Solvencia absoluta

El partido se disputó bajo un intenso aguacero. /Daniel Pedriza
El partido se disputó bajo un intenso aguacero. / Daniel Pedriza

El Racing golea sin paliativos al Calahorra para mantenerse firme como líder y se gana el derecho a soñar el próximo jueves en Copa frente al Betis de Quique Setién

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Entre el Racing actual y los de las anteriores campañas hay muchas diferencias. Pero hay una que sobresale por encima de las demás:su notorio desprecio a la sensación de sufrir. Porque el equipo de Iván Ania ya ha demostrado que sabe jugar con el agua al cuello. Sin embargo, prefiere evitarlo. Le gusta más que el que achique con cubos sea al rival. El conjunto verdiblanco está acostumbrando al personal a una solvencia absoluta en los Campos de Sport frente a rivales a priori inferiores. Algo que, en esta condena por la Segunda División B, sólo se vio en el tramo final de la primera temporada de Ángel Viadero. El 'unocerismo' pone al límite los corazones.

5 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Jesús Puras, Julen Castañeda, Óscar Gil (Mirapeix, min. 60), Rafa de Vicente (Soberón, min. 66), Nico Hidalgo (César Díaz, min. 56), Quique Rivero, Jon Ander, Cejudo y Enzo Lombardo.

0 Calahorra

Nacho Zábal, Cristian Fernández, Morgado, Javi Barrio, Javier Duro, Cárdenas (Raúl Almagro, min. 46), Rodrigo (Alain Barrón, min. 73), Sergio, Ubis (Adrien Goñi, min. 55), Ortega y Barcina.

goles:
1-0, min. 12: Jon Ander. 2-0, min. 44: Cejudo. 3-0, min. 51 : Jon Ander. 4-0, min. 55: Quique Rivero. 5-0, min. 74: Jon Ander.
árbitros:
Martínez Santos (Comité Gallego). Amonestó a los locales Mirapeix y Óscar Gil y a los visitantes Morgado y Sergio.
incidencias:
Campos de Sport de El Sardinero. Césped rápido pero en buen estado pese a las intensas lluvias caídas en una velada fría y desapacible.
el público:
6.260 espectadores en las gradas según los datos ofrecidos por el club, pese al mal tiempo. Medio centenar de seguidores del Calahorra.

Al racinguismo superviviente del pozo le gusta más ver pasar el rodillo cada quince días sobre el césped de su templo. Esta vez le tocó al Calahorra perecer aplastado al paso firme del líder. La del jueves contra el Betis será otra historia, pero el Racing y toda su parroquia se han ganado un salvoconducto para soñar.

El Racing no dio ninguna opción a su rival y desde el minuto 12 encarriló el partido.

Ante el importante trajín que tiene la enfermería verdiblanca en las últimas semanas y con la bendita carga de partidos por la clasificación para los dieciseisavos de Copa, a Iván Ania no le quedó más remedio que hacer encaje de bolillos. Y de la defensa, la zona más castigada, un cubo de Rubik. El asturiano se saltó lo que dictaba la lógica y sorprendió con su elección. La baja definitiva de Jordi Figueras la cubrió haciendo debutar al canterano Jesús Puras en el lateral izquierdo y reconvirtió al habitual del carril zurdo, Julen Castañeda, como central. Para suplir a Sergio Ruiz optó por un centro del campo de toque en medio del diluvio y dio entrada por fin en el once titular a un Álvaro Cejudo llamado a ser jefe de la banda. Cayarga fue el que se cayó del once titular.

Aunque al Racing le costó diez minutos hacerse con el control del partido, finalmente lo hizo con garantías. Cambió la hora a tiempo sobre un terreno de juego que, si bien mostraba un aspecto magnífico para la que estaba cayendo, estaba muy rápido. Fomento para las imprecisiones. Pero los verdiblancos iban provistos de katiuskas y chubasquero por lo que pudiese pasar. Los locales dispusieron de dos ocasiones antes de abrir el marcador. Óscar Gil estuvo a punto de marcar a la salida de un córner, pero su remate tocó en un defensa antes de marcharse por encima del larguero. Y Rafa de Vicente lo intentó con un disparo lejano que despejó Zábal. A la tercera tentativa hubo premio. Bueno, mejor dicho a la cuarta. Nico Hidalgo fabricó una jugada espectacular. Un bisturí por la banda derecha para abrir en canal a la zaga calagurritana. Su pase atrás lo remató Jon Ander al cuerpo de Zábal. El rechace le cayó a Enzo Lombardo, que puso el balón en la cabeza del delantero para que marcase.

Ania solventó las bajas dando entrada al canterano Puras, usando a Julen como central.

El equipo cántabro, sabedor de que a las tres iban a ser las dos y de que el 2-0 tarde o temprano iba a llegar, se puso a manejar el reloj. Pero bien, con el control total de la posesión y sin meter el trasero en el área propia. Los montañeses dispusieron de alguna opción más, como un tiro a la media vuelta de Cejudo que atrapó Zábal. Mientras tanto, los acercamientos riojanos se limitaron a un centro que no pudo rematar Ubis en boca de gol y un tiro de faltade Barcina que agarró Iván Crespo sin problemas.

Y pese a que el Racing no meneó la vid calagurritana con demasiada insistencia, al final el racimo de uvas cayó por su propio peso. Buena jugada colectiva. El balón terminó en la banda derecha para un avanzado Buñuel. El preciso centro del navarro lo aprovechó Cejudo, metiendo la pierna lo justo, para poner el segundo en la renta con el descanso ya a la vista.

Hacer peor al rival

Otro de los poderes de este Racing es que, sobre todo en casa, es capaz de hacer mucho peores a los rivales. Porque el recién ascendido Calahorra estaba siendo, como el Langreo hasta quince días antes, uno de los modestos más aplicados del campeonato. Pero ayer, al igual que el equipo asturiano, fue un rival dócil para un Racing imponente. El cuadro riojano se descompuso definitivamente. Un buen pase a la espalda de la defensa de Quique Rivero dejó a Nico Hidalgo en una magnífica posición para servir a Jon Ander, que sólo tuvo que empujarla.

Jon Ander se reivindicó en la delantera con la consecución de tres goles.

La ya timorata defensa del Calahorra, en la que habita uno de los protagonistas del histórico plante copero del Racing, Javi Barrio, permitió la jugada que poco después iba a dar lugar al cuarto tanto verdiblanco. Nico Hidalgo se plantó solo en el área, pero un zaguero le arrebató la pelota de forma limpia. Sin embargo, el balón quedó suelto y Cejudo tocó lo justo para poner el cebo y caer derribado en el área. Quique Rivero, impenitente como siempre, es un tipo de costumbres. Con el mismo gesto. Ni una mueca. Mediante el mismo procedimiento. Ha tirado tres penaltis en menos de dos semanas y los tres han ido a la misma esquina. O los porteros rivales no le estudian o lo hace muy bien.

El Racing se había ganado el derecho a pensar con calma ya en el dulce copero del próximo jueves frente al Betis. E Iván Ania dio descanso a Óscar Gil para, esta vez sí, darle la oportunidad del estreno a Mirapeix en el centro de la defensa. Fue una tarde para los chavales, porque poco después Rafa de Vicente caía tendido sobre el césped por problemas en su espalda y el técnico asturiano obsequió al canterano con un ratuco de juego en un choque para lucirse. Y el atacante aprovechó la ocasión con una fantástica acción.

El equipo cántabro vuelve a golear y mantiene el liderato una semana más.

Pero antes, Enzo Lombardo mandó una pelota a la cepa del poste tras uno de sus ya rutinarios pedaleos por la frontal del área. Francia es tierra de ciclistas. El balón, tras chocar contra el palo, en su regresó pegó en la cabeza de Zábal antes de irse fuera. Ahora sí, Soberón quiso ser protagonista, pero compartió el premio. Generoso. El canterano se plantó solo ante el portero, pero en lugar saborear la gloria del gol iniciático con el primer equipo después de muchos años de habitar en La Albericia, cedió a su izquierda para Jon Ander. El vasco remató horrible, al cuerpo del portero. Sin embargo, acertó a la segunda, después de que el rebote le fuese a la cabeza. El tercero de la tarde para el alavés.

Cinco a cero en El Sardinero. Ya no hubo más historia. Porque el Racing había calmado con creces sus ansias de sangre rival y porque el Calahorra bastante tenía con aguantar los chaparrones. El atmosférico y el futbolístico. Y aún así, el medio centenar de aficionados riojanos desplazados hasta Santander tuvieron fuerzas para premiar a su equipo con sus ánimos cuando en las pantallas gigantes hacía rato que lucía el duro castigo verdiblanco.

El partido se acabó y la afición se volvió a marchar contenta de los Campos de Sport. A lo bueno se acostumbra uno rápido. Con el depósito de confianza a tope para recibir el jueves a todo un Betis de Primera División. Con ganas de hacer historia ante un rival que traerá a Santander a dos tipos de la casa y claros protagonistas de la gloriosa historia racinguista: Quique Setién y Sergio Canales. Porque sí. Porque aunque el Racing siga penando por la Segunda División B su pasado, igualado por pocos, no se lo puede quitar nadie. El equipo de Iván Ania, de momento, va por el buen camino para recuperar su lugar privilegiado en el fútbol español.

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