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De Ferrol al liderato

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Samuel Llorca disputa el balón a un jugador del Ferrol / Jesús Criado

  • El Racing se coloca en cabeza de la tabla en la cuarta jornada tras superar a un rival directo, en un partido muy serio de los de Ángel Viadero

El calendario pilló ayer a Racing de Ferrol y Racing con la casa medio hacer. Nada que ver con el decisivo partido del pasado mes de mayo, en A Malata, cuando de lo que se trataba era de abrir la puerta hacia el play off de ascenso. Allí, ambos equipos, los gallegos primero y los cántabros después, se encontraron al Cádiz de ‘okupa’, pero eso es otra historia. El caso es que el capataz de obra, Ángel Viadero, con la construcción algo más avanzada que su homólogo en el banquillo ferrolano, tenía ayer la opción de alcanzar el liderato. Andamio arriba. Y la aprovechó. Apenas cuatro jornadas han pasado hasta que los verdiblancos se han colocado en cabeza, a tirar del pelotón. Puede ser anecdótico pero, de momento, que les quiten lo bailado. Además del golpe de autoridad ante un rival más que directo. Ocho puntos de ventaja. La pasada campaña le tocó remontar a los cántabros. Los gallegos, de momento, marchan muy atrás en el grupo perseguidor.

Tod o fue diferente en A Malata con apenas algunos meses de diferencia respecto al conado enfrentamiento del último curso. Empezando por el ambiente y terminando porque el Racing quiso desterrar cualquier tipo de mal fario dejando la camiseta negra en la maleta. De blanco pulcro y seriedad inalterable. Así, el equipo racinguista se hizo acreedor de un triunfo importante. De tierras gallegas salió con el certificado de aspirante a todo y dio continuidad a las buenas sensaciones de este inicio de Liga, en el que se mantiene invicto. Sólo el cansancio final sembro pequeñas dudas.

Viadero ha reiterado que su idea no va a cambiar. Sea donde sea y contra quien sea. Sólo simples matices. Y esos pequeños ajustes se pudieron ver en la línea de presión, esta vez más retrasada que de costubre. Iniciada en el centro del campo por Coulibaly y Aquino y secundada por detrás por un mediocampo formado por Borja Granero, Álvaro Peña, Héber y César Díaz –Óscar Fernández volvió a quedarse en el banquillo–. Los primeros minutos fueron de respeto. Es lo que tienen los clásicos. El pasado reciente queda relegado a un segundo plano y lo que importa es el cara a cara. Racing contra Racing. Dos candidatos al título liguero. Así, los gallegos dominaron sin crear excesivos apuros a los cántabros, que esperaron alguna contra afortunada. Hasta el minuto 10, cuando Joselu se echó la mano a los muslos y sacó las pistolas. Dos disparos. El ariete local marró una clarísima doble ocasión. Ganó la espalda a la defensa con un taconazo de David Bandera y su primera opción la despejó con el pie Iván Crespo. El rechace posterior lo envió fuera con todo a su favor.

Al igual que el Racing ayer, Héber también cambió de camiseta el pasado verano. Del verde al blanco. Por eso, en A Malata, la que fue su casa, se convirtió en el blanco de los silbidos de una parte de la afición local. El naronés, a pesar del chaparrón, generó la primera buena ocasión para el Racing. Desbordó por la izquierda y su pase atrás no fue capaz de rematarlo Aquino cuando el murciano se encontraba completamente solo en el área. A partir de ahí, el Racing creció paulatinamente hasta ponerse por delante en el encuentro con el gol de Borja Granero al filo del descanso.

Los de Viadero pudieron marcar bastante antes. Aquino lanzó un zapatazo que se marchó rozando la escuadra. Después, hizo acto de presencia un cántabro, pero el de las filas locales. El Racing de Ferrol ha perdido a su portero titular, Ian Mackay, por una larga temporada a causa de una desgraciada lesión. Pero ha ganado otro arquero para el futuro. Sergio García, ‘Paisa’, desvió con buena estirada una falta lanzada por César Díaz y, casi inmediatamente, mandó a córner un disparo ajustado de Borja Granero. El valenciano repitió minutos después. La suerte le debía el gol que no anotó ante el Llagostera en Copa y se lo devolvió en A Malata, donde ya marcó la campaña pasada. El capitán agarró un balón suelto en el área y cruzó la pelota lejos del alcance del portero.

El Racing de Ferrol, forzado por la necesidad y por la impaciencia de una platea que ve que el equipo no termina de carburar, dio un paso hacia adelante y volvió a hacerse acreedor del dominio del juego. Y pudo empatar con un tiro de David Bandera que se estrelló en la cruceta de la meta de Iván Crespo. Sin embargo, en ese afán ofensivo, el conjunto gallego se partió en dos, permitiendo al Racing montar una serie de peligrosos contraataques que no hicieron diana, aunque sí agravaron el nerviosismo local.

El equipo gallego siguió percutiendo hasta donde le dejó el Racing. Los cántabros sacaron la hormigonera y cimentaron la parcela defensiva, volviendo a sentirse cómodos en su papel de muro infranqueable. Sólo un blando disparo de Julio Delgado y un tiro cruzado de Maceira lograron superar la barrera, aunque allí estaba Iván Crespo al quite para evitar sustos. Por si fuera poco, el técnico santanderino dio entrada a Javi Cobo en la medular en los últimos minutos para enmarañar aún más la tela donde el Racing de Ferrol cayó atrapado.

Cansancio

Pero los minutos y el esfuerzo se fueron acumulando en las piernas del Racing. Y Julen Castañeda, con el brazo en cabestrillo, intentó aportar las últimas fuerzas que le quedaban. Los compases finales fueron largos. Casi eternos. Alguno temió un desenlace tan fatal como el de unos meses antes, cuando en el minuto 89, un desafortunado tanto en propia puerta de Mikel Santamaría interrumpió lo que era una fiesta ya programada. Quizá sea la camiseta o que la suerte racinguista ha cambiado, pero el equipo montañés parece haber cambiado su sino en este inicio de temporada. Iván Crespo se encargó, otra vez, de desbaratar el último estertor gallego. Una peligrosísima acción protagonizada por Julio Delgado que el guardameta de Viveda repelió con acierto.

Las caras de los racinguistas al término del choque también fueron distintas. De aquel disgusto, esta alegría. El fútbol tiene estas cosas. Estados de ánimo. Este Racing marcha firme, con ritmo fuerte, las cosas claras y el objetivo entre ceja y ceja. Sonrisas. En el césped y en la grada.

El Racing promete y las promesas son para cumplirlas. Un santanderino afincado en La Coruña se acercó hasta A Malata a ver el partido. Veterano de la vida y del fútbol. «Me da la impresión de que lo mejor está por llegar», dijo al término del encuentro. Dicen que hay que hacer caso a los mayores. Entonces, habrá que creer en su vaticinio.

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