plaza también hay un banco muy largo cuyas maderas están totalmente abombadas. Y cerca de allí, un diminuto recinto infantil donde el Ayuntamiento tiene previsto gastar 100.000 euros para cubrirlo. Los propios vecinos explican que habitualmente está vacío «porque los chiquillos se van a jugar al parque de Tetuán, que es mucho más bonito y tiene más cosas».

La apariencia de abandono de esta céntrica plaza contrasta con el esfuerzo económico que está haciendo el Consistorio para lavar la cara del centro de la ciudad a golpe de obra.

Vecinos y comerciantes coinciden en que la suciedad de la plaza puede deberse a que por las tardes y noches «bastante chavales vienen a la plaza a hacer botellón. Sobre todo los fines de semana, te encuentras muchos vasos de plástico y botellas tiradas; y por detrás del centro, ahí se meten a fumar algo».

Lo que ya no sucede es que se pinten las paredes del centro cultural con graffitis. Hasta hace unos meses las paredes estaban 'decoradas' con pintadas, pero las cubrieron. «Nos pintaron la fachada con una pintura especial antigraffitis (repele el spray que usan los grafiteros) y ya no han vuelto a pintar. A ver cuánto dura», dice un vecino.

Los comerciantes de Puertochico apenas disfrutan la plaza que tienen sobre sus cabezas. «Otra cosa será cuando hagan ese proyecto que dicen que van a hacer de remodelar el mercado por dentro y poner terrazas arriba, en la propia plaza. Pero eso no sé si lo veremos porque iba a empezar en 2017 y todavía estamos sin saber nada». La empresa vasca Abastos Gestión fue la elegida para realizar la transformación integral del Mercado de Puertochico y convertirlo en un espacio mixto de bares y tiendas de alimentación, siguiendo la línea de iniciativas similares en otros mercados españoles.

La reforma de este espacio del mercado y las actuaciones que se llevarán a cabo en la propia plaza costarán alrededor de 1,5 millones de euros y la empresa vasca pagará al Ayuntamiento un canon anual de 7.000 euros. Pero todo está en el aire, la empresa está a la espera de recibir la licencia de obras para poder comenzar, aunque la complicación es ahora a qué lugar van a trasladar a los comerciantes que de manera temporal tendrán que abandonar el mercado.

Hasta que llegue ese esperado cambio de imagen del mercado de Puertochico y de su plaza superior, los vecinos, comerciantes, usuarios y trabajadores de la zona piden que, «por lo menos, la plaza esté limpia». El Ayuntamiento de Santander, consultado por este diario sobre el mantenimiento de este espacio, ha asegurado que mandarían hoy mismo a operarios municipales para adecentar el lugar.

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