El colectivo de galeristas «pone en duda» que el MAS contara con un inventario

Imagen de las labores de traslado de los fondos del Museo santanderino entre los rescoldos del incendio. /Antonio 'Sane'
Imagen de las labores de traslado de los fondos del Museo santanderino entre los rescoldos del incendio. / Antonio 'Sane'

La asociación demanda «transparencia» y apunta que, tras el incendio del pasado mes en el Museo de arte, se «minimiza el daño producido»

GUILLERMO BALBONA SANTANDER.

«Es imposible que en un Museo no se sepa dónde se encuentra una obra concreta si se trabaja con metodología». La Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Cantabria, AGACC, que integra a los espacios profesionales de la exhibición privada de artistas, ha expresado su malestar por la situación derivada del incendio que el pasado día 20 afectó a las instalaciones del MAS, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria. La entidad de los galeristas, que preside José Luis de la Fuente, manifiesta su «preocupación» por el grado de desinformación que ha acompañado a las posibles pérdidas del Museo santanderino y rechaza cómo se ha gestionado el proceso vinculado al funcionamiento de la institución cultural y su valor patrimonial. El colectivo de galeristas se plantea una serie de interrogantes que han quedado sin respuestas hasta ahora, dado que muchas de las obras que se encuentran en la colección han sido suministradas por algunas de las galerías que componen esta asociación, la cual tiene entre sus cometidos «velar por el destino de las piezas de los artistas que representamos».

Los galeristas se suman así a las demandas que se han realizado días pasados desde el IAC, el Instituto de Arte Contemporáneo, institución nacional e independiente de profesionales dedicados al arte actual, de gran peso en el sector, que mostró también sus «dudas» sobre las circunstancias en que se halla el patrimonio artístico del MAS, tras el incendio que acabó con cuatro pinturas y esculturas y 28.000 libros de su biblioteca, según las cifras provisionales comunicadas desde el Ayuntamiento. Ahora la asociación de galerías matiza que, por supuesto, diferencian entre el hecho fortuito, entre la tragedia que supone un accidente, «que está por ver la naturaleza del mismo y por tanto hasta qué punto se puede evitar o en su caso minimizar, y lo que este con sus hechos posteriores nos muestra a las claras».

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En este sentido, resalta que «el funcionamiento del Museo, a través de esas fotos (publicadas por este periódico) que tanto han escandalizado a la opinión pública, y las posteriores informaciones generadas desde el desconcierto y la improvisación, y sin ofrecer datos claros», permiten extraer dos lecturas claras: por un lado, «las obras estaban almacenadas sin la más mínima protección o embalaje en los almacenes del Museo y de esta forma se sacaron y trasladaron, ahora sí, a un lugar seguro. Supuestamente un Museo debería de tener un protocolo de manipulación y traslado de obras, máxime si está dirigido por un conservador». Por otro lado, alude a las contradicciones en la información y las dudas en lo referente al número de obras destruidas, lo que «pone en cuestión acerca de si existe un inventario que es básico para el buen funcionamiento de cualquier centro, y además de recoger lo que es obvio, la relación y características de cada una de las obras, en él se deben anotar todos y cada uno de los movimientos de las obras inventariadas... Salidas, entradas, cesiones, cambio de almacén, cesión temporal para una muestra, cesión para otra dependencia institucional».

«Debería de existir un protocolo de manipulación y traslado, máxime si lo dirige un conservador»

Para los galeristas «se minimiza el daño producido pues parece que las obras de arte destruidas o dañadas por un lado no estaban en el lugar que se había anunciado como 'bunker' secreto por los responsables de dicha institución en un acto específico acerca de las obras que se llevaban a cabo; y, por otra parte, «no se han facilitado los datos de dichas obras públicamente» por lo que no se habla del valor patrimonial y económico de los 28.000 volúmenes que han resultado destruidos y conformaban la 'Biblioteca' que «imaginamos estaba catalogada y que forman parte del patrimonio de los ciudadanos de Santander».

Por todo ello, la asociación considera «muy confuso que todo cuanto se aprecia en los comunicados es que se vuelve a confiar en la dirección del MAS (que ostenta Salvador Carretero), y algún profesional, como únicos garantes del proceso de desalojo del espacio. Y custodio de las obras de la colección». Hay que tener en cuenta, subrayan los galeristas, que esa colección es «propiedad de todos los ciudadanos, y por ello es pertinente informales y obrar con la mayor transparencia», precisan.

«Se está trabajando mucho y no se entiende que no disponga de un Museo capaz de impulsarla»

Finalmente, los galeristas demandan que «se esclarezca lo sucedido y se realicen los informes imparciales pertinentes con carácter urgente. Somos conscientes de que se está trabajando mucho en el diseño y estrategia de una ciudad cultural por parte de las Administraciones y los profesionales, y no se entiende que esta no disponga de un Museo capaz de impulsar esta idea y de colaborar en su consecución».

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