"¿Mi coronel, si a usted le pusieran un tanga se sentiría cómodo?"

  • Archivan la denuncia contra el jefe de la Guardia Civil y proceden contra la agente que le acusó de trato discriminatorio en el uso de chalecos antibalas

La cabo primera que en octubre del año pasado denunció al coronel jefe de la XIII Zona de la Guardia Civil de Cantabria por obligar a tres mujeres de la Benemérita a ponerse chalecos antibalas masculinos en un ejercicio de tiro, ha salido trasquilada. El juez togado militar no sólo ha archivado la queja, al considerar que no hubo discriminación ni abuso de autoridad ni atentado a la dignidad, sino que además acuerda proceder contra la agente por su "desconsideración" con el mando.

El día del incidente la mujer, indignada por la falta de chalecos femeninos, espetó al mando: "Mi coronel, si a usted le pusieran un tanga se sentiría cómodo?". Para el titular del Juzgado Togado Militar Central número 1, Miguel Rodríguez de Paterna, esta expresión puede constituir una falta grave, y está decidido a que se aplique a la subordinada el reglamento disciplinario de la Guardia Civil, motivo por el que da traslado de la resolución a la autoridad competente para actuar contra la mujer. Sostiene el juez con sorna en la sentencia que "no quiero ni pensar qué hubiera pasado si ese improperio y otro parecido lo hubiera dirigido el coronel a la denunciante".

El episodio se produjo el 5 de octubre del año pasado durante un ejercicio de tiro programado en la sede la Zona de Cantabria que debía realizarse con chaleco antibalas. Según la sentencia, al conocer esta circunstancia, la cabo primera Pilar Villacorta contactó unos días antes con el teniente jefe de la unidad de asalto de la Guardia Civil, al que dijo que sólo tenía un chaleco masculino, que además le quedaba grande, al tiempo que advertía de que solicitaría la evaluación de la prenda a la Oficina de Riesgos Laborales. El mando trasladó la queja al coronel jefe de la Zona, Luis Antonio del Castillo, que acordó que el personal femenino realizará el ejercicio de tiro sin chaleco. Y así se hizo. Tanto la cabo Pilar Villacorta como las dos compañeras que se encontraban en su tanda prescindieron de la prenda de seguridad y, tras realizar el ejercicio, abandonaron la galería.

Mientras tanto, el personal masculino realizó las prácticas con el chaleco antibalas puesto, una prensa incómoda que muchos agentes no sabían colocarse correctamente, por lo que el teniente profesor y el instructor decidieron darles una clase formativa al respecto. Baste decir que dos guardias civiles se lo llegaron a colocar al revés.

Ante esta circunstancia, los instructores acordaron que el personal femenino regresara a la galería de tiro para enseñarle también cómo ajustarse la prenda, una decisión que avaló el coronel jefe, que optó por bajar al tiro para comprobar personalmente cómo se llevaba a cabo la acción formativa. Recoge la sentencia que durante la sesión, se instruyó a la cabo y a sus dos compañeras acerca de la forma correcta de colocarse el chaleco, ajustando el teniente en alguna ocasión los velcros y colocando las anillas. Pero "desde el primer momento, la cabo protestó porque los chalecos no eran acordes a su anatomía, mostrándose indignada porque no hubiera chalecos femeninos". Ante su irritación, el coronel jefe, que "se comportó de forma extraordinariamente correcta e, incluso, de modo paternalista", le informó que "si por él fuera habría chalecos de todas las tallas, pero como no podía ser, había que acomodarse al material de que disponían, mostrando y evidenciando siempre su preocupación por la seguridad de los guardias civiles".

Por el contrario, la sentencia subraya que la actitud de la subalterna paso de la "indignación" a "ser claramente irrespetuosa", ya que contestó al superior: "Si a usted le pusieran un tanga, ¿se sentiría cómodo?". El juez militar resalta que las compañeras de la denunciante declararon que "no se sintieron en ningún momento acosadas ni sintieron ningún tipo de discriminación por ser mujer".

La cabo denunció al coronel jefe y envío una nota de prensa junto a la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), en la que acusaba al superior de abuso de autoridad. En ella, Pilar Villacorta involucraba a sus dos compañeras, que tras las noticias acudieron al coronel jefe para aclarar que nada tenían que ver con la nota y que "no se sintieron acosadas ni humilladas".

Ante estos hechos, el juez militar concluye que tanto el coronel jefe como los demás mandos "dispensaron un trato exquisito" al personal femenino, y que "ni por asomo existió lesión alguna de derechos fundamentales". "La denunciante pudo sentirse humillada, pero objetivamente no existe dato alguno que permita apreciar cualquier atentado a la dignidad, actuación discriminatoria o exceso arbitrario en el ejercicio del mando", enfatiza el togado, que acusa a la denunciante de mantener una "actitud provocativa, llegando a faltar gravemente al respeto que se merece cualquier persona y más si se trata del jefe de su zona".